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domingo, 21 de marzo de 2021

INDEPENDENCIA de Javier Cercas

 


¿Cómo enfrentarse a quienes manejan el poder en las sombras? ¿Cómo vengarse de quienes más daño te han hecho? Vuelve Melchor Marín. Y vuelve a Barcelona, donde es reclamado para investigar un caso vidrioso: están chantajeando con un vídeo sexual a la alcaldesa de la ciudad. Cargado con su pesar por no haber encontrado a los asesinos de su madre, pero también con su inflexible sentido de la justicia y su rocosa integridad moral, Melchor debe desmontar una extorsión que no se sabe si persigue el simple beneficio económico o la desestabilización política, y, para hacerlo, se adentra en los círculos del poder, un lugar donde reinan el cinismo, la ambición sin escrúpulos y la brutalidad corrupta. Por ahí, esta novela absorbente y salvaje, poblada de una pléyade de personajes memorables, se convierte en un retrato demoledor de la élite político-económica barcelonesa, pero sobre todo en un furioso alegato contra la tiranía de los dueños del dinero y los amos del mundo.

Hay un punto ventajista y arriesgado, si se piensa en el futuro, en 'Independencia' de Javier Cercas, su nueva novela en Tusquets tras ganar en 2019 el Premio Planeta con 'Terra alta', inicio de su serie del mosso Melchor Marín. La trama se sitúa, más o menos, a mediados de los años veinte del siglo XXI. Cataluña no es una balsa de aceite, pero el 'procés' y el coronavirus parecen episodios históricos superados, de recuerdo o resaca verbal.

Empieza así esta reseña por un capricho lector. Mientras transcurren las páginas del volumen de Cercas es casi inevitable pensar en un pariente muy lejano del protagonista, Pepe Carvalho, no sólo por su parecido con la personalidad de Melchor Marín, sino por un propósito de enfoque y contenido. Vázquez Montalbán escribía desde su presente con ojo atinado, que mostraba a través de la visión de su investigador. Cercas lo hace escudándose en un momento próximo, aún no acaecido para así, identificarse con su Melchor Marín a lo Madame Bovary, exprimir su punto de vista en torno a los últimos años a través de sus personajes, algunos de ellos grandes titiriteros de la Ciudad Condal.

Las comparaciones, huelga decirlo, son odiosas. Por otra parte Cercas tiene una virtud esencial: sus libros suelen devorarse, e 'Independencia' no es la excepción. El relato avanza solvente, no tanto por intriga y misterio, sino por eficacia en el uso de recursos, desde los abundantes diálogos, un constante toma y daca bien aliñado de política y secretismos, hasta la intercalación de un interrogatorio con una pieza clave del caso de 'sextorsión' a Virginia Oliver, alcaldesa de Barcelona, más bien conservadora tras un pasado populista en defensa de los migrantes y azote de reemplazo al independentismo durante su mandato.




domingo, 14 de marzo de 2021

EL LIBRO DE EVA de Carmen Boullosa

 


El libro de Eva puede considerarse un elocuente capricho teologal, sobre todo por la presteza con la que contradice ciertos dogmas. Pero ya que aspira a un público que sabe de reivindicaciones y demoliciones de antiguos ídolos, es, sobre todo, y sin perder su voluntad literaria, un rompimiento de lanzas contra el patriarcado. De Adán a los nietos de Noé —el linaje que consigna la novela— no encontramos sino gorjeos dementes, discursos idiotas, actos y leyes concebidos por la lujuria o la sinrazón. Pero no es el pasado al que apunta El libro de Eva. Inquiere al presente, que es, por otra parte, la versión remasterizada del Caos que antecedió a todo. Ni los seres que pueblan la Tierra son obra del Creador; ni Eva nació de la costilla de Adán; ni el fuego se debe al ingenio de un patriarca obsesionado con los sacrificios; ni Caín fue la semilla envenenada del género humano, ni Abel un pastor bienaventurado; ni Noé, siempre lascivo por el alcohol, respondió a una voz sobrenatural y construyó un arca para preservar del diluvio a las especies animales y vegetales. Son otros los hechos narrados en El libro de Eva (Alfaguara), una encantadora y revoltosa novela nacida de la alegría de vivir. Son otros los hechos porque, según la trama urdida por Carmen Boullosa, el Génesis recoge las mentiras de un fabulador envidioso —del clítoris, por supuesto— y holgazán, el mismo Adán, quien alguna vez impuso el derecho de propiedad, la existencia de un Todopoderoso y la devaluación física y moral de la mujer. La voz que seguimos proviene entonces de ese otro lado, marginal y subterráneo, donde las palabras no han sido quebrantadas por el silencio.

Son otros los hechos porque, según la trama urdida por Carmen Boullosa, el Génesis recoge las mentiras de un fabulador envidioso —del clítoris, por supuesto— y holgazán, el mismo Adán, quien alguna vez impuso el derecho de propiedad, la existencia de un Todopoderoso y la devaluación física y moral de la mujer. La voz que seguimos proviene entonces de ese otro lado, marginal y subterráneo, donde las palabras no han sido quebrantadas por el silencio.




domingo, 7 de marzo de 2021

EL HUERTO DE EMERSON de Luis Landero

 


Los recuerdos nos ayudan a ser quienes somos.

El libro del que te quiero hablar hoy trata de eso, de recuerdos. De los recuerdos, que Luis Landero maneja como pocos lo hacen, transformándolos en alimento para nuestro espíritu y nuestra mente.

Dicen que inyectarse heroína produce una sensación tan placentera que es fácil engancharse a ella. Que es difícil igualar la sensación que produce en nuestro cuerpo y que una vez que la pruebas ya no hay marcha atrás.

Eso mismo pasa con El huerto de Emerson, de Luis Landero, recién editado por Tusquets.

Una vez que empiezas a leerlo ya no puedes parar.

No sé qué pasa, qué extraño mecanismo pulsa con cada una de sus palabras, de sus frases, de sus párrafos, que consigue que te quedes pegado al libro como si estuviera imantado y tus ojos fueran de hierro.

Probablemente sea eso, que consigue que sus recuerdos los hagas tuyos y que vivas a través de sus palabras una vida que no ha sido la tuya pero que podría haberlo sido.

Sé que me va a costar mucho encontrar algo después de El huerto de Emerson que me guste y me llene tanto, pero también sé, y eso es lo bueno de la buena literatura, que cuando parece imposible que una historia te sorprenda, cuando crees que ya nada te llenará igual, de repente llega a tus manos un nuevo libro y se produce el chispazo, el enamoramiento.

Tras el éxito prolongado de Lluvia fina, Luis Landero retoma la memoria y las lecturas de su particular universo personal donde las dejó en El balcón en invierno. Y lo hace en este libro memorable, que vuelve a trenzar de manera magistral los recuerdos del niño en su pueblo de Extremadura, del adolescente recién llegado a Madrid o del joven que empieza a trabajar, con historias y escenas vividas en los libros con la misma pasión y avidez que en el mundo real. En El huerto de Emerson asoman personajes de un tiempo aún reciente, pero que parecen pertenecer a un ya lejano entonces, y tan llenos de vida como Pache y su boliche en medio de la nada, mujeres hiperactivas que sostienen a las familias como la abuela y la tía del narrador, hombres callados que de pronto revelan secretos asombrosos, o novios cándidos como Florentino y Cipriana y su enigmático cortejo al anochecer. A todos ellos Landero los convierte en pares de los protagonistas del Ulises, congéneres de los personajes de las novelas de Kafka o de Stendhal, y en acompañantes de las más brillantes reflexiones sobre escritura y creación en una mezcla única de humor y poesía, de evocación y encanto. Es difícil no sentirse transportado a un relato contado junto al fuego.




domingo, 28 de febrero de 2021

EL LUNES NOS QUERRÁN de Najat El Hachmi

 


La novela es una larga carta que la protagonista escribe a su mejor amiga. En ella, rememora la situación que ambas vivieron desde su adolescencia como mujeres que desean liberarse del corsé impuesto por sus familias y su educación marroquí, más estricto aún en el caso de Naíma. Lo hace con el interés de ayudar a otras que, como ellas, viven situaciones dolorosamente parecidas, a pesar del paso del tiempo. En la novela, Najat El Hachmi dibuja un panorama desolador de represión extrema sobre las mujeres, que, desde que son muy jóvenes, se ven obligadas a cohibir sus impulsos más elementales. Hablar con un hombre cristiano, por ejemplo, o subir a su coche se considera un oprobio digno de castigo, como también lo es mostrar las formas del cuerpo con ropas ajustadas, no llevar la cabeza tapada, maquillarse, querer parecer atractiva, o trabajar en un restaurante o en una peluquería.

El desarraigo llega cuando estas chicas, que viven en la periferia de la periferia de una ciudad como Barcelona y que reciben los mismos estímulos que cualquier joven de su edad, observan el abismo que existe entre las posibilidades que la realidad pone delante de sus ojos y lo que su rígida formación les permite. Además, las dos protagonistas están dominadas por un alienante sentimiento de culpabilidad que aparece cuando conculcan alguno de los principios grabados a sangre y fuego sobre sus conciencias.

La obra de Najat El Hachmi es interesante en lo que tiene de esclarecedora sobre los entresijos de una cultura escasamente conocida fuera de su radio de acción. También porque revela la severa situación de intolerancia que sufren sus mujeres y que supone una destacada aportación a la causa feminista. Sin embargo, el texto resulta plano y en ocasiones parece que su autora no lo hubiera filtrado de forma adecuada. El estilo es simple, a veces con coloquialismos y clichés que lo afean, y que aparecen en forma de tópicos para desencanto del lector.

Najat El Hachmi (Nador, Marruecos, 1979) ha conseguido un espacio propio en dos ámbitos literarios que, en cierto modo, son complementarios: el del feminismo y el de la inmigración. Su vida en la ciudad catalana de Vich le mostró desde el principio la dificultad de abrirse paso como mujer en un país extranjero y acrecentó en ella una sensación de pérdida hacia Marruecos, pero también estimuló afectos de estima hacia el lugar de acogida que expresa con claridad en sus libros. En El último patriarca (2008) se enfrenta al machismo y al conservadurismo tradicional, y aboga por la libertad de una joven que quiere vivir sin ataduras; mientras en Siempre han hablado por nosotras (2019) vuelve a abordar temas como el feminismo y la identidad, los mismos que acomete en El lunes nos querrán. Como heredera de una cultura musulmana y por su condición de mujer, El Hachmi sabe bien de lo que habla.




sábado, 20 de febrero de 2021

LLÉVAME A CASA de Jesús Carrasco

 


Es un tema recurrente durante esta pandemia con la cantidad de contagios y muertes que se han producido en las residencias de mayores y de ello se ha hablado con el autor, si bien en su opinión estos centros "cumplen una función social fundamental donde se ofrecen cuidados especializados que muchas familias no pueden dar. Pero este dilema de qué hacer y cómo actuar con unos padres ya ancianos es una experiencia por la que está pasando el autor de "Llévame a casa" y que ha plasmado a través del personaje principal de la novela. "Ya tengo 50 años y me enfrento a la visión de mi madre que envejece y cada vez tiene más necesidades y el personaje tiene mi edad y una mirada parecida a la mía que tiene que afrontar este reto", asegura.

En la novela, como en la vida actual, se aborda cómo hay "una brecha generacional entre unos padres nacidos en la posguerra y unos hijos en democracia, ya no sujetos al ámbito cerrado de la familia en el que ellos cuidaron de sus padres de forma natural en el mismo espacio en el que vivían".

Por otro lado, también sale a la luz una costumbre aún arraigada, el de que las mujeres, en este caso en su papel de hijas, son las que ejercen de cuidadoras de sus padres y no los hijos. "A los hombres nos falta trayecto en esto y son tareas que tenemos que asumir, acceder a ese territorio y renunciar al privilegio que teníamos hasta ahora. Es un cambio a un lugar más igualitario, pero también más rico", ha precisado.

El peso de la tradición española, de estas costumbres arraigadas se ponen de manifiesto en contraposición a lo que generalmente ocurre en el Norte de Europa de donde viene el personaje de la novela que por tanto muestra esa "tensión del eje Norte-Sur". Y es que "en estos países normalmente los hijos se van de casa a los 18 años y sus padres no quieren tenerlos en casa cuidándoles ni trasladarse a la casa de ellos a que los cuiden".

"Llévame a casa" nos pone delante de un dilema, el que una generación entera está teniendo que afrontar en una lucha entre el sentimiento de culpa y el agradecimiento.




domingo, 14 de febrero de 2021

UN EPISODIO NACIONAL de Carlos Mayoral

La novela es, ante todo un homenaje a Pérez Galdós y a la novela del siglo XIX. Por las páginas del libro pululan tanto el escritor canario como la grandísima escritora gallega Emilia Pardo Bazán, amante de Galdós y que compartían tanto gustos artísticos como literarios. Dos cráneos privilegiados, como diría nuestro gran Valle-Inclán, además hay algún que otro cameo como el del panadero Pío Baroja, en aquella época todavía célibe, literariamente hablando, o Juan Valera y otros.

Estamos, pues, ante una novela histórica que relata unos acontecimientos que fueron muy seguidos en aquel final de centuria que no nos deparó nada bueno. Además, de los escritores citados más arriba, por la novela discurren personalidades de la época, como el eximio primer presidente de la República Nicolás Salmerón. “Otro gallo hubiese cantado en nuestro país si le hubiesen dejado gobernar más tiempo”, diría el propio Galdós de su amigo político y filósofo.

También, Madrid se convierte en protagonista de la novela. Carlos Mayoral nos hace recorrer la ciudad, mostrándonos algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad y, también, nos enseña los recovecos por donde el lumpen campaba a su anchas. En estos recorridos, la novela tiene mucho de costumbristas, ya que recoge los usos y conductas de la sociedad de aquellos tiempos en todos los sectores de la sociedad.

Refleja la novela a la perfección, la rehabilitación y fortaleza del periodismo moderno, la creación de ese cuarto poder capaz de derribar o poner gobiernos, en este caso en el Poder Judicial porque la novela es una gran crítica, no solo a la sociedad de la época, sino a un estamento corrompido casi desde su creación. En la página 346 podemos leer “España estaba y estaría podrida en su fruto para siempre”, refiriéndose a la sentencia sobre el asesinato de la calle Fuencarral. Ha pasado más de un siglo y sigue exactamente igual que entonces.

En la novela, se van alternando de manera discontinua dos narradores. Uno omnisciente que controla los tempos de la narración y otro en primera persona, cuya pluma es la del joven Melquiades. El primero es más generalista y cuenta los pormenores de la trama y de la sociedad, mientras que el segundo es más personal y se adentra en el interior, tanto de su alma como de las personas que se encuentra en su camino. Perspectiva e introspección van apareciendo cuando al escritor más le interesa.




sábado, 6 de febrero de 2021

ESTABA LA PÁJARA PINTA SENTADA EN EL VERDE LIMÓN de Albalucía Ángel




La novela inicia con la escena del Bogotazo uniendo los recuerdos de Ana sobre aquel día con tres narraciones oficiales: una voz anónima que relata minuto a minuto los momentos previos al asesinato del líder del Partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán; otra narración, que toma lugar justo después del asesinato del líder político, es la de Bertha Hernández de Ospina, esposa del presidente Mariano Ospina Pérez; y la narración del entonces senador y miembro del Partido Liberal Carlos Lleras Restrepo, quien se dirige al Palacio de la carrera para conferir con el presidente. A lo largo de la primera parte, se mezcla la narración de Ana a Sabina del 11 de octubre de 1967 entre las 8:00am y las 12:00pm1​, la empleada de su casa, sobre la manera en la que ella recuerda haber vivido ese día en el colegio en Pereira, con estos recuentos de personajes históricos.

Ya entrado el periodo de gobierno de Gabriel Muñoz Sastoque, la versión ficticia de Gustavo Rojas Pinilla, y el posterior periodo del Frente Nacional, Ana comienza a recordar sus años de adolescencia unidos con otros recuerdos de su niñez. Empiezan a aparecer personajes como Valeria y Lorenzo, a quien Ana también relata sus recuerdos en su finca, la Arenosa, la noche del 11 de octubre de 1967 y la madrugada del 12. En estos periodos históricos, cuando Ana comienza a adquirir mayor consciencia política gracias a su amistad con Valeria y Lorenzo, se evidencia un Estado más opresor con su pueblo en eventos como la Masacre estudiantil de 19542​ y el silenciamiento de las ideologías de izquierda, que resultó en la aparición de varios grupos guerrilleros. Durante estos momentos históricos la historia de Ana pasa también por núcleos de violencia que vivió en su propia vida o que sufrieron personas cercana a ella: hay escenas de violación, la muerte de Julieta y la muerte de Valeria entre otras. Varias de estas escenas son contadas por Ana a un agente de policía el 12 de octubre de 1967 a las 6:00pm

La novela termina con la misma escena con la que abre: Lorenzo y Ana se encuentran en la cama, Lorenzo está delirando y contándole a Ana los recuerdos de su tortura.

La violencia engloba toda la novela, tanto desde un plano histórico como desde un plano personal:

"La violencia en sus múltiples dimensiones –lucha de partidos, mentiras políticas, manipulaciones oficiales, enfrentamientos de clases, violaciones, resentimientos regionales, perversidades infantiles, etc.– se constituye en enunciado narrativo que proliferado, sirve de denominador común a diferentes planos superpuestos" (Cristo Rafael Figeroa Sánchez, 1986)3

Las memorias de Ana y las memorias históricas se ven unificadas por la violencia que se encuentra en ellas. Al entrelazar estas memorias a través de la violencia se hace una propuesta para mirar el pasado nacional de una manera diferente.

El cuerpo femenino y el papel de la mujer dentro de su contexto específico están presentes constantemente en la memoria, la violencia y la niñez. Ana relata la historia desde su lugar de enunciación como mujer y en este espacio confluyen todas las otras temáticas. Asimismo, la novela propone realidades a las que no se les ha dado voz sobre la violencia impuesta a los cuerpos femeninos, la niñez de la mujer como unos años en los que conviven la inocencia y la violencia y le da capacidad de agencia a la memoria de la mujer.