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domingo, 31 de marzo de 2019

RECORDARÉ ABRIL de Alberto de la Rocha



La Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores acoge la presentación de la novela “Recordaré abril”, del escritor Alberto de la Rocha, quien fuera residente de la su tercera promoción, durante el curso 2004-2005. La novela acaba de ser publicada por el Grupo Planeta a través de su sello Booket, tras haber sido la ganadora del I Certamen Literario Biblioteca Fundación Antonio Gala, convocado por la Fundación Antonio Gala y el Grupo Planeta entre los residentes de todas las promociones que han pasado por la Fundación en los últimos dieciséis años. En el acto de presentación, Alberto de la Rocha conversará sobre la novela con las escritoras María Zaragoza y Tania Padilla, ambas compañeras de promoción en la Fundación Antonio Gala, y el actor Enrique Garcés leerá varios pasajes de la obra.
Aparte de esta presentación, Alberto de la Rocha participará en la Feria del Libro de Córdoba firmando ejemplares de “Recordaré abril” el jueves 4 de abril a las 18.00 horas en la Caseta de Firmas, y estará junto a María Zaragoza, Tania Padilla y la también escritora Alba Carballal en la mesa redonda “Narrativa joven actual: el camino hacia la publicación”, el jueves 4 de abril a las 20.00 horas en el Bulevar del Libro.
  Pablo es un contrabajista de jazz en horas bajas. Un día se encuentra en Madrid con Cecilia, una amiga de la adolescencia a la que hace casi veinte años que no ve y de la que estuvo secretamente enamorado durante sus veranos en Benisalvià. Al principio Pablo lamenta ese reencuentro. Prefiere conservar el recuerdo idealizado de la Cecilia adolescente, aquella que lo subyugó y cuya figura buscaba incansable, tarde tras tarde, por las calles del pueblo.
     Pero una conversación con su hermano lo instiga a recuperar unos vídeos que grabó durante aquellas vacaciones en la costa, y decide compartirlos con Cecilia. Comienza así una evocación del pasado que los empuja a regresar juntos a Benisalvià, sumidos como están en el recuerdo, y a enfrentarse a una realidad que hubieran preferido evitar.


domingo, 24 de marzo de 2019

ADIOS, MUY BUENAS de Xavier Sardá



Xavier Sardà ha publicado una novela titulada 'Adiós, muy buenas' en la que cuenta pequeñas historias de "los vivos y los exvivos" de un cementerio. "Me lo he pasado bomba", afirma el periodista pese a la ambientación de esta novela.
La explicación es que para él, un cementerio "es como el muro de Facebook de los muertos". Según cuenta, en las páginas de este libro se cuentan "historias apoteósicas".
Sardà recuerda que tiene una vida marcada por la muerte desde muy pequeño, porque su madre murió con siete años. "A uno le marca todo lo que le ha pasado", explica sobre la influencia que ha podido tener este hecho.
«Este escrito tiene la vocación de dibujar la vida cotidiana en un pequeño cementerio del litoral. Puestos, supone también un cierto divertimiento casi escolar de escribir con un pseudo y pésimo clasicismo. Total. poca cosa. Novela coral que se desarrolla en un cementerio en torno a varios personajes delirantes. como Recasens. el sepulturero. alto. cebado y desgalichado. o Tato. el jardinero. que vive esperando una imposible sonrisa de su esposa. que contarán pequeñas historias de lo más extravagantes.
Varias veces he jurado no acudir a más funerales. No tengo palabra. Las necrológicas y la actividad funeraria ejercen una martilleante percusión en nuestras levísimas almas. En los periódicos se arraciman los minúsculos nombres de los que recalan diariamente en los distintos tanatorios. Siempre son otros. Es la muerte clasificada, domesticada, maquillada y numerada en el reservorio previo al vacío irreversible. Miguel Hernández dijo: «No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada».
Cada año mueren en el mundo casi 60 millones de personas, lo que nos sitúa en ese vértigo atroz de la supuesta normalidad existencial. Cada año una segunda guerra mundial sin estallar. Uno a uno y una a una. Los que hoy yacen en sus ataúdes en nuestras ciudades hace tan malditamente poco que nacieron y tan poco que jugaron y aprendieron a multiplicar, y hace tan vertiginosamente poco que dibujaron perros, casas y coches y el sol...
Se van, pero no es cierto que se vayan, porque el irse es acción y la muerte la secciona. No se van, que se los llevan. El enjambre diminuto de nombres, dos apellidos y la edad resulta la efímera y difunta rúbrica. Dicen que nuestra sociedad esconade y niega la realidad de la muerte, pero será solo a los indolentes y a los narcisos.


sábado, 16 de marzo de 2019

LOS PRÍNCIPES VALIENTES de Rafael Pérez Andújar



En esta narración en primera persona con más que evidentes signos autobiográficos, el autor consigue que entremos directamente y nos impliquemos en la historia, se trata de un relato de formación o aprendizaje (coming of age o bildungsroman, según la lengua) al que hay que añadir a continuación el adjetivo literario para llegar a toda su profundidad. Ya que se centra en obtener la formación necesaria para poder escribir libros, su verdadera pasión desde su niñez (“sueño en mi pupitre con llegar al corazón de las palabras”).
Javier irá acometiendo este desarrollo con la ayuda de su familia, su tío Ginés y su gran amigo Ruiz de Hita, lo hará a través de los pequeños detalles cotidianos: “Si hay algo en la épica de la vida más auténtico que la vuelta de los soldados es el regreso cotidiano de los obreros a sus casas”. El protagonista es de familia humilde, y es acorde con esta condición, defenderá el campo a capa y espada ya que “el campo es más literario que la fábrica”.
Todo esto se irá enriqueciendo con detalles de cultura popular de su época, gracias a Julio Verne, los cómics de la familia UlisesEdgard Allan Poe, el detective Colombo, la televisión.. de todo ello irá sacando lo necesario para ir avanzando en su camino con la ayuda inestimable de su amigo y lector.
El estilo del escritor es lírico y evocador, cargado de metáforas de gran belleza, y amor por la literatura y los libros. En una emotiva parte final, concluye su aprendizaje con unos pasajes de lirismo arrollador, un momento duro hará que por fin se complete, no hay nada como la pérdida para madurar a marchas forzadas.
Supera esa pérdida volviéndose a la naturaleza, hacia aquellos parajes que frecuenta desde sus primeros momentos y en ellos  reflexiona, avanza como persona: “presentiré entonces cómo todo este paisaje de botánica proletaria, y de río de agua oscura como el chocolate, y de olas de espuma química, y de zumbidos de cables de alta tensión, va ascendiendo por mis botas de cordones gruesos, y va a transformarse en ese instante en mi única ideología” y, como no podía ser de otra manera “toda ideología necesita una literatura”.
Esta pequeña obra es un deleite para los sentidos.


sábado, 9 de marzo de 2019

DIAS SIN TÍ de Elvira Sastre




'Días sin ti' es una historia de complicidad a través del tiempo protagonizada por una abuela, maestra en tiempos de la República, y su nieto Gael, un escultor, contada a través de "la pérdida, el dolor, la tristeza, la muerte, las ausencias, que al final se convierten como en agujeros y parece que vivimos tratando de saltar sobre ellos y a veces hay que saber que están ahí", ha descrito la autora de poemarios como 'Baluarte' y 'Ya nadie baila'.

En este sentido, ha querido reflejar las relaciones con los mayores y "su importancia como guías, que han vivido muchas más cosas que los jóvenes". "Me apetecía dejarlo reflejado porque en un momento tan de incertidumbre es importante tener la referencia de los abuelos que han pasado una guerra civil, que mas horror que eso", ha añadido. Sobre el tema de la guerra, ha agregado que "seguimos siendo un país que está dividido en dos bandos"."Tenemos una guerra civil al lado y parece que no nos hemos enterado de las cosas que nos han pasado, parece que no hemos aprendido nada de tolerancia ni de respeto, ni de saber convivir los unos con los otros", ha lamentado. Así, la autora --que afirma escribir para encontrarse con ella misma-- ha dicho que en la actualidad "es necesario educar en las emociones para que no se estanquen y crear ciudadanos más tolerantes". "Es algo tan básico y no nos damos cuenta de que los tenemos allí y luego desaparecen" ha zanjado
 ..
‘Días sin ti’ narra dos historias de amor truncadas, una por la vida y la otra por la muerte. En palabras de la editora: “Esta es una historia de complicidad a través del tiempo, la de una abuela y su nieto (ella maestra de la República; él, artista en nuestros días) que recrea vínculos y pasiones, arte y vocación, el peso del pasado y la importancia de la memoria”.



domingo, 3 de marzo de 2019

LA TIERRA DESNUDA de Rafael Navarro de Castro



La tierra desnuda es la primicia literaria de Rafael Navarro de Castro (Lorca, 1968), que desembarca en la narrativa con más de quinientas páginas ajenas a cualquier urgencia. A su manera, es un libro valiente que se consagra a la minuciosa recreación de la vida de Blas, el Garduña, un hombre de un pueblo de una España interior que ya no existe. El lector asiste al nacimiento y el entierro del protagonista; entre ambos hay una infancia, el descubrimiento del sexo, la guerra civil, un matrimonio, tantas injusticias como alegrías, y la extinción de una forma de estar en el mundo y de pensarlo: el fin de la sabiduría analfabeta, para la cual no existía nada fuera del ciclo de las estaciones y el curso del río. Avanzada la novela, uno de sus capítulos empieza con la enumeración, casi letanía, de las tareas del campo: “Despampanar, escamojear, injertar, acarrilar, escardar, sembrar, arar, varear, deschuponar, segar, trillar [...]”. La lista ocupa ocho líneas simultáneamente sagradas, antiguas, monótonas. En esas líneas cabe el espíritu entero de La tierra desnuda, para bien y para mal. 

Para escribir con justicia de este libro, convengamos primero en dos puntos: que Navarro sabe qué libro quiere escribir y puede decirse que lo logra, y que yo no soy su target. Aparte del innegable magisterio de Delibes, las citas que encabezan cada capítulo dan algunas pistas del linaje al que se adscribe esta prosa: La tierra desnuda es un libro tan sólido como los de Luis Mateo DíezJulio Llamazares o José Luis Sampedro, y mejor que los de algún otro autor citado. A los lectores de cualquiera de ellos debería interesarles qué cuentan y cómo lo cuentan estas páginas. Y no es menos cierto que el trabajo artesanal de Navarro recreando una prosa rural, arraigada, de retórica popular y precisa, forjada en la sobriedad fatalista de la naturaleza, es técnicamente inapelable (aunque nadie es perfecto: seguro que a Ricardo Senabre le sorprendería leer que un vino es “incomestible”). Por lo tanto, corrijamos mi distancia respecto de la propuesta con el reconocimiento de su legitimidad y de su rigor. He aquí una novela que no es para mí, pero puede ser para otros, a quienes sin duda su extensión no les provocará el desánimo que yo he padecido
 No se trata de que el narrador tenga o no razón en sus certezas antimodernas (“¿ese infierno quién lo padecerá?”, llega a preguntarse), sino de que las hace emerger en forma de estampas obvias (el abuelo que se deja fotografiar con dos guiris despampanantes o el nieto pendiente de las pantallas) o sentencias de columna dominical (“tradiciones de importación para sustituir a las locales”, dice contraponiendo castañas asadas y “chuches”). Ese narrador es siempre respetuoso con sus personajes, a los que ama, y eso es hermoso; pero lo es menos con la realidad, con la que se muestra impecable hasta que, sin desearlo, acaba deslizándose por la pendiente de una nostalgia menos crítica que consoladora.


domingo, 24 de febrero de 2019

ORDESA de Manuel Vilas



Ordesa es un artefacto literario que rechaza un sentido convencional de lo novelable. Antes que argumento, hay una insistencia obsesiva, según avanza la lectura, en momentos cada vez más sublimados. Es decir, no hay evolución de la intriga, sino una sutil trama del propio estilo, una destilación de los recursos que desemboca en un puñado de poemas. Un ejemplo de este recurso es que los personajes familiares, hacia la mitad del libro, comienzan a renombrarse: así, sus hijos y sus padres pasarán a llamarse Brahms, Vivaldi, Bach o Wagner. Consciente de la problemática transformación de personas cercanas en personajes, Vilas la extraña con su habitual suma de parodia y celebración: no quiere convertirlos en literatura, sino en música, dice, pero no sólo en música, sino en Historia de la Música, mayúscula, lo que a la vez que eleva a los personajes pone en duda la propia institución llamada Historia de la Música. Es sólo una muestra del método de Vilas: en sus imaginativas comparaciones ninguno de los términos tiene todas las de ganar, más bien ambos encarnan una vanitas barroca, una salvación a través de la ironía, una burla que es a la vez consuelo.
Otro de los recursos predilectos de Vilas podríamos llamarlo “animismo marxista”, si con esto diéramos medida de cómo los objetos desechados de este mundo tardocapitalista adquieren en sus obras una significación esencial, su propia alma. “El pasado son muebles, pasillos, casas, pisos, cocinas, camas, alfombras, camisas. Camisas que se pusieron los muertos”. En estos “prodigios baratos” se resume la historia de la mal llamada clase media: “Son baratos y sin embargo tienen fuerza sobrenatural. Como si lo sobrenatural eligiera la humildad para manifestarse. O como si lo sobrenatural y la humildad fuesen lo mismo”.
Ordesa es un libro lleno de clemencia hacia los desamparados de la Historia. “Somos vulgares, y quien no reconozca su vulgaridad es aún más vulgar”, escribe Vilas, y en esta aceptación se encierra un inesperado perdón hacia uno mismo: “Puede que el hombre acabe al final por enamorarse de su propia vida”. La nuestra es una “historia común”. Y Ordesa es un libro extraordinario.


domingo, 17 de febrero de 2019

YO, JULIA de Santiago Posteguillo



Julia Domna fue la mujer de Septimio Severo, que consiguió instaurar una nueva dinastía imperial. Los dos forman un tándem para llegar al poder en un momento convulso, tras la caída del emperador Cómodo, después de una conspiración contra él motivada por su crueldad y tiránico comportamiento. Cómodo es asesinado y empieza una lucha por el poder, en la que no se ahorra ningún medio, y desata varias guerras civiles, en las que hasta cinco hombres se autoproclaman emperador. Uno de ellos es Septimio Severo, marido de Julia, quien será quien lo consiga apoyado incondicionalmente por su esposa. Una Julia que tiene algo de Lady Macbeth, pero sin ese componente siniestro que encierra el personaje de la gran tragedia shakesperiana. Sobre todo porque, como bien ha explicado Posteguillo, “ella y su marido es el primer matrimonio imperial enamorado en doscientos años, se quieren, se aman, se desean, se enfadan, sienten celos, se reconcilian, y eso les da una fuerza vital suplementaria”.
De ahí que también Yo, Julia, sea no solo un relato de lucha por el poder, sino también una apasionada historia de amor. Así, encontramos amor y épica, y narración de varias batallas, como la de Issos, entre Septimio Severo y Nigro, otro aspirante a emperador, y la de Lugdunum , que supuso una gran carnicería y será uno de los momentos clave de la novela. Todo en una narración absorbente, escrita con la habilidad de Posteguillo para dosificar la trama e ir creando una expectativa que provoca una lectura adictiva.
Dividida en cinco partes, mayoritariamente está escrita en tercera persona, aunque también en ocasiones se da la voz al famosa médico Galeno, sin duda un personaje más que secundario en la propuesta de Posteguillo.