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sábado, 14 de noviembre de 2020

PANZA DE BURRO de Andrea Abreu



 Si despojásemos a Panza de burro de su ropaje de palabras (como si eso fuera posible) y la dejásemos en el esqueleto narrativo desnudo, correríamos el riesgo de subestimar esta novela. Decir, por ejemplo, que en realidad no cuenta casi nada: las pequeñas aventuras cotidianas de dos amigas (la narradora, de nombre desconocido, e Isora), en un barrio rural del norte de la isla de Tenerife a lo largo de un verano. Podríamos comparar la relación entre las dos amigas (la narradora, más tímida y parada; Isora, un torrente de energía y voluntad aunque con una corriente profunda de rebeldía y tristeza) con la creada por Elena Ferrante en su serie de novelas Dos amigas, por ejemplo; podríamos recordar otras muchas obras, películas o series que se desarrollan a lo largo de un verano y terminan cuando llega septiembre, u otras muchísimas que describen el final de la infancia, la pérdida de la inocencia, el despertar a la complejidad del mundo y a la sexualidad. Incluso podríamos hacer una referencia al (neo-)realismo o al naturalismo por el retrato del ambiente de pobreza en que se mueven los personajes, cierta tendencia a lo escatológico, o incluso por la reproducción del lenguaje coloquial y vulgar.


Pero nada de esto valdría de nada, porque, claro, es imposible e inútil separar una obra de su ropaje de palabras, y porque a partir de esos mimbres conocidos, Panza de burro se eleva (más allá de esas nubes bajas que aplastan a los personajes, se podría decir) hasta convertirse en una novela especial, cargada de belleza y sensibilidad, y sobre todo escrita con una voz narrativa particular y propia, brillante y luminosa.

Lo primero es la sensibilidad con la que el libro está escrito: resulta conmovedora la capacidad para crear poesía hasta en medio de, literalmente, la mierda; para indagar con delicadeza pero sin eufemismos en los pliegues de una amistad compleja y desigual, en el despertar a la sexualidad de las protagonistas (el deseo, la masturbación, las primeras experiencias compartidas) o en las desigualdades económicas y sociales del barrio y de la isla (el Sur como Eldorado al que vienen los turistas a dejar dinero y trabajo, las casas rurales para "estraneros"). Algunos capítulos de la novela, como "comerme a Isora" o "lo último que le queda a una" son pura poesía desatada, aunque en prosa; pero la misma poesía, mezclada con el humor y con la narración cruda aparece en todos los capítulos y en todas las frases del libro.

Y luego, el aspecto más comentado sobre la novela, su lenguaje, o mejor, su lengua, su dialecto, su habla: el español de Canarias, del norte de Tenerife, de dos niñas millenials que viven en un barrio del norte de Tenerife. Una voz libre, fresca y creíble que escribe como habla, con una oralidad que no suena impostada o artificial, que se nutre de la onomatopeya, del localismo, de las deformaciones fonéticas ("Sinson" por "Simpson", "méssinye" por "Messenger"), de los préstamos del inglés como shit o bitch, o de referencias culturales como las telenovelas, Corazón corazón o el grupo Aventura (que yo, como buen abuelete desfasado, no conocía). Es un lenguaje crudo y de apariencia espontánea (que sin duda tiene una buena carga de trabajo detrás), pero de una belleza y una fuerza innegables. Una voz tan original que a mí, como a la editora Sabina Urraca, también me ha dado envidia al leerla: me gustaría saber escribir así.



domingo, 8 de noviembre de 2020

CORAZÓN DE ULISES de Javier Reverte

 


En este libro acompañamos a Javier Reverte en su viaje por Grecia, Turquía y Egipto. Corazón de Ulises es un libro que, desde su primera edición, ha sido considerado un clásico de la literatura de viajes de nuestro país. Leído y estudiado en las universidades y recomendado también en numerosas guías, profundo y ameno, sabio y cercano, este libro reúne lo mejor de la literatura de su autor: la pedagogía y la emoción, el saber y la información, la poesía y la historia, el humor y la reflexión. Javier Reverte nos cuenta en él su viaje por los territorios de la Grecia actual, pero también nos acerca a los territorios del ayer griego. Y funde en sus páginas la Grecia pretérita y la del presente.

Cualquiera que viaje a la Grecia de hoy, pretendiendo entender al tiempo su imponente legado, debería llevar este libro con él. Porque Corazón de Ulises es un recorrido por la Grecia del presente escrito para quien lo quiera leer mientras viaja. Y también para los que, sin ánimo de viajar, deseen saber cómo fueron los caminos que trazaron los antiguos griegos. Javier Reverte ha creado un género literario nuevo con su forma de contar la vida de las gentes. Recuperar una obra tan significativa en esta nueva edición es una forma de acercar la cultura clásica a los lectores ávidos de viajar y de saber, en un lenguaje tan eterno como nuevo. Corazón de Ulises nos enseña a viajar con la cultura a cuestas.

Desde Ítaca, pequeña isla situada al oeste del Peloponeso, Javier inicia un periplo por las regiones más emblemáticas de ese fragmento del Mediterráneo. El viaje está lleno de historias que explican cada una de las ciudades que visita; Las conversaciones con sus gentes de ahora, con las que busca llegar a conocer a las gentes de antaño.

“He llegado a Ítaca hace unos días y en breve prepararé mis bártulos de nuevo para llegarme hasta Alejandría, el último destino de mi periplo antes de regresar a España. (….) He recorrido el Peloponeso, las aguas del Egeo, la costa oriental de Turquía y las orillas del mar Negro. Regresé luego a Grecia por el Norte y descendía para detenerme unos días en Atenas. De allí viaje hasta el extremo occidental del canal de Corinto y navegué hacia la isla de Ítaca, en la que ahora me encuentro” (Pág. 23)

El propio autor nos hace un resumen de su periplo, pero resumir la multitud de sensaciones, de sentimientos y de informaciones que nos proporciona a lo largo del mismo es prácticamente imposible.

Maravillosa oportunidad de conocer algunas de las principales regiones y ciudades de la costa este del mar Mediterráneo. Desde su presente, al que llega un viajero con una curiosidad inagotable,  somos traslados hasta su glorioso pasado, con sus héroes, sus democracias, su literatura, su arte…. conoceremos casi sin darnos cuenta esa civilización  de la que el mundo actual, y no solo Europa, es tan deudor.



sábado, 31 de octubre de 2020

COMO POLVO EN EL VIENTO de Leonardo Padura

 


Como polvo en el viento' es una novela ingente sobre de qué callada manera las costuras internas de unos personajes lanzados al mar de sus deshielos se encuentran y se extravían en un recorrido vital, personal e íntimo que es también el de todo un país. Cuba como un pueblo confrontado hacia sí mismo y hacia la diáspora que se configura en los remolinos de un relato sitiado entre la isla y el mundo. Cuba dibujada como “un país maldito y los cubanos [como] su peor maldición. Somos gentes que preferimos odiar y envidiar más que crecer con lo que tenemos.” 
Con una estructura fragmentaria y contrapuntística, que va y viene del pasado al presente y del presente al pasado y que es uno de los aciertos de este libro, Leonardo Padura (La Habana, 1955) ha sabido mostrar los entresijos argumentales de un “exilio eterno”, o lo que es lo mismo, el porqué de las motivaciones de Clara, Elisa, Bernardo, Darío, Irving, Horacio, Liuba y Fabio, Walter, Ramsés, Joel, Fabiola, Guesty, Marissa y Montse, un elenco de personajes atenazados por determinados acontecimientos del pasado y que los arrastra a un presente perpetuo. Personajes dañados por “los recuerdos o la nostalgia o la culpa. O el odio.” 

La ética de la escritura de Padura se percibe como contención emotiva del Clan, inextricable nudo de personajes cada uno de ellos con sus propias contradicciones. En ocasiones, es el miedo, la desolación o el amor compartido; en otras, la sexualidad propia y ajena, la compasión, el futuro en ciernes, la maternidad o la esperanza desencantada. Pero todos ellos están unidos en una suerte de soledad compartida, la dosis incierta de un porvenir que llega tarde y mal y que los ubica en el límite de una encrucijada: “es como si no existiéramos, es como si fuéramos fantasmas, o los invisibles… No estamos en la memoria de nadie y nadie está en la memoria de nosotros. Somos y a la vez no somos, y van a pasar una pila de años para que empecemos a ser algo más que espectros… acá no somos lo que allá éramos

¿Una novela sobre el destino desproporcionado que atañe a un país abonado a la confrontación sempiterna? Sí. ¿Un libro reuniendo cólera y angustia tanto como melancolía y ternura por una patria que convierte a sus exiliados en “fantasmas” de lo que Adorno llamó “la vida dañada”? Pues también. ¿Una ficción sobre la posibilidad y la imposibilidad del regreso, piedra de toque de todos los exiliados que en el mundo han sido y que aquí viven a la intemperie? Sin duda. En cualquier caso, una novela sobre “el vértigo y el caos”, sobre las querellas emocionales de un grupo de amigos que abandonan la isla, aunque se queden, y que juran amor eterno a Cuba, aunque se vayan.




domingo, 25 de octubre de 2020

LOS DÍAS DEL CÁUCASO de Banine

 



El elegante, irónico y conmovedor retrato de una mujer y una época extraordinarias. «Con una prosa exquisita y una gloriosa capacidad para captar lo absurdo y lo cómico; incluso en medio de los más trágicos sucesos;, Banine nos ofrece el relato de su embriagadora y turbulenta juventud, desde las orillas del mar Caspio hasta París». The Spectator «Tan vívida e ingeniosamente nos revela la autora un mundo por completo desconocido que, apenas comienzas Los días del Cáucaso, ya te encuentras del todo absorto en su lectura». La autora recuerda las aguas del mar Caspio, su lujosa mansión en Bakú, las espléndidas fiestas, las frutas, los dulces; a su institutriz alemana de rubísima melena, a su imperiosa y estricta abuela musulmana, a sus tan adinerados como nada respetables parientes que, discutiendo y fumando sin tregua, se jugaban a los naipes la inmensa fortuna que el petróleo les había hecho amasar.

Banine recuerda cómo entonces llegaron los bolcheviques, y de pronto lo perdieron todo; cómo en el torbellino de la revolución y el derramamiento de sangre se enamoró apasionadamente de un hombre, pero solo para ser obligada a casarse con otro al que detestaba; hasta que llegó la oportunidad de escapar, a Estambul primero, a París más adelante. Banine recuerda en esta elegante, irónica y conmovedora mémoire; uno de los más originales y trepidantes libros autobiográficos del siglo XX;, su fascinante y turbulenta juventud en el disputado territorio de Azerbaiyán, en perpetuo equilibrio entre Oriente y Occidente, entre el mundo de ayer y los inciertos días venideros.

El libro, muy ameno, permite conocer el mundo interior de Banine, una joven enamoradiza, insatisfecha, soñadora, moderna, que tiene que plegarse a los intereses familiares, también en su matrimonio, pues para las mujeres azeríes, casarse era un rito obligado que poco tenía que ver con el enamoramiento. Banine y su prima Gulnar viven obsesionadas con el amor, con una concepción adolescente, liberal y romántica de las relaciones afectivas que toman de sus lecturas y de sus contactos con el mundo occidental de Bakú (ciudad en la que también se ambienta otra novela sobre la vida en Azerbaiyán, Alí y Nino, de Kurban Said, publicada en 1937). Entramos así la intimidad de una singular familia musulmana que tiene que asimilar unos episodios históricos que ponen patas arriba su férreo mundo social y sus tradiciones. Cuando escribe sus memorias, que publicó en 1945 en París, la propia autora es consciente de que está escribiendo sobre un caducado estilo de vida.



sábado, 17 de octubre de 2020

CON EL AMOR BASTABA de Máximo Huerta


 

Muchas veces el amor se convierte casi en la única vía de salvación frente a todos nuestros problemas. Algo que parece complicado no tiene por qué serlo tanto. ‘Con el amor bastaba’ es puro sentimiento y emociones; una novela muy delicada, intensa, dándole al lector una gran lección de vida y permitiéndole reflexionar sobre diversos temas cotidianos. Habrá mucha gente que en cierta manera pueda sentirse identificado con alguno de los personajes o metáforas que se presentan en ‘Con el amor bastaba’.

¿Qué es ser normal? De una forma muy bonita y personal Máximo Huerta nos deja una importante enseñanza sobre la normalidad y el ser diferente a los demás. Destacar, ser alguien que se aleja de la “norma” y de lo comúnmente establecido en la sociedad es algo que nos aterra; pero esto no debería ser así y es algo sobre lo que nos invita a reflexionar el periodista y escritor a través de esta hermosa fábula. Elio -o Ícaro- su protagonista, podemos ser cualquiera en algún momento de nuestra vida. ‘Con el amor bastaba’ narra una historia de búsqueda de la aceptación de uno mismo y de la libertad que esto supone.

 ‘Con el amor bastaba’ trata muchos y diversos temas. El más importante, por supuesto, es el amor en todas y cada una de sus formas. El amor de un matrimonio que lleva años juntos, el amor de una pareja que acaba de empezar, el primer amor de instituto, el amor entre hermanos, el amor que uno siente hacia sus padres. También la admiración que Elio le profesa a su padre o incluso a su hermano. Pero también hay hueco para aspectos más sombríos como es la melancolía, la perdida, las rupturas o los fracasos; que también son parte de la vida y nos ayudan a crecer como personas. Finalmente, Máximo Huerta ha trabajado muy bien la simbología, aportándole mucha personalidad a la novela tanto en los personajes como en el desarrollo de toda la historia.




domingo, 11 de octubre de 2020

EL PLACER DE MATAR A UNA MADRE de Marta López Luaces

 


En El placer de matar a una madre, el lector se sumirá de una manera ágil y descarnada en los años finales del franquismo, cuando la España oficial condenaba a las mujeres al servilismo, la invisibilidad y la resignación. Ante ese desolador panorama, solo unas pocas se atrevían a desafiar el machismo imperante en todos los ámbitos de la sociedad, aunque para ello tuvieran que pagar un altísimo precio. Esta novela narra la dramática historia de una de estas valientes.

Nuestro pasado reciente sigue escondiendo muchos momentos de oscuridad entre sus pliegues ocultos. Marta López Luaces se atreve a bucear en uno de ellos en esta novela feminista, única y valiente hasta las últimas consecuencias.

¿Por qué mató Isabel a su madre? El extraño y misterioso matricidio es el hilo conductor que recorre la totalidad de la novela, y cuya resolución está tratada con una tensión narrativa propia del mejor thriller. Gracias a las voces de la propia Isabel y de Ignacio Suárez, el lector irá esclareciendo el móvil del asesinato, un motivo oculto y profundo cuya verdad será aún más cruel que la del propio crimen, ya que, en muchas ocasiones a lo largo de la historia, la muerte ha sido la única salida digna para incontables mujeres. «Sin mostrar ningún sentimiento, sin rastro de culpa o de dolor, la acusada narró cómo asfixió a su madre mientras esta dormía. Le tapó la boca y la nariz con una almohada. Apretó. Cuando estuvo segura de que su madre no se movía, esperó un momento más. Retiró la almohada y confirmó que su madre no respiraba».

"El placer de matar a una madre" es un retrato impactante de los manicomios femeninos durante la dictadura de Franco. Una novela feminista basada en un caso real en la España de 1973.

1973. En una ciudad española de provincias, una mujer, Isabel, es internada de por vida en un sórdido hospital psiquiátrico tras confesar uno de los crímenes más execrables que se conocen: el matricidio. Allí es sometida a un sinfín de crueles torturas, incluidas las horribles celdas de aislamiento. Sólo un joven psiquiatra se interesará por esclarecer la verdad que se oculta tras el horrible crimen, aunque para ello deberá arriesgar su trabajo y su prestigio profesional.



domingo, 4 de octubre de 2020

LA LADRONA DE FRUTA de Peter Handke



 

La última y esperada novela del Premio Nobel de Literatura 2019 Alexia, a la que todos llaman «la ladrona de fruta», va a emprender una «Expedición-de-una-sola-mujer» por la Picardía francesa en busca de su madre. Antes de partir, su padre le da algunos consejos para el camino. Pero el relato no se inicia con Alexia, sino con el narrador, que parte un día de agosto de la «bahía de nadie»: ¿para qué?, ¿para observar a «la ladrona de fruta»?, ¿para acompañarla en silencio? No: para dar fe de sus experiencias y aventuras en su viaje iniciático. "La ladrona de frutas" es Peter Handke en estado puro; la «Última epopeya» según su propia definición. Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019, es todo un clásico contemporáneo de la literatura en lengua alemana. Sus libros, traducidos a más de 35 idiomas, han sido publicados en Alianza Editorial desde 1976. En 2017 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá de Henares. "Como todas las obras de Handke, "La ladrona de fruta" es un libro muy singular, uno que es consciente de su singularidad. Hay en él cosas maravillosas y extrañas y, como no podía ser de otro modo en un Perceval moderno, algunas heridas que la narración no puede sanar, sino a lo sumo cubrir." Die Literarische Welt "Este libro es un regalo, un nuevo hito en la obra de uno de los autores más grandes de nuestro tiempo." WDR

El arte de la narración hace tiempo ya que se ha quedado estancado en las más tediosas convenciones del género, en la linealidad y la mínima exigencia estética. La mayoría de relatos y novelas contemporáneos ablandan el cerebro, pues son formalmente poco elaborados y aburren con personajes chatos en situaciones previsibles. Ni exigen concentración ni incitan a la reflexión, y la sorpresa argumentativa o el cosquilleo estético brillan por su ausencia. Se reducen a meros productos consumibles, fomentados por la industria librera que, al arrinconar todo lo demás, quiere hacernos creer que la literatura sea esto.

No lo crean. Por muy desolador que se muestre el panorama literario, de repente aparece un libro como La ladrona de fruta, de Peter Handke, y depara una gran experiencia lectora. Su Viaje de ida al interior del país (así el subtítulo), que acompaña a una joven francesa durante tres días por la periferia de París a la región de Picardía, lleva al lector por caminos poco trillados, en la ciudad y en el campo, a conversaciones con indigentes, vecinos de barrio humilde e inmigrantes, a encuentros con gatos y ranas, a cosechas furtivas en huertos de fruta y avellanos, y se desvia gustosamente una y otra vez, para sentir y observar y pensar. Y para narrar una historia, la propia historia, que puede llevar a grandes descubrimientos: “Qué facil había salido de sus labios el relato. Por primera vez, hablando, había descubierto lo que había vivido y cómo lo había vivido, y quién y cómo era ella de verdad. Durante aquella hora había llegado a ser otra. No, la que era”