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sábado, 24 de febrero de 2024

VIBRACIONES de José Ovejero

 


Por más de un motivo, Vibración es una novela para ser paladeada, saboreando y disfrutando sus muchas cualidades. Hasta el punto de que a menudo la satisfacción que nos produce su lectura nos lleva a desear detenernos en lo que acabamos de leer y no seguir avanzando para así ampliar la percepción, acogiendo los muchos ecos y resonancias que el relato suscita. La estructura de la novela así lo permite, pues en la primera parte se despliega un vasto retablo que contiene el marco (intra) histórico-social y físico o paisajístico de una pequeña población de la España interior, en el que se desenvuelve la vida de un nutrido abanico de personajes que, siendo representativos —de una clase social, edad, profesión, oficio, mentalidad, etc.—, e incluso idiosincráticos, eluden el estereotipo gracias a la singularidad y la fuerza con que están trazados y a su fondo o espesor psicológico. Además, lejos de la estampa o el inerte cuadro descriptivo, este retablo social y humano va configurándose al sesgo de la acción o los pensamientos de un modo vivísimo, en continuo dinamismo porque aquí todo está latiendo.

Articulada en breves capítulos que pueden centrarse en un personaje y su pequeño mundo —relaciones, conflictos, proyectos, recuerdos—, resumiendo una vida o desarrollando un hecho decisivo de la misma, abrirse a un episodio trágico del pasado que aún pivota sobre el presente o narrar el paso del tiempo, la propia estructura narrativa propicia esas pausas que el lector requiere. Muchos de estos capítulos podrían funcionar como relatos autónomos —'Guijarros’ e ‘Historia’, por citar dos piezas excelsas—, aunque están perfectamente engarzados unos con otros y conforme avanza la lectura encontramos elementos y detalles que iluminan los hechos previos. En conjunto, la pluralidad formal y la polifonía nos llevan de lo mítico-simbólico a la tragedia rural.




sábado, 17 de febrero de 2024

LA ÚLTIMA FUNCIÓN de Luis Landero


 

Un grupo de amigos jubilados todavía recuerda la tarde de aquel domingo de enero de 1994 en que un Tito Gil maduro hizo su aparición en el bar restaurante del pueblo, en la Sierra de Madrid. Lo reconocieron por su prodigiosa voz. Regresaba a su lugar natal el afamado actor, el niño prodigio, la gran promesa teatral que parecía haber triunfado en los escenarios de la capital, o tal vez de medio mundo. Quizá en busca de notoriedad, Tito Gil no tardará en proponerles una gran representación colectiva con la que revitalizar el turismo y atraer a gente. Será la última oportunidad de evitar el despoblamiento paulatino. Nadie parece resistirse, pero necesitan a una gran actriz que le dé a él la réplica. En esas fechas, Paula, una mujer que ha visto aplastados sus sueños por la rutina laboral, toma el último tren en Atocha y despierta, sin saberlo, en la estación de un pueblo para ella desconocido.

Bajo el sortilegio de un relato oral colectivo, en La última función Luis Landero vuelve a deleitarnos con la fascinación de una historia y de unos personajes que parecen salir de la bruma y tomar la escena para sentirse transformados. Una historia de amor inesperada, y un sinfín de personajes secundarios humorísticos y admirables que culminan en un magistral desenlace.

Precisamente sobre una obra de teatro habla la última novela de Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948), ‘La última función’, editada por Tusquets, en la que un pueblo cada vez más deshabitado de la sierra de Madrid intenta, bajo la dirección del que fue el niño prodigio de la localidad, poner en marcha una representación colectiva con la que revitalizar el turismo y atraer a la gente.

En un encuentro de prensa, Landero, que tiene también premios como el de la Crítica o el Nacional de Narrativa, ha asegurado que la política le parece “una representación hecha por locos” en la que los ciudadanos son “espectadores y también víctimas” porque los políticos se ocupan de sus cosas y no del bien común.

“Se ocupan de sus cosas personales, de sobrevivir, de echarle la zancadilla al otro, de derribar al otro. ¿Pero quién se ocupa del bien común, de todos, de la justicia?. Parece que no interesa, que es una cosa menor y luego, cuando uno pone cualquier televisión, la radio o abre un periódico se encuentra con un cotilleo político de baja ralea”, algo que considera “tóxico” y que “embrutece”




sábado, 10 de febrero de 2024

LAS EFÍMERAS de Pilar Adón

 


Dora y Violeta Oliver, dos hermanas que mantienen una ambigua relación, viven aisladas en una casa situada a las afueras de una comunidad. Sus miembros se han ido reuniendo en el lugar en torno a una gran casa que semeja la forma de una colmena, en busca de un estilo de vida marcado por el retiro y la autosuficiencia, por la coherencia y la introspección. Hasta que un día, una de las hermanas Oliver comienza un acercamiento hacia el tímido Denis, un muchacho perseguido por un turbio pasado que se remonta varias generaciones atrás, y desaparece. En ese espacio aislado, dominado por una naturaleza omnipresente que también establece sus propias normas, una mujer, Anita, es la encargada de conservar el equilibrio y la normalidad, al menos de modo aparente. Así, entre insectos, tierra y una densa masa de vegetación, todo parece mantenerse bajo una pacífica cotidianidad. Un modo de vida idílico que se convertirá para algunos en una opresiva trampa. Las efímeras es una novela sobre la dominación, la dependencia y el deseo de acaparar y controlar la vida de los seres cercanos. Todo ello sumergido en una naturaleza invasiva, asfixiante, de la que es muy difícil escapar.

 Las efímeras sólo puede ser considerada “cuento” de un modo muy particular, en el sentido en que podríamos decirlo de una novela tan compleja e intensa como Vida y época de Michael K, de Coetzee. Como en ésta, en Las efímeras todo apela a lo esencial en un marco a la vez limitado y borroso. En Las efímeras, varios personajes sobreviven en un bosque omnipresente al final de la utopía de una vieja comunidad de comienzos del siglo XX, La Ruche (la colmena en francés). De los sueños libertarios que llevaron a construir esta “escuela del futuro” para huérfanos, hijos de obreros y artistas (de inspiración real, aunque transmutada con inteligencia según los intereses narrativos de Adón), quedan unos pocos personajes aislados con un ideario cada vez más escueto: no meterse en los asuntos de los demás y respetar los ciclos de la naturaleza. Una aceptación de lo existente desde el individualismo a la que Adón añade una curiosa raíz pietista que amplía el radio de acción de su debate de ideas: el puritanismo latente en nuestras modernas concepciones de la transacción económica.




sábado, 3 de febrero de 2024

LA CIUDAD de Lara Moreno

 


Un retrato insospechado de Madrid a través de la historia afilada de tres mujeres «La escritura de Lara Moreno se interna en los abismos de la realidad. Maneja de manera magistral la inquietud, la desesperación, la extrañeza y el miedo. Una voz bella y poderosa».
En un edificio del barrio de La Latina, en el centro de Madrid, confluyen las vidas de tres mujeres. El pequeño piso interior de la cuarta planta es la casa de Oliva. Está atrapada en una peligrosa relación que ha transformado la pasión del inicio en una jaula. En el tercer piso, luminoso y exterior, pasa Damaris los días cuidando a los hijos de sus patrones. Cada noche regresa a su casa cruzando el río que divide social y económicamente la ciudad. Vino a España buscando un futuro mejor cuando un terremoto en Colombia truncó su vida. El mismo futuro que buscaba Horía, la mujer marroquí que llegó a Huelva para trabajar como temporera en los campos de fresas y ahora vive en la minúscula casa de la portería y limpia, en la sombra, las escaleras y el patio. Esta novela cuenta la vida de las tres mujeres, su pasado y el cerco de su presente. Con una voz hermosa y afilada, solo la prosa de Lara Moreno podía cartografiar así un territorio y a quienes lo habitan, componiendo un retrato invisible, herido y valiente de la ciudad.

«Estamos ante una novela de personajes, pero Madrid es otro de ellos. Es verdad que todo está pasado por la batidora de la ficción, pero el lector puede palpar la capital en la mirada de esta escritora».

«Lara Moreno muestra en su último libro una escuadra diferente de Madrid: [#] un texto de marcada dureza y hosca sinceridad que habla mucho de la condición humana y sus escorrentías aledañas».

«Una novela sobre la mirada, sobre lo que dejamos de ver. Sobre los gritos ignorados, la indiferencia y el ensimismamiento.La ciudad, la mejor novela de Moreno hasta ahora, nos habla de la ruptura del pacto social y los lazos comunitarios. De indiferencia, esa silenciosa violencia que permite todas las demás».

«Moreno no evita la poesía entre las minas, apura las palabras como si fueran cigarrillos a medio prohibir, en un retrato donde la mujer se mezcla con la ciudad, el castigo con la culpa, ambos invisibles, ambos partes del espejo roto en el que ya no es posible reflejarse».



sábado, 27 de enero de 2024

LA LLAMADA de Leilaa Guerriero

 



A fines de los sesenta, con trece años, la argentina Silvia Labayru era una adolescente tímida, lectora, amante de los animales, entusiasta de John F. Kennedy, hija de una familia de militares que incluía a su padre, miembro de la Fuerza Aérea y piloto civil. A esa edad ingresó en el Colegio Nacional Buenos Aires, una institución pública de gran prestigio, donde entró en contacto con agrupaciones estudiantiles de izquierda y se transformó en una militante aguerrida. En marzo de 1976 se produjo en la Argentina un golpe de Estado que dio comienzo a una dictadura militar. Para entonces, embarazada de cinco meses y con veinte años, Labayru integraba el sector de Inteligencia de la organización Montoneros, un grupo armado de extracción peronista. El 29 de diciembre de 1976 fue secuestrada por militares y trasladada a la ESMA, la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionaba un centro de detención clandestino en el cual se torturó y asesinó a miles de personas. Allí tuvo a su hija que, una semana más tarde, fue entregada a los abuelos paternos. En la ESMA, Labayru fue torturada, obligada a realizar trabajo esclavo, violada reiteradamente por un oficial y forzada a representar el papel de hermana de Alfredo Astiz, un miembro de la Armada que se había infiltrado en la organización Madres de Plaza de Mayo, un operativo que terminó con tres Madres y dos monjas francesas desaparecidas. La liberaron en junio de 1978 y en el avión rumbo a Madrid, junto a su hija de un año y medio, pensó: «Se acabó el infierno». Pero el infierno no había terminado. Los argentinos en el exilio la repudiaron, acusándola de traidora a raíz de la desaparición de las Madres. Abominada por quienes habían sido sus compañeros de militancia, arropada por unos pocos amigos fieles exiliados en Europa, hizo una vida. Hasta que en 2018 la contactó desde Buenos Aires un hombre que había sido su pareja en los años setenta y, en una secuencia en la que se funden manipulaciones familiares que torcieron el destino, comenzó a urdirse una historia que continúa hasta hoy.

La periodista Leila Guerriero comenzó a entrevistarla en 2021, mientras se esperaba la sentencia del primer juicio por crímenes de violencia sexual cometidos contra mujeres secuestradas durante la dictadura, en el que Labayru era denunciante. A lo largo de casi dos años, habló con sus amigos, sus exparejas, su pareja actual, sus hijos y sus compañeros de cautiverio y de militancia. El resultado es el retrato de una mujer con una historia compleja en la que se amalgaman el amor, el sexo, la violencia, el humor, los hijos, los padres, la infidelidad, la política, los amigos, las mudanzas, y en la que sobrevuela una llamada telefónica que, realizada desde la ESMA el 14 de marzo de 1977, le salvó la vida.

Leila Guerriero supo de Labayru cuando ésta decidió denunciar ya en nuestro siglo las violaciones a las que había sido sometida en la antigua Escuela Mecánica Armada (ESMA) de Buenos Aires durante su cautiverio entre los años 76 y 77. De los ‘vuelos de la muerte’ la salvaron sus orígenes burgueses y militares, sus ojos claros y un embarazo. A su salida se exilió en Madrid, donde se encontró con las sospechas y el repudio de sus compañeros de Montoneros, el grupo terrorista de filiación peronista en el que había militado. Como dijo Hebe de Bonafini, presidenta de las Madres de Mayo: «Los que están muertos eran todos héroes, los que están vivo es porque colaboraron».




sábado, 20 de enero de 2024

METANOIA de Carlos Edmundo de Ory

 


(Cádiz, 1923) Poeta español. Creador del postismo y del introrrealismo, ha sido uno de los grandes animadores de los movimientos españoles de vanguardia durante la posguerra. Hijo del poeta modernista Eduardo de Ory, en sus inicios mantuvo estrechas relaciones con autores como J. R. Jiménez y publicó los poemarios de inspiración posmodernista Sombras y pájaros (1940) y Canciones amargas (1942).

A partir de entonces, dando continuidad a los movimientos vanguardistas anteriores a la Guerra Civil, se propuso convulsionar la poesía vigente y creó junto con el pintor Eduardo Chicharro el postismo, un nuevo dadaísmo basado en las invenciones verbales y animado por un espíritu vitalista y visionario. Sus composiciones de esta época aparecieron en Postismo y La Cerbatana, revistas de vida efímera, y en una primera antología titulada Versos de pronto (1945).

En 1951 prosiguió esta aventura vanguardista con la publicación del Manifiesto introrrealista, elaborado en colaboración con el pintor dominicano Darío Suro. Su prioridad consistía en desarrollar un lenguaje basado en estados de conciencia alterada, abriendo las puertas a una invención de corte surrealista, libre y anticonvencional.

Vivió en París entre 1955 y 1968, año en que creó en Amiens el Atelier de Poèsie Ouverte (A.P.O.), centrado en la creación colectiva. A través de reuniones y discusiones con grupos de oyentes que fueron partícipes del proceso poético, el objetivo de este movimiento era alcanzar un público mayoritario. La labor solitaria y heterodoxa del autor no obtuvo reconocimiento hasta que F. Grande dio a conocer el libro antológico Poesía 1949-1969 (1970), donde se constata la evolución de su visión introspectiva, humorística, discontinua y rica en hallazgos expresivos.

Poeta lúcido y original, heterodoxo y revolucionario, entre su obra posterior destacan Los sonetos (1963), Música de lobo (1970), Técnica y llanto (1971), Lee sin temor (1976), Energeia (1978), Nabla (1982), Nuevos Aerolitos (1985) y Soneto vivo (1988). En prosa, sobresalen El bosque (1952), Kikiriquí-Mangó (1954), El alfabeto griego (1970), Basuras (1975) y la novela Nephiboseth en Onou (1973).

En 1999 salió publicado Melos melancolía, que reúne dos libros, Érase una vez una voz y Nabla escritos entre 1977 y 1994. En él, Ory vuelve a jugar con el humor y el disparate, dándole otra vuelta de tuerca a las greguerías ramonianas. En 2003 presentó una antología de su obra titulada Música de lobo y un año después los tres tomos de Diario 1944-2000, que recoge sus vivencias más íntimas.




sábado, 13 de enero de 2024

EL CUADERNO PROHIBIDO de Alba de Céspedes

 


 El cuaderno prohibido, considerada una de las obras fundamentales de la escritora cubanoitaliana Alba de Céspedes (Roma, 1911 – París, 1997), publicada originalmente en el año 1952.

 En ella, la autora disecciona el rol de la mujer pequeñoburguesa en la Italia de posguerra, con sus esclavitudes sutiles; ofrece una mirada incisiva sobre lo que podría denominarse una jaula de diseño, un espacio suntuoso que coarta toda libertad de acción posible.

«Valeria Cossati es prisionera de las convenciones sociales de la Italia de los años cincuenta y vive sofocada, casi sin darse cuenta, entre sus roles de esposa y madre. Presa de un impulso inexplicable, compra un pequeño cuaderno negro en el que anota sus reflexiones y en el que comienza a revelarse lo insatisfactorio de su vida burguesa: en ese espacio prohibido que le proporciona la escritura afloran los conflictos subterráneos de su existencia, las aspiraciones frustradas y los resentimientos ocultos, hasta desembocar en un acto íntimo que conmocionará al lector.

Publicada originalmente en 1952, El cuaderno prohibido sigue resultando sorprendente por su modernidad y relevancia. Es un retrato magistral, capaz de revelar la identidad fragmentada y cambiante del ser humano, además de un gran testimonio histórico de la época, al reflejar tanto la crisis de los valores sociales e individuales como las encrucijadas a las que se enfrentaban las mujeres, en un homenaje a una generación pre-feminista que fue decisiva para las revoluciones posteriores.

Alba de Céspedes, «un redescubrimiento único» (Die Zeit), reivindicada hoy por grandes autoras como Elena Ferrante, fue una de las figuras más sobresalientes de su generación. Escritora de éxito, profundamente idealista, se convirtió en una voz de referencia dentro de la lucha antifascista y a sus inquietudes feministas y políticas sumó un compromiso profundo e irrenunciable hacia la palabra escrita y sus posibilidades, una responsabilidad que ejerció tanto desde el periodismo como desde la literatura. Dotada de una perspicacia psicológica inusual, es sin duda «una de las pocas autoras que ha conseguido establecer lo que significa ser mujer»