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domingo, 10 de diciembre de 2017

MIRADOR DE VELINTONIA de Fernando Delgado

Aunando los oficios de narrador y periodista, Fernando Delgado recrea la estampa de un tiempo irrepetible vivido en torno a una casa, Velintonia, la que fuera residencia en Madrid de Vicente Aleixandre. ‘Mirador de Velintonia. De un exilio a otros (1970-1982)’, el nuevo libro del escritor canario, tiene mucho de memoria personal, aunque se centra sobre todo en los otros, y en particular en los exiliados de fuera o de dentro –los habitantes del llamado exilio interior y su círculo de amigos– que fueron reintegrados a la vida colectiva a lo largo de la década de los setenta, entre el tardofranquismo y los inicios de la democracia. Velintonia era el nombre de la calle donde estaba esa célebre casa, un espacio de acogida para la amistad y la poesía que marcó las relaciones de toda una generación de poetas e intelectuales de aquellos años vividos tan apasionadamente.
El libro, según explica su autor, no es un libro sobre Aleixandre sino con Aleixandre, “ni tampoco quiere ser un recuento de los fieles visitantes de Velintonia, porque tampoco es un libro sobre Velintonia exclusivamente. Hablo más de aquellos amigos que nos eran próximos, sin voluntad de excluir a muchos otros que le fueron próximos a Aleixandre, aunque formaran parte de grupos distintos”. No se trata, pues, de una antología, sino que la memoria desordena el relato o lo ordena a su capricho: “Mucho antes de frecuentar aquella casa –explica Fernando Delgado- , yo sabía a través de algunos amigos lo que la casa y su dueño significaban para todos. Velintonia era el nombre de la calle donde estaba la casa de Aleixandre, sí, pero para nosotros, los que allí íbamos, era el nombre de un espacio de la poesía y la amistad. Velintonia era  un espacio de acogida para poetas principiantes y para excelentes poetas de aquí y de allá. Un lugar de encuentro para los muchos y muy variados amigos que Aleixandre tenía en España y en el mundo. Y sobre todo, más que un lugar de fiesta, un espacio para la conversación en el que el poeta recibía generosamente para hablar de la literatura y de la vida con talento, repartiendo muy bien o muy adecuadamente las confidencias. Así que cuando oigo el nombre de Velintonia me vienen voces del pasado que han sido fundamentales en mi vida. Es un lugar de los recuerdos. En mi encuentro con Pablo Neruda, cuando él  pronunció el nombre de Velintonia manifestando las ganas que tenía de volver allí, aquella casa se convirtió para mí en un espacio a conquistar”

sábado, 2 de diciembre de 2017

EL FARROCARRIL SUBTERRÁNEO de Colson Whitehead

El enorme éxito de crítica y público cosechado por El ferrocarril subterráneo(2016) de Colson Whitehead (Nueva York, 1969), novela galardonada con el Premio Pulitzer, el National Book Award y finalista (hasta la fecha) del Man Booker Prize, nos sirve para confirmar una sospecha: que de un tiempo a esta parte el racismo se ha convertido, de nuevo, en una auténtica preocupación para la sociedad afroamericana

Ejemplos no nos faltan: desde la oscarizada 
12 años de esclavitud (2013), de Steve McQueen, al (por qué no) Django desencadenado (2012) de Quentin Tarantino; de la concesión del premio Booker a El vendido (2016), la muy ácida sátira de Paul Beatty, al National Book Award otorgado a El pájaro carpintero(2013), de James McBride. 

Hablar aquí de modas u oportunismos me parece un tanto peliagudo, cuando no ingrato, sobre todo si tenemos en cuenta la gravedad del tema sobre el que giran las obras citadas, por no mencionar su indudable solvencia técnica. La prohibición en Memphis del reestreno de Lo que el viento se llevó (1939) o los recientes conflictos en Charlottesville quizás basten para atestiguar que, en efecto, la abolición de la esclavitud sigue siendo un tema no resuelto en los Estados Unidos a principios del siglo XXI, donde las banderas confederadas parecen ondear, en según qué sitios, con más fuerza que nunca. 

Que desde el mundo de la cultura se trate de combatir, a través de una confrontación artística e intelectual, esa inexplicable enfermedad mental que es el racismo solo debería merecer nuestros aplausos. Por desgracia aquí estamos también para juzgar su calidad, que no siempre acompaña a las bienintencionadas pretensiones, como ocurre con esta novela de Colson Whitehead.

sábado, 25 de noviembre de 2017

ALGO DE MÍ MISMO de Rudyard Kipling

Es el último libro escrito por el autor de PuckEl libro de la selvaKim y Capitanes intrépidos , entre otras historias que aquí confiesa destinadas a niños que no supiesen que eran para mayores. Estas memorias póstumas sorprendieron porque Kipling, tan del imperio británico, vino a demostrar una irónica y reconfortante capacidad de autocrítica personal y nacional, que en ningún caso impiden considerar su vida y su obra un ensueño de civilización más que un atajo civilizador o político. Desde la infancia en la India, cuyo ritmo se funde con el de las estaciones del año, plenas a los sentidos y a la emoción de las cosas, hasta el Londres familiar y prerrafaelita y literario; los viajes y estancias por cinco continentes y la recepción del premio Nobel con 41 años, en una Suecia nevada y silenciosa. Algo de mí mismo es el relato de una vocación en que lo imaginado es siempre un más allá de pureza que brinda lo real. Memorias de un escritor y con más de un guiño al oficio -revelan, entre otros secretos, la verdadera naturaleza del poema "Si...", traducido a todos los idiomas del ideal humano-, siempre lejos del coágulo del yo, Algo de mí mismo es algo de nosotros mismos: el mayor libro de aventuras de un escritor de aventuras.

 Desde la infancia en la India, cuyo ritmo se funde con el de las estaciones del año, plenas a los sentidos y a la emoción de las cosas, hasta el Londres familiar y prerrafaelita y literario; los viajes y estancias por cinco continentes y la recepción del premio Nobel con 41 años, en una Suecia nevada y silenciosa. Algo de mí mismo es el relato de una vocación en que lo imaginado es siempre un más allá de pureza que brinda lo real. Memorias de un escritor y con más de un guiño al oficio -revelan, entre otros secretos, la verdadera naturaleza del poema "Si...", traducido a todos los idiomas del ideal humano-, siempre lejos del coágulo del yo, Algo de mí mismo es algo de nosotros mismos: el mayor libro de aventuras de un escritor de aventuras. Jorge Luis Borges admiró en estas memorias la virtud de contar el pasado sin contaminarlo de presente. Por páginas de filia masónica y otras de crítica salvaje al estamento católico, Algo de mí mismo fue censurado y en las obras completas no está completo. Kipling, desde su amor a la vida, era incapaz de entender a quienes anteponen cualquier modalidad de ultratumba. La presente edición es, en rigor, la primera en castellano de este libro polémico, sorprendente y emotivo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

UN ALMA DE DIOS de Gustave Flaubert


Un alma de Dios, escrito en 1877, está considerado uno de los más importantes relatos de la Literatura Universal. A través de su lectura, podemos hacernos una idea general de cómo era la burguesía del siglo XIX: su hipocresía, mediocridad y egoísmo. Pero la grandeza de esta obra nos la encontramos en el personaje principal, Felicidad, un alma cándida, llena de ternura, muy compasiva, que intenta siempre ayudar a los demás. Esta dulzura contrasta con la dureza de su entorno, lo que sirvió a Flaubert para criticar la sociedad de su época con mucha sutileza y utilizando siempre la palabra exacta. Uno de los temas más conocidos del libro será la intensa relación entre Felicidad y su loro, que le brindará la compañía que las personas le niegan.
En este relato nos encontraremos con muchos elementos que aparecen en
Madame Bovary, su más importante novela.
El talento de un artista se manifiesta no solo en sus obras principales, sino también en la distancia corta, en los trabajos aparentemente menores, ejercicios de estilo, esbozos, apuntes y hasta podría decirse que divertimentos. Aunque la obra que nos ocupa, «Un coeur simple»(atinadamente traducido como «Un alma de Dios», igual de bien que todo el libro, por cierto) es un relato tan corto como intenso. Porque en las apenas noventa páginas de esta edición, Flaubert despliega un abanico de emociones y desolaciones humanas que te dejan el corazón tiritando.
El novelista francés aprovecha para tirar con bala contra la hipocresía burguesa, su egoísmo, su mediocridad vestida de opulencia, mientras el héroe de esta película (entre el neorrealismo y la nouvelle vague, valgan las comparaciones) o mejor, la heroína, es una mujer tan sencilla como adorable, un alma cándida, un alma de Dios, como dice el título, una mujer llamada Felicidad que solo conoce la lealtad a su señora y la pasión sincera, desgarradora, por un loro que será a la postre quien la cobije bajo sus alas mientras el género humano la ningunea, la humilla, la echa a la cuneta de la vida. No hacen falta trillones de caracteres para que caiga sobre uno toda la tristeza del mundo. Este libro es la prueba.



sábado, 11 de noviembre de 2017

QUÉDATE ESTE DÍA Y ESTA NOCHE CONMIGO de Belén Goprgui

¿Qué lenguaje es el apropiado para hacer de Google un personaje? Gopegui recurre a un modelo canónico que es fruto, a su vez, de una reflexión similar en condiciones históricas muy diferentes: el lenguaje religioso. Por la función que cumple en la sociedad actual, es más fácil dirigirse a Google como si fuera una divinidad que haciendo de él una simple institución o un simple objeto. Se impone la segunda persona, mezclando el registro reverencial con el gesto desafiante. Y, puesto que la novela no es el monólogo de un perturbado, esa segunda persona se justifica en el contexto de una solicitud de empleo. Los autores de la solicitud que Google deberá evaluar son dos: Mateo, que tiene veintidós años y vive con sus padres, y Olga, una empresaria jubilada de sesenta y dos. La solicitud está concebida como un texto que pueda pasar los filtros de Google pero, al mismo tiempo, como un manifiesto que tal vez provoque alguna reacción en el cerebro corporativo de la bestia. Por supuesto, saben que quien leerá el texto será un becario o una becaria, y en unas ocasiones se dirigen a esta figura, en otras directamente a la marca registrada.

“Alguien pide trabajo. Pedir, solicitar, rogar, suplicar se mueven en un campo semántico parecido”. Los demandantes de empleo se convierten así en suplicantes, y adoptan frente al posible empleador la actitud del creyente pero, a la vez, la del relapso, pues la solicitud, la súplica, se convierte en seguida en acusación y queja. Acusación y queja que el empleador desdeñaría fácilmente pero que, al mismo tiempo, podría interesarle por su condición de gesto inesperado y a la vez desesperado: “Mateo y Olga son una mota de polvo contra un río, y el río eres tú”, Google, pero por lo mismo son una mota de polvo incómoda: “Quizá piensas en tentar a Mateo, sobornarle”. Frente a la presunta omnipotencia de Google, Mateo y Olga oponen resistencia: “Algunas personas dicen que en el error subsiste una resistencia, una voluntad de no encajar”. Es inevitable que comparezca aquí la figura de la criatura que se rebela frente a su creador, el error de programación que desvela la iniquidad del programador. Todo el tiempo planea sobre la novela la conocida imagen de Kierkegaard en La enfermedad mortal: “Supongamos que un autor cometiera una errata y que esta llegara a tener conciencia de que era una errata. Entre paréntesis digamos que en realidad quizá no fuera una errata, sino algo que mirándolo todo desde muy alto formaba parte de la narración íntegra. La cosa es que esa errata se declaraba en rebeldía contra el autor y movida por el odio le prohibía terminantemente que la corrigiese, diciéndole como en un loco desafío: ¡No, no quiero que se me tache, aquí estaré siempre como un testigo de cargo contra ti, como un testigo fehaciente de que eres un autor mediocre!”.

domingo, 5 de noviembre de 2017

LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA de Almudena Grandes

Esta novela es la cuarta entrega de un vasto ciclo narrativo constituido bajo el significativo título de «Episodios de una Guerra Interminable». Se inauguró con «Inés y la alegría», a la que siguieron «El lector de Julio Verne», «Las tres bodas de Manolita», «Los pacientes del doctor García» -que ahora se publica-, y se cerrará con «La madre de Frankestein» y «Mariano en el Bidasoa». Almudena Grandes (Madrid, 1960) es autora que siempre tuvo voluntad galdosiana, y resulta evidente que esta serie debe mucho a los «Episodios Nacionales» porque, al igual que el escritor canario en su tiempo, Grandes ha querido describir una serie de acontecimientos de nuestro pasado más inmediato para esclarecer el presente y, de paso, dejar constancia de sucesos sujetos a manipulación por los que fabrican el ayer a su antojo.
«Los pacientes del doctor García» es deudora del mejor «thriller» y encierra una predisposición en los diálogos y en las descripciones que la hacen idónea para llevarse al cine o hacer una serie de televisión, si nos diera por realizar series con cierto interés. Lo pedagógico del ciclo ya se ha explicado, y aquí enlaza con cierto destino galdosiano, pero esta novela posee las cualidades de un buen best seller: está construida con una economía de medios ejemplar, se cuela en el lector por una cualidad de empatía difícil de definir y, además, está pensada para ser leída, a pesar de su extensión, de una tirada. Algunos llaman a esto oficio y no les falta razón. Pero no agota la explicación. La novela está imbuida de una vocación totalizadora de la vida que en estos tiempos de disgregación el lector tradicional agradece porque se hace la ilusión de que se le está explicando el mundo. Ni que decir tiene que Almudena Grandes tiene sobradas cualidades para llevarnos a ese estado, y esta novela es de las emblemáticas de su autora. No es poco.

sábado, 28 de octubre de 2017

VIDA Y DESTINO de Vasili Grossman

Vida y destino realiza una prodigiosa recreación del cerco de Stalingrado, que resultó fundamental para la labor de Antony Beevor. Beevor utilizó la información proporcionada por la novela y escribió una biografía sobre su autor: Un escritor en guerra. Los personajes de Grossman se corresponden con los diferentes rostros de la guerra. El general Yeremenko simboliza el esfuerzo de los militares comprometidos con la victoria, sin ambiciones políticas ni insensibilidad moral. Su serenidad contrasta con el histerismo y mediocridad de Hitler y Stalin, incapaces de controlar los acontecimientos que han precipitado. El dolor de Liudmila por la pérdida de su hijo concierne a todos los que han vivido algo semejante: desgarro, incredulidad, locura. Mostovski, prisionero de los alemanes, al menos conserva el alivio de estar recluido por el enemigo. Es más fácil resistir cuando las alambradas no han sido levantadas por antiguos camaradas. 

La frustración de Zhenia, a la que se deniega una y otra vez el permiso de residencia pese a ser hija de un héroe de la revolución, muestra la impotencia de los ciudadanos ante una burocracia ciega e irracional. La vieja niñera alemana que es deportada por la denuncia de una vecina interesada en su cuarto, más amplio y luminoso, ejemplifica la degradación moral de las sociedades gobernadas por dictaduras, donde se estimula la delación. Grossman posee un enorme talento para describir al hombre en mitad de circunstancias terriblemente adversas. Se ha comparado Vida y destino con Archipiélago Gulag; para algunos, las dos obras más peligrosas para la estabilidad de la antigua URSS.

Es casi imposible medir la repercusión de un libro. Ni siquiera es sensato plantearlo, si bien es cierto que los artículos de Ilya Ehrenburg sobre las atrocidades de los nazis contribuyeron a incrementar las represalias del Ejército Rojo. Las páginas de Vida y destino están dedicadas al sufrimiento de los soldados, a las penalidades de los judíos, al dolor de las miles de familias que enviaron a sus hijos al frente mientras sufrían las privaciones de la retaguardia y las arbitariedades de un régimen que mostraba el mismo desprecio por el ser humano que el Sexto Ejército del mariscal von Paulus. Vida y destino, con sus decenas de historias que giran sobre la guerra, ciudades sitiadas, el apego a la tierra y a los seres queridos, las dudas políticas, morales y religiosas, la tenacidad del existir y la fatalidad del azar, se enfrenta a los aspectos más terroríficos del siglo. Grossman percibe el campo de concentración como el estrato más profundo de nuestra cultura. Su capacidad de organizarse por sí mismo pone de manifiesto que el poder ya no es un centro visible, sino un sistema que puede prescindir del hombre para seguir controlando la historia.