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sábado, 20 de enero de 2018

CIUDADES DESIERTAS de José Agustín

Es la historia de Susana, una escritora mexicana que huye de su casa para asistir a un taller internacional en Estados Unidos, dejando atrás a su esposo Eligio y completamente inconsciente de su paradero. Un intelectual de mal humor, con un sentido de humor algo cínico y misantrópico, trabaja para ponerse al día con su esposa, argumentando que sólo lo ha hecho para averiguar por qué exactamente Susana se fue.
El título del libro parece derivarse de las observaciones separadas de la pareja con respecto a la aparente falta de movimiento alrededor de Arcadia, donde tiene lugar el taller. Casi de inmediato sufren un choque cultural a su llegada, aunque ya están bien familiarizados con el típico estilo de vida estadounidense . Los residentes americanos, con una mentalidad pequeña de la ciudad, se representan como mayormente más ignorantes de la cultura y de la sociedad de los visitantes; Mientras que los últimos, especialmente los latinoamericanos , muestran una renuencia despectiva de intentar encajar, tal vez Susana sea la excepción más notable. A lo largo de su viaje, ambos tratan de identificar los reveses de su relación, así como sus propios defectos.
Los dos intentan mostrar una sensación de individualidad y desapego emocional de su cónyuge, cada uno según su punto de vista respectivo. Mientras Eligio trata de darle sentido a las cosas, reconociendo a medias el alcance de sus sentimientos por su esposa, todavía paradójicamente cede ante los arrebatos de rabia en ocasiones; Susana se esfuerza por transmitir un ideal de completa independencia, ya que siente que la rutina de su matrimonio la retiene. Motivada al principio por probar su propia autoestima, la cual encuentra, eventualmente experimenta la certeza de su amor por Eligio, a pesar de todos sus esfuerzos por mantenerse alejado de él.

Susana y Eligio se critican mutuamente a lo largo de la novela por las características que tienen en común. Eligio, por ejemplo, está molesto por los rasgos feministas de Susana, mientras Susana constantemente señala el macho de EligioActitud - un término cuya connotación es más fuerte que la palabra "chauvinista". Implícitamente, una de sus mayores quejas es que la otra persona está más interesada en su yo. Un ejemplo de esto son las opiniones que tienen hacia los respectivos tiempos que pasan con los amigos incompetentes del otro. Además, ambos se acusan mutuamente de buscar autonomía aunque estén casados; Sin embargo, aunque quieren independencia, buscan uno al otro en diferentes países, y ambos parecen aceptar a su cónyuge después de ser abandonados. Eligio condena a su esposa por tener una relación con Slawomir y luego tiene una relación con uno de los autores. La última representación paradójica es presentada en el último capítulo cuando él clava a su esposa después de que ella vuelva a México

domingo, 14 de enero de 2018

FUERA DEL JUEGO de Heberto Padilla

El mismo año de su regreso, se convirtió en centro de una polémica cultural en las páginas de Juventud Rebelde. Sus críticas afloraron en Fuera del juego, que, pese a todo, obtuvo en 1968 el Premio Julián del Casal, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), dado por un jurado compuesto por los cubanos Manuel Díaz Martínez, José Lezama Lima y José Z. Tallet, el peruano César Calvo y el inglés J. M. Cohen.1 El comité director de esta institución, sin embargo, no estuvo de acuerdo con el galardón otorgado a Padilla en poesía y a Antón Arrufat en teatro, por lo que el 28 de octubre de ese año se reunió con los miembros del jurado para discutir las obras premiadas de los citados escritores. "Luego de un amplísimo debate, que duró varias horas", se acordó publicar ambas obras, pero acompañadas de una nota en la que el comité director de la UNEAC expresaba su desacuerdo por considerar que "son ideológicamente contrarios" a la revolución cubana.2 El comité director señalaba, entre otras cosas, que Padilla, amaparándose en "una ambigüedad mediante la cual pretende situar, en ocasiones, su discurso en otra la­titud", se lanza "a atacar la revolución cubana". El poeta "man­tiene dos actitudes básicas: una criticista y otra antihistórica. Su criticismo se ejerce desde un distanciamiento que no es el compromiso activo que caracteriza a los revolucionarios. Este criticismo se ejerce además prescindiendo de todo juicio de valor sobre los objetivos finales de la Revolución y efec­tuando transposiciones de problemas que no encajan dentro de nuestra realidad. Su antihistoricismo se expresa por me­dio de la exaltación del individualismo frente a las demandas colectivas del pueblo en desarrollo histórico y manifestando su idea del tiempo como un círculo que se repite y no como una línea ascendente. Ambas actitudes han sido siempre tí­picas del pensamiento de derecha, y han servido tradicional­mente de instrumento de la contrarrevolución", dice la declaración de la UNEAC, que también recrimina a Padilla "la de­fensa pública que el autor hizo del tránsfuga Guillermo Cabrera Infante, quien se declaró públicamente traidor a la Re­volución".

domingo, 7 de enero de 2018

LA VÍSPERA DE CASI TODO de Víctor del Árbol

Cinco de los personajes de La víspera de casi todo son asesinos y, de los cinco, tres son asesinos múltiples. Los criminales de la nueva novela de Víctor del Árbol (Barcelona, 1968), ganadora del Premio Nadal 2016, tienen impacto periodístico: pederastas infanticidas y torturadores en serie. La repugnancia que provocan alivia o exime de culpa al justiciero que les revienta la cabeza a culatazos de pistola o les pega dos tiros. En Málaga, en el verano de 2007, un asesino de niñas secuestra, viola y mata a la que será su última víctima. Tres años después, antes de terminar de destruirse a sí misma, la rica heredera Eva Mahler, estrella de las revistas del corazón y madre de la muerta, huye de su casa. El azar la llevará a la Costa da Morte, a un lugar perdido entre acantilados, donde, como avisa la voz que cuenta la historia, también “existían monstruos ocultos que vivían en la ciénaga”.

Las criaturas de Víctor del Árbol tienen mucho pasado encima. Se mueven en atmósferas que alguien podría llamar líricas: una sonrisa es “la pértiga con la que saltaba cualquier dificultad” uno de los protagonistas, por ejemplo. El paso de la narración es pausado (incluso en los momentos de violencia hay tiempo para prestar oído al ambiente: “El zumbido de las moscas era una canción macabra”), y lo brutal y lo sentimental se concilian en el espanto. Otra niña desaparece y una familia arde viva en su casa, pero las atrocidades se rodean de cosas bellas: poemas de Juan Gelman, imágenes de Gauguin y Vermeer, evocaciones de Proust y Cortázar, un Mercedes descapotable de 1963, un piano Bösendorfer. La dueña del hostal hitchcockiano al que llega Eva quema en la chimenea un novelón de Thomas Mann, quizá un homenaje al detective Carvalho de Vázquez Montalbán. Cuando Eva aparece por primera vez, suena música: Hurt, la canción de Nine Inch Nails que cantó Johnny Cash (“Me hago daño a mí mismo para ver si todavía siento. Me concentro en el dolor, lo único real”)

sábado, 30 de diciembre de 2017

NADA de Carmen Laforet

Nada es una novela escrita por Carmen Laforet en 1944, que ganó el Premio Nadal el 6 de enero de 1945; más tarde, en 1948, obtuvo el Premio Fastenrath de la Real Academia Española. La obra llamó la atención no solamente por la juventud de la escritora, que por aquel entonces tenía 23 años, sino también por la descripción que Laforet hizo de la sociedad de aquella época. Frente a quienes dijeron que la novela era autobiográfica, la autora misma escribió, en la introducción a la compilación titulada Novelas (Primera edición de 1957, Barcelona, Editorial Planeta) lo siguiente: "No es, como ninguna de mis novelas, autobiográfica, aunque el relato de una chica estudiante, como yo fui en Barcelona, e incluso la circunstancia de haberla colocado viviendo en una calle de esta ciudad donde yo misma he vivido, haya planteado esta cuestión más de una vez".
Nada es una novela de carácter existencialista en la que Carmen Laforet refleja el estancamiento y la pobreza en la que se encontraba la España de la posguerra. La escritora supo transmitir con esta obra, escrita con un estilo literario que supuso una renovación en la prosa de la época, la lenta desaparición de la pequeña burguesía tras la Guerra Civil.
La protagonista de la novela es una joven, llamada Andrea, que recién terminada la Guerra Civil Española se traslada a la ciudad de Barcelona para estudiar y empezar una nueva vida. Cuando Andrea llega a casa de su abuela, de donde sólo tiene recuerdos de su infancia, sus ilusiones se ven rotas. En este piso de la calle de Aribau, donde aparte de su abuela viven su tía Angustias, su tío Román, su tío Juan, la mujer de este último, Gloria, y Antonia, la criada, la tensión se continúa en un ambiente caracterizado por el hambre, la suciedad, la violencia y el odio. Andrea, que vive oprimida por su tía Angustias, siente que su vida va a cambiar cuando su tía se marcha, pero las cosas no acaban de ir como a ella le gustaría. Sin embargo, en la Universidad conoce a Ena, una chica de la que se hará íntima amiga y que desempeñará un papel importante en su vida, pues junto a ella aprenderá lo que el mundo exterior puede ofrecer.
La novela llega a crear una atmósfera tan asfixiante que consigue traspasar el papel y llegar al lector. Cuando en el ambiente opresivo de esta casa oscura, cerrada, sucia y maloliente, en esta especie de microcosmos, a alguno de los personajes se le pregunta qué le pasa, qué piensa, qué siente, con frecuencia se obtiene la misma respuesta: "nada".

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL MONARCA DE LAS SOMBRAS de Javier Cercas

El libro cuenta la historia del tío de su madre, Manuel Mena, falangista y alférez del ejército rebelde durante la Guerra Civil Española, que falleció en combate a los 19 años.23
Cercas comentó a Óscar López, de RTVE, que abordar el asunto de Manuel Mena siempre fue un tema tabú ya que el escritor se avergonzaba del hecho de que su tío abuelo hubiera militado en la falange y que varios de sus antepasados fueran de derechas, además de su procedencia: "un pequeño pueblo de Extremadura". Pero gracias a la ayuda de su amigo, el director de cine David Trueba, Cercas "tomó la determinación de escribir sobre él, y por extensión de su familia, y así reconciliarse con su pasado". La novela, nada convencional, además de narrar la vida y la muerte de este joven que se fue a la guerra a los 17 años, es también "un making of sentimental del proceso de escritura del libro, de las dudas que tuvo antes de escribirlo, del arduo proceso de investigación y de su preocupación sobre cómo la publicación afectaría a su propia familia y a él mismo". Según López, esta es probablemente la novela más sentimental de Cercas.

La novela se va haciendo a la vista del lector. Y es que Cercas no sólo se la cuenta a los lectores, sino a sí mismo —que ha deseado y temido escribirla—; a su madre, que es la sobrina del protagonista; a los vecinos de su pueblo que saben que es escritor, al cineasta y escritor David Trueba (que también podría contar otra historia, la suya, que queda en esbozo). Y a la vez el curso del relato in fieri, que tantea sus alcances pero que nunca vacila en su propósito, dialoga con otras novelas del escritor. Igual que La velocidad de la luz lo hizo con la responsabilidad de haber escrito Soldados de Salamina e igual que El impostor —otra novela compartida activamente con familia y amigos— conversa con Anatomía de un instante. Trueba dice en sus páginas que “no son los libros los que deben estar al servicio del escritor, sino el escritor el que tiene que estar al servicio de sus libros”. Quizá esta novela —escribe Cercas— es el verdadero final de la trama de Soldados de Salamina: un recuerdo que revive y se va configurando como fábula moral. Se escribe para saber más, entender, no juzgar…, porque “las novelas son como sueños o pesadillas que no se acaban nunca”. Y todas las historias se parecen: esta novela tiene como espejo una de Dino Buzzati (El desierto de los tártaros), un cuento de Danilo Kis (‘Es glorioso morir por la patria’) y unos versos de la Ilíada (donde Aquiles muere con honor y belleza) y otros de la Odisea, donde el mismo Aquiles reconoce en el Averno que prefería ser un modesto campesino a un monarca del reino de la muerte. De ahí viene el título de la novela.

domingo, 17 de diciembre de 2017

EVA de Arturo Pérez Reverte

La segunda aventura de Falcó se llama Eva y supera a la primera. Viajera en el barco republicano, Eva Neretva será el principal adversario del héroe, con el que ya compartió en la novela Falcó aventuras erótico-sangrientas, cuando los dos se salvaron mutuamente la vida y ella se apellidaba Rengel. Sigue siendo una comunista fanática a las órdenes de Stalin; Falcó sólo es un fanático de sí mismo, circunstancialmente a las órdenes de “criminales jefes fascistas”, como dice la bolchevique.
Arturo Pérez-Reverte introduce en la acción una intriga más sutil: las relaciones, es decir, el drama entre los personajes, no sólo principales, de su novela. Es un logro el choque entre los capitanes de los barcos nacional y republicano, con ese memorable marino mercante que asume la responsabilidad de su valiosa carga y, sobre todo, de su tripulación. Los personajes secundarios, los que auxilian al héroe y los que tratan de frenarlo, no son decorativos: tienen esencia, añaden profundidad a la fábula.
Falcó sigue siendo Falcó: estilo es carácter. Héroe popular, encarna la atracción de la cultura pop por las marcas emblemáticas. Del sombrero a los zapatos, pasando por la pistola, lo envuelven marcas legendarias como si fueran el uniforme de un superhéroe. Cuando, con sentido del humor, le prende fuego al coche de un altivo capitán que, aparte de ser imbécil y grande de España, merece una bajada de humos, el encendedor es Parker Beacon y el coche un Bentley Speed Six. La ética de Falcó se resume en lo que el narrador llama un “egoísmo lúcido”: salir adelante respetándose a sí mismo, teniendo en cuenta que “siempre que se cruzaba con algún superviviente —de algo, de lo que fuera— se preguntaba qué clase de bajeza había cometido para sobrevivir”. Le apasiona el mundo, del que no quiere ser espectador, sino actor, y su definición de la vida (“una broma de mal gusto, un trámite burocrático, como la muerte”) es casi una cita de Nabokov, aunque Falcó prefiera las novelas policiacas: “Una aventura entre dos noches eternas”.

Su jefe, el Almirante, otro gran personaje, lo juzga “eficaz como una navaja de afeitar afilada e inteligente, un chico de buena familia en versión descarriada, capaz de vender la silla de ruedas de una madre inválida”, pero en el fondo Falcó es un seductor sentimental. Al primero que seduce es a su creador, que escribe sus aventuras con el entusiasmo con que las leerá su público.

domingo, 10 de diciembre de 2017

MIRADOR DE VELINTONIA de Fernando Delgado

Aunando los oficios de narrador y periodista, Fernando Delgado recrea la estampa de un tiempo irrepetible vivido en torno a una casa, Velintonia, la que fuera residencia en Madrid de Vicente Aleixandre. ‘Mirador de Velintonia. De un exilio a otros (1970-1982)’, el nuevo libro del escritor canario, tiene mucho de memoria personal, aunque se centra sobre todo en los otros, y en particular en los exiliados de fuera o de dentro –los habitantes del llamado exilio interior y su círculo de amigos– que fueron reintegrados a la vida colectiva a lo largo de la década de los setenta, entre el tardofranquismo y los inicios de la democracia. Velintonia era el nombre de la calle donde estaba esa célebre casa, un espacio de acogida para la amistad y la poesía que marcó las relaciones de toda una generación de poetas e intelectuales de aquellos años vividos tan apasionadamente.
El libro, según explica su autor, no es un libro sobre Aleixandre sino con Aleixandre, “ni tampoco quiere ser un recuento de los fieles visitantes de Velintonia, porque tampoco es un libro sobre Velintonia exclusivamente. Hablo más de aquellos amigos que nos eran próximos, sin voluntad de excluir a muchos otros que le fueron próximos a Aleixandre, aunque formaran parte de grupos distintos”. No se trata, pues, de una antología, sino que la memoria desordena el relato o lo ordena a su capricho: “Mucho antes de frecuentar aquella casa –explica Fernando Delgado- , yo sabía a través de algunos amigos lo que la casa y su dueño significaban para todos. Velintonia era el nombre de la calle donde estaba la casa de Aleixandre, sí, pero para nosotros, los que allí íbamos, era el nombre de un espacio de la poesía y la amistad. Velintonia era  un espacio de acogida para poetas principiantes y para excelentes poetas de aquí y de allá. Un lugar de encuentro para los muchos y muy variados amigos que Aleixandre tenía en España y en el mundo. Y sobre todo, más que un lugar de fiesta, un espacio para la conversación en el que el poeta recibía generosamente para hablar de la literatura y de la vida con talento, repartiendo muy bien o muy adecuadamente las confidencias. Así que cuando oigo el nombre de Velintonia me vienen voces del pasado que han sido fundamentales en mi vida. Es un lugar de los recuerdos. En mi encuentro con Pablo Neruda, cuando él  pronunció el nombre de Velintonia manifestando las ganas que tenía de volver allí, aquella casa se convirtió para mí en un espacio a conquistar”