LA NOVELA GANADORA DEL PREMIO ALFAGUARA 2026
«Ofrece una lectura
simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Una gran
épica de los vencidos».
Del acta del jurado
Año 1014. Tras derrotar
a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II
ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo,
dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de
regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas
el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel, que
ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la
pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado
que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo
después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras
en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien
se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden
sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace
un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y
entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que
ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los
quince mil ciegos y su inesperada revancha.
Historia, inventiva y
poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales
y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El
ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las
narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece
fácilmente en el olvido.
«Un poderoso, perturbador e hipnótico relato donde la ceguera sirve para
iluminar y donde el poder del lenguaje crea una nueva dimensión de lo real».
Diego Doncel, ABC
«A partir de un hecho
histórico del siglo XI en el que Basilio II, emperador de Bizancio, ordena
cegar a 15.000 soldados búlgaros, el autor crea una fábula oscura y poderosa,
alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura
simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en
primera persona por Kozaro, el Escriba, la novela adquiere un tono oral y
poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Una gran épica de los
vencidos».






