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sábado, 18 de febrero de 2017

MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA de Lucía Berlín


Lucia Berlin nació en 1936. Publicó sus primeros relatos a los veinticuatro años en The Atlantic Monthly y en la revista de Saul Bellow y Keith Botsford, The Noble Savage. Escribió de manera esporádica hasta los años ochenta y, tras la insistencia del poeta Ed Dorn, decidió publicar su primer volumen de relatos, Angels Laundromat. Sus historias se inspiran en sus propios recuerdos: su infancia en distintas poblaciones mineras de Idaho, Kentucky y Montana, su adolescencia glamurosa en Santiago de Chile, sus estancias en El Paso, Nueva York, México o California, sus tres matrimonios fallidos, su alcoholismo, o los distintos puestos de trabajo que desempeñó para poder mantener a sus cuatro hijos: enfermera, telefonista, limpiadora, profesora de escritura en distintas universidades y en una cárcel.
Con su inigualable toque de humor y melancolía, Berlin se hace eco de su vida, asombrosa y convulsa, para crear verdaderos milagros literarios con episodios del día a día. Las mujeres de sus relatos están desorientadas, pero al mismo tiempo son fuertes, inteligentes y, sobre todo extraordinariamente reales. Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.
«La última sensación literaria de Estados Unidos es una autora con una vida de película. Crítica y público se rinden a su obra. Al fin llegó la hora de Lucia Berlin.»
Andrea Aguilar, El País
«Leer a Lucia Berlin ha sido una de las grandes satisfacciones lectoras de los últimos meses. Emocionante, de saltarse las lágrimas, entre la ironía y la inmensa ternura.»
Laura Revuelta, Abc.es
«Milagros de la posteridad, del olfato editorial o de la justicia poética, la autora está más viva que nunca. Ahora resucita y se la compara con Raymond Carver. (¿Estará mal decir que me parece mejor que él?).»
Rodrigo Fresán, Vanity Fair

«¿Cómo explicas los cuentos de Berlin ¿Cómo resumes la carnalidad, el desequilibrio, la sensación de peligro, un estilo que te corta las entrañas como un bisturí pero que al mismo tiempo te hace sonreír y sentir una envidia inconfesable de unas vidas vividas siempre al límite de la catástrofe y la locura? Me arriesgaré a ponerme pesado: leed Manual para mujeres de la limpieza.»
SergiPàmies, La Vanguardia («Then we take Berlin»)

domingo, 12 de febrero de 2017

EL DÍA QUE ESPAÑA DERROTÓ A INGLATERRA de Pablo Victoria


España nunca ha sido agradecida con sus héroes. Buena prueba de ello es que este libro relata, después de más de dos siglos y medio, por primera vez la vida de uno de ellos. Me refiero al general de Marina Blas de Lezo, que participó en la Guerra de Sucesión española enfrentándose a Edward Vernon, en 1704, en la batalla de Gibraltar
En 1741 defiende con gran inteligencia y valentía, durante 67 días, Cartagena de Indias del feroz ataque que lanza contra ella la Armada británica. Seguramente fue la derrota más seria que ha tenido el Imperio británico en toda su historia, y sin duda alguna ha sido también el acontecimiento más escondido de la historia de Inglaterra.

Humillados por la derrota, los ingleses ocultaron monedas y medallas grabadas con anterioridad para celebrar la victoria que nunca llegó. Tan convencidos estaban de la derrota de Cartagena que pusieron monedas en circulación que decían en su anverso: "Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741" y "La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon".


Fue justo lo contrario. Fue la derrota más importante que tuvo nunca Inglaterra. Con sólo 6 navíos y 2.830 hombres, y mucha imaginación, Blas de Lezo derrotó a Vernon, que traía 180 navíos y casi 25.000 hombres. Este libro cuenta con todo lujo de detalles la estrategia utilizada por Blas de Lezo para derrotar a los invasores.

sábado, 4 de febrero de 2017

DÚO de Colette



La situación parte de un esquema clásico: un matrimonio lleva una vida feliz y armoniosa hasta que el marido descubre fortuitamente que la esposa ha tenido una aventura, cuyo alcance ignora, con su socio y amigo. A raíz de este descubrimiento, la relación se va deteriorando a pasos agigantados, mientras el marido se debate obsesivamente ante el dilema que se plantea: ¿qué podría soportar mejor: la comunión espiritual entre la mujer y el intruso, o la lujuria desencadenada, que podría ser tan sólo un «capricho de la carne»? «¿Dúo o duelo?»: así rezaba la faja publicitaria de la edición francesa original de este libro. Colette, feminista avant la lettre y sin alardes extraliterarios, muestra con extraordinaria agudeza psicológica el contraste entre la actitud de la mujer –un personaje adulto, desculpabilizado– y la puerilidad moral del marido. El conflicto sucede en una casa de campo, con la verja como testigo y la gente del pueblecito como telón de fondo; gente que husmea y que adivina las más secretas verdades de los «señores», obligados a fingir absoluta normalidad a causa de la sacrosanta obligación de guardar las apariencias, mientras se desencadena una tormenta en sus vidas
Las feministas de pelo en pecho creen tener en Colette a su mentora, ya que era libertina y bisexual, capaz de componer su propio orden de cosas, juguetona de la moral y juguetona con los animales, a los que amaba como a una de sus extremidades. Si se la lee sin detenimiento, se convierte uno en seguidor ideológico. Pero no es así cuando se la mira a la cara. Su bisexualidad no fue más que una máscara, una huida. En “Lo puro y lo impuro” habla de las relaciones lésbicas que ella misma practicó, pero las describe como una salida para las mujeres que huyen de los hombres, un recurso para provocar celos, para acabar siempre volviendo a ellos, de ahí que censure su libertinaje.
Propongo “Dúo”, una novela sobre la incomunicación y la cobardía en la relación amorosa. La mujer no da trascendencia a aquella aventura que tuvo, no significó nada, absolutamente nada, un ligero recuerdo, vago, sin peso. Por eso, la cataloga como “tontería”, mientras el marido le responde, “¿tontería?, ¡ignominia!”. He aquí el escalón del entendimiento



sábado, 28 de enero de 2017

CORONEL BEACH de Eliseo Alberto


En el verano de 1989, Gabriel García Márquez impartió un taller de guión a diez
alumnos de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los
Baños, Cuba. Yo fui su asistente. Entre las mil y una historias que nos contamos
estaba la seductora pesadilla de cuatro jóvenes puertorriqueños que habían sido
acosados toda una noche por un asaltante de caminos, sin más detalles. Ante la
carencia de datos precisos, los talleristas aportamos nuestras propias soluciones.
Alguien dijo que el personaje debía ser un asesino nato; otro sugirió que fuese
alcohólico. Mejor, mudo. Drogadicto. O quizás armenio. «¿Y no sería oportuno
incluir en algún episodio el acoso de un tigre de Bengala?», comentó un estudiante de
Nueva Delhi durante una animada sobremesa. Gabriel propuso que fuese un sicópata
de guerra y que llevara tatuados en el brazo izquierdo los nombres de sus muertos
particulares. Yo consideré que debía encarnar a un suicida. Un pobre diablo. Casi un
inocente. El loco quedó en el aire. Un año después supe de un marine de La Florida
que había secuestrado en Port-au-Prince a una prostituta dominicana y, a cambio de la
liberación de la rehén, sólo exigía que lo mataran en el intento de rescate. Le
cumplieron con seis impactos de bala. Luego, en Madrid, me contaron de un gallego
que, en la cruda de una borrachera, se ahorcó con la corbata porque estaba
convencido de que era responsable de la muerte de sus dos mejores amigos —que no
habían fallecido, todavía. A la mañana siguiente, por esas casualidades de este
mundo, los susodichos perecieron en un absurdo accidente de tránsito, camino al
entierro del ahorcado. En 1994, en México, García Márquez me pidió que escribiera
algunas de aquellas embrionarias ficciones del taller, y como tuve vía libre, el
asaltante de caminos pasó a ser un veterano de California en la guerra de Vietnam, un
marinero argentino en la guerra de las Malvinas, un combatiente sandinista en la
guerrilla nicaragüense, un terrorista palestino en la guerra del Medio Oriente, un
artillero soviético en la guerra de Afganistán, un piloto inglés en la guerra de Irak, un
miliciano croata en la guerra de Bosnia, hasta que terminó convertido en un soldado
cubano en la guerra de Angola, 1975-1985. Guerras no faltan. La posible película
nunca se realizó. Por último, hace dos años volví a leer un cuento de Gabriel que
empieza con esta frase que es, en sí misma, una joya narrativa: «Como es domingo y
ha dejado de llover, voy a llevar un ramo de flores a mi tumba». Entonces me senté a
escribir esta novela sobre el miedo, la locura, la inocencia, el perdón y la muerte.
Dedico Caracol Beach a Gabriel García Márquez, mi querido maestro; a los
amigos que me cuentan mentiras y a los alumnos que me las creen; y a los
muchachos: María José, Ismael, José Adrián, Laurita, Sergio Efigenio, Cristian,
María Fernanda, Andrés Palma, Hari, Sidarta, Jasai, Eli y Memo. Mi tropa.

Es un sábado del mes de junio, y Beto Milanés, emigrante de origen cubano, sale a buscar a alguien que lo mate.Al frente de la comisaría está un sargento calvo y obeso, que ha decidido pedirle perdón a su único hijo, Mandy, un travestí que vive con un modista armenio.El fantasma de una pianista vuela de un lado a otro, como una mariposa nocturna, tratando de salvar a su hija. Un oscuro profesor de literatura se pasa la noche en un bar, conversando con la mujer más linda del mundo. Los orishas africanos descienden del Olimpo y acuden a la cita son sus tambores. Tres muchachos han ido por cerveza a un supermercado, para seguir la fiesta, y se cruzan en la autopista con el cubano que quiere una tumba. Ha estado lloviendo, hay luna, alguien ha descerebrado a un perro contra un muro.

sábado, 21 de enero de 2017

RIÑA DE GATOS de Eduardo Mendoza


Anthony Whitelands viene a Madrid en los prolegómenos de la Guerra Civil, para llevar a cabo la valoración de la colección de cuadros que posee el Marqués de Igualada, con el fin de que, llegado el momento, éste pueda venderla si necesita dinero para poder establecerse fuera de España con su familia, si por fin estalla la contienda.Lo que parece un trabajo sencillo con un pronto regreso a su país, se va complicando y Anthony se verá implicado en una serie de aventuras, acontecimientos y conspiraciones, en los que intervendrán personajes muy variopintos: mujeres enamoradas, prostitutas, policías, diplomáticos, espías, aristócratas, políticos, ....
La novela transcurre en una época en los prolegómenos de la Guerra Civil Española, en que la política está bastante movidita y, como no puede ser de otra forma, el ambiente madrileño, en general, y el político, en particular, no son ajenos a este devenir, y Eduardo Mendoza consigue, con gran maestría, introducir en una trama muy bien tejida, a personajes reales de manera que forman parte de ella, como la cosa más natural, sin que en ningún momento nos parezca una intromisión forzada o fuera de lugar. Así no será raro que el Marqués de Estella (José Antonio Primo de Rivera) pueda hacerse amigo de nuestro protagonista, o que en la casa del Marqués de la Igualada, tan frecuentada por Anthony Whitelands, se junten para conspirar los Generales Franco, Mola y Queipo de Llano, o hasta que el protagonista sea participe de una reunión con Añaza.

Riña de Gatos es una novela con una gran calidad literaria, y un especial sentido del humor. Por un lado, me recordaba alguna lectura de Jardiel Poncela, y no quiero decir con esto que se parezca a su obra sino que me la recordaba, por el surrealismo que encontraba en algunos pasajes; por otro lado, también me recordaba a esos sainetes costumbristas de la primera mitad del Siglo XX (pero ya digo que esto son apreciaciones mías).

Además de obtener el Premio Planeta en el 2010 con la novela que nos ocupa, también ha sido galardonado con el Premio Fundación José Manuel Lara (2007) y Premio de la Crítica Narrativa Castellana (1976), ya mencionado anteriormente.

sábado, 14 de enero de 2017

LOS GRANDES CEMENTERIOS BAJO LA LUNA de George Bernanos



“Los Grandes Cementerios Bajo la Luna” no es una obra sobre la guerra civil española ni tampoco un panfleto contra el fascismo, tal y como expresa la filósofa alemana Hannah Arendt en la frase que figura en la portada de la edición que presenta la editorial Lumen, sino que se trata de un denso ensayo filosófico sobre la clase dirigente y sobre una determinada forma de hacer política. Si bien es cierto que en esta obra de Bernanos se ataca con dureza al General Franco, a la jerarquía eclesiástica española, a los fascismos triunfantes en Italia y Alemania y a los extremistas de derecha franceses, no es menos cierto que también se ataca con la misma dureza al comunismo y a la democracia liberal. 

El objeto de Bernanos al escribir “Los Grandes Cementerios Bajo la Luna” es denunciar a las clases dirigentes de todo el orbe integradas por militares, políticos, jerarquías eclesiásticas, intelectuales y empresarios que, con la exclusiva intención de salvaguardar sus intereses particulares, principalmente económicos; son capaces de apoyar hoy lo que ayer atacaban con ferocidad y difundir el miedo entre los pueblos para posteriormente explotarlo a su favor fomentando el alegre traslado de enormes masas humanas a los más bárbaros mataderos de Europa. Especialmente dura es la critica a la actitud de la derecha francesa que, si bien en 1918 clamaba por desintegrar a Alemania en múltiples estados y hacía de la humillación del pueblo alemán una importante cuestión nacional, en el momento de escribirse “Los Grandes Cementerios Bajo la Luna”, veinte años después, adulaban a Hitler y no dudaban en considerarlo, junto al General Franco y a Mussolini, como un aliado en una supuesta cruzada contra el comunismo que no era más que un pretexto para encubrir la defensa de los intereses particulares de las precitadas clases dirigentes.

La densidad de la filosofía vertida por Bernanos en esta obra la aleja de cualquier carácter panfletario y bien puede resumirse en que una injusticia no se combate ni puede combatirse jamás cometiendo otra injusticia y que cualquier acto material del ser humano debe someterse a las exigencias de la Moral y de la Justicia con mayúsculas.


sábado, 7 de enero de 2017

TODO ESTO TE DARÉ de Dolores Redondo


Unos golpes en la puerta son el inicio de la noticia que sacude al famoso escritor Manuel Ortigosa: su pareja, Álvaro Muñiz de Dávila, ha fallecido en un accidente. Manuel se traslada al lugar de los hechos –la Ribeira Sacra–, donde vive la familia de Álvaro, una saga de abolengo y costumbres ancestrales que vive en una lúgubre mansión y que le recibe gélidamente por su situación afectiva.
Tras el entierro, Manuel desea huir pero le retiene el presentimiento de que hay algo extraño en torno a esta muerte. Con la ayuda de un guardia civil jubilado y un sacerdote amigo de Álvaro, inicia una exhaustiva investigación en las que conversa con los vecinos de la zona.
La autora maneja los recursos técnicos que domina con soltura: una excelente recreación de atmósferas, en este caso unos cielos grises que predisponen al misterio, el pulso para mantener la tensión narrativa y una intriga no desvelada hUnos golpes en la puerta son el inicio de la noticia que sacude al famoso escritor Manuel Ortigosa: su pareja, Álvaro Muñiz de Dávila, ha fallecido en un accidente. Manuel se traslada al lugar de los hechos –la Ribeira Sacra–, donde vive la familia de Álvaro, una saga de abolengo y costumbres ancestrales que vive en una lúgubre mansión y que le recibe gélidamente por su situación afectiva.
Tras el entierro, Manuel desea huir pero le retiene el presentimiento de que hay algo extraño en torno a esta muerte. Con la ayuda de un guardia civil jubilado y un sacerdote amigo de Álvaro, inicia una exhaustiva investigación en las que conversa con los vecinos de la zona.
Esta primera parte que dibuja el escenario está elaborada con sosiego pero conforme avanza el argumento, se suceden una serie de trágicos acontecimientos y se precipita la acción. Redondo extrae de la madriguera oscuros secretos familiares, ya que durante años los Muñiz de Dávila habían tejido un manto de apariencias que ocultaba codicia, homosexualidad, pedofilia por parte del clero y vicios de diversa índole.
La autora maneja los recursos técnicos que domina con soltura: una excelente recreación de atmósferas, en este caso unos cielos grises que predisponen al misterio, el pulso para mantener la tensión narrativa y una intriga no desvelada hasta el final.
A cambio, multiplica tanto los asuntos morbosos, que el relato a veces recuerda a un culebrón. Aunque Redondo no se detiene en detalles escabrosos, oscurece más el tono con alguna carga de profundidad ideológica, deslizada sutilmente o con tintes agrios, contra la Iglesia, a pesar de que la figura del sacerdote protagonista destaca por su honestidad.
En Todo esto te daré priman los elementos policiacos sobre los aspectos psicológicos. A Dolores Redondo, hábil como retratista de exteriores, le falta hondura al dibujar el mundo interior, recurso que daría lugar a unos personajes más interesantes y sólidos.

asta el final.