Fernando
Bonete ha querido rescatar su figura en la novela La hija
del Fénix (Espasa). El autor insiste en que no se trata de un
descubrimiento, sino de devolver visibilidad a una autora cuyo talento, a su
juicio, puede compararse con el de su padre, el dramaturgo Lope de
Vega.
Bonete,
conocido por su labor de divulgación literaria en internet y
por el anecdotario Malas lenguas, cuenta con cientos de miles de
seguidores en redes sociales, donde dedica sus publicaciones exclusivamente al
mundo de los libros.
El
interés del autor por Marcela surgió al descubrir que, entre los
numerosos hijos que tuvo Lope de Vega —no todos reconocidos
oficialmente—, una de sus hijas había seguido el camino de la escritura.
Marcela,
además nacida fuera del matrimonio, logró abrirse paso en un contexto
adverso. Mujer y religiosa de clausura, desarrolló una obra
literaria que, según Bonete, demuestra una notable fuerza creativa. Su
trayectoria la convirtió en una figura destacada del teatro conventual de su
tiempo.
Gran
parte de su producción se perdió. Marcela redactó cinco cuadernos con
textos dramáticos y poéticos, pero cuatro de ellos fueron destruidos
por orden de sus confesores. La práctica respondía a una disciplina espiritual
extendida en conventos y monasterios: evitar que el orgullo personal pudiera
interferir en la vida religiosa. El único cuaderno que sobrevivió
bastó, sin embargo, para que los especialistas apreciaran la calidad
de su escritura.







