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domingo, 22 de abril de 2018

MIS VIAJES POR EUROPA de Carmen de Burgos - Colombine


A finales de 1906 retomó su labor docente y periodística y lanzó una campaña en El Heraldo de Madrid a favor del sufragio femenino con una columna titulada El voto de la mujer. Al año siguiente, con la llegada al gobierno del conservador Antonio Maura, el ministro de Instrucción Pública Rodríguez-San Pedro la destinó a Toledo para alejarla de Madrid, según su biógrafa Concepción Núñez. Seguía volviendo a su casa de Madrid todos los fines de semana para animar la tertulia literaria que había creado a su regreso de Francia, ‘La tertulia modernista’. Aquella reunión semanal de escritores, periodistas, músicos, artistas plásticos, poetas y artistas extranjeros de paso por Madrid se mantuvo varios años y estuvo en el origen de la Revista crítica. Allí conoció a Ramón Gómez de la Serna, entonces un desconocido estudiante de 18 años, con el que mantuvo una intensa relación amorosa y literaria durante 20 años.3
Tras el desastre del Barranco del Lobo en el Rif en 1909, Carmen de Burgos decide acercarse a las tropas españolas que luchaban alrededor de Melilla. Allí ejerció de corresponsal de guerra del diario El Heraldo de Málaga. Una vez de vuelta a Madrid, publicó el artículo ¡Guerra a la guerra! en el que defendía a los pioneros de la objeción de conciencia.3
Con la proclamación de la Segunda República en 1931, la nueva constitución reconoció el matrimonio civil, el divorcio y el voto femenino, colmando así las aspiraciones de Carmen de Burgos. Se afilió al Partido Republicano Radical Socialista y fue nombrada "presidente" de la Cruzada de Mujeres Españolas y de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Iberoamericanas. Fue también elegida ‘vicepresidente primero’ de la Izquierda Republicana Anticlerical, y en noviembre de 1931 ingresó en la masonería donde fundó la logia Amor de la que era Gran Maestre.3
El 8 de octubre de 1932, mientras participaba en una mesa redonda sobre educación sexual en el Círculo Radical Socialista, Carmen de Burgos empezó a sentirse mal y fue trasladada a su domicilio donde le atendieron tres médicos, entre los cuales estaba su amigo Gregorio Marañón, pero sin éxito. Falleció a las dos de la madrugada del día 9 y fue enterrada en el cementerio civil de Madrid en presencia de los principales políticos e intelectuales de la época. Clara Campoamor, junto con varios intelectuales, pidió que se diera su nombre a una calle de Madrid. Tras la Guerra Civil y la victoria del régimen franquista, su nombre fue incluido en la lista de autores prohibidos y sus libros desaparecieron de las bibliotecas y las librerías


domingo, 15 de abril de 2018

FANTOMAS CONTRA LOS VAMPIROS MULTINACIONALES de Julio Cortázar




  La reunión de Bruselas del Tribunal Russell II había terminado a mediodía, y el narrador de nuestra fascinante historia tenía que regresar a su casa de París, donde lo esperaba un trabajo bárbaro, razón por la cual no tenía demasiadas ganas de volver; esto explicaba su tendencia a demorarse en los cafés, mirar a las chicas que paseaban por las plazas y revolotear por todas partes como una mosca en vez de encaminarse a la estación.

    Ya tendría tiempo en el tren para reflexionar sobre lo sucedido en esa dura semana de trabajo; por el momento sólo le había interesado cerrar los ojos del pensamiento y dedicarse a no hacer nada, cosa que según él merecía de sobra. Le encantaba la vagancia por una gran ciudad, deteniéndose en las vitrinas, tomándose un café o una cerveza cada tanto en lugares donde la gente hablaba de otras cosas y vivía de otra manera, y sobre todo mirando a las chicas belgas, que como todas las demás chicas de este mundo eran esencialmente mirables y admirables. Fue así como nuestro narrador pasó largas horas derivando, caboteando, orzando y anclando en diferentes lugares de Brucelas, hasta que bruscamente entre dos tragos de una ginebra y la pitada al cigarrillo que se situaba exactamente entre los susodichos tragos, se dio cuenta de algo curioso: la presencia inconfundible de una multitud de latinoamericanos en los lugares más diversos de la ciudad.

    Recapitulando (se le iba a ir el tren, pero por otra parte estaba ya a una cuadra de la estación y con un buen sprint llegaría a tiempo) se acordó de los dos dominicanos hablando animadamente en la plaza mayor, del boliviano que le explicaba a otro cómo comprarse una camisa en un supermercado del centro, de los argentinos que dudaban de la calidad del café antes de animarse con gran palmada en los hombros y entrar en un local de donde acaso saldrían agonizando. Pensó en las chicas (¿colombianas, venezolanas?), cuyo acento lo había decidido a arrimarse lo más posible, sin hablar de las minifaldas que constituían otro poderoso motivo de interés. En resumen, Bruselas parecía sensiblemente colonizada por el continente latinoamericano, detalle que al narrador le pareció extraño y bello al mismo tiempo. Pensó que una semana de trabajo en el Tribunal, donde el español había sido la lengua dominante, lo sensibilizaba demasiado a los fenómenos meramente turísticos; pero a la vez tuvo la impresión de que no era así y que hasta el aire olía a pampas, a sabanas y a selvas, cosa más bien infrecuente en una ciudad tan llena de belgas y cervecerías

 

sábado, 7 de abril de 2018

EN EL ÚLTIMO AZUL de Carme Riera


Los hechos históricos en los que se basa En el último azul sucedieron en Mallorca entre los años 1687 y 1691. El 7 de marzo de 1687, un grupo de judíos conversos mallorquines, temiendo ser detenidos por la Inquisición, decidieron embarcarse rumbo a tierras de libertad. El mal tiempo frustró su huida, fueron apresados y, finalmente, treinta y siete de ellos condenados a la hoguera en cuatro Autos de Fe, en la primavera de 1691. La novela trata de recrear cómo vivieron y murieron los criptojudíos mallorquines del siglo XVII, en un mundo en el que se entrecruzan inquisidores, aristócratas, comerciantes, campesinos, bandoleros o mujeres venales, como la inolvidable Beatriu Mas ofreciendo un amplio mosaico de acontecimientos, en cuya trama el lector queda atrapado desde las primeras páginas.
En el último azul puede considerarse la novela más ambiciosa y lograda de Carme Riera. El Premio Nacional de Literatura otorgado en 1995 a la versión original catalana no hace más que conformarlo
El tema de los chuetas ha sido tratado por historiadores, sociólogos y novelistas. El problema de la aceptación de nuevos conversos es complejo en cualquier cultura. En la española ofrece aún más retos debido a las coyunturas históricas de los diversos pueblos que habitaron en su geografía. Cristianos, judíos y árabes crearon una civilización especial, pero en ningún momento esas vivencias dejaron de ser conflictivas y problemáticas. La bibliografía sobre estos temas es amplia y conocida. La Inquisición no existió fuera de un contexto religioso, social, histórico y temporal. También fue llevada dondequiera que se extendió el dominio español, y en cada lugar fue igual en algunos aspectos y diferente en otros muchos. El mérito de En el último azul es su complejidad narrativa, su innovador uso de los procesos inquisitoriales, su rica intertextualidad y su admirable planteamiento de las cuestiones éticas que prevalecían en la época y que Carme Riera obliga a examinar como lectores activos de su obra.
Unos personajes, según confesó la autora, a los que inevitablemente tuvo que acompañar impotente hacía un final trágico e ineludible. Para ello, Carme Riera afrontó la recreación minuciosa y rigurosa de aquel momento, costumbres, caracterizaciones, lugares y lenguaje como condición necesaria para dotar al relato de verosimilitud y contundencia. Todos los detalles, anécdotas, pinceladas y expresiones están sacados de la extensa investigación documental previa en que la escritora se sumergió, porque uno de los objetivos claros de la novela es meternos con toda la intensidad posible en la irrespirable atmósfera en la que debieron desenvolverse los xuetes, creyentes o no en la religión de sus antepasados, desde que decidieron aceptar prácticas y usos católicos para evitar su expulsión.


domingo, 1 de abril de 2018

LA GRANDEZA DE LA VIDA de Michael Kumpfmüller


El hombre es Franz Kafka, la joven se llama Dora Diamant. Kumpfmüller ha reconstruido el último año del escritor, de julio de 1923 al 3 de junio de 1924, cuando murió de tuberculosis. No quedan muchos rastros de ese periodo. Parte de los cuadernos y escritos de aquellos días los quemó la propia Diamant a petición de Kafka y los que conservó se los quitaría la Gestapo. Kumpf­müller ha tenido la osadía de meterse en el interior de esa relación, con delicadeza y elegancia, para atrapar lo que duró un suspiro. El desafío de Kafka de vivir con una mujer y su precipitado final al que lo arrastra la enfermedad.
 Michael Kumpf­müller los sigue muy de cerca. Va contando lo que piensan y sienten, está atento a cada uno de sus movimientos, describe cómo pasan un largo tiempo, “fundidos en una especie de abrazo, pelvis contra pelvis, como una pareja”. Son los años veinte del siglo pasado, han pasado cinco desde la Gran Guerra, Alemania se ha llenado de refugiados del Este y muchos son judíos. La inflación es brutal. Hay hambre, hay violencia, florece el antisemitismo.
Esta es la historia de amor de un hombre de 40 años, que acaba de jubilarse y padece una grave enfermedad, y una joven de 25 que empieza a buscarse la vida. Se conocen durante unas vacaciones en Müritz, en la costa del mar Báltico. Él es torpe e inseguro, complicado: escribe un diario desde muy joven donde apunta observaciones como esta: “Soy una persona cerrada, callada, insociable y descontenta”. Ella, en cambio, es espontánea, natural, sencilla, abierta; trabaja en la colonia de vacaciones del Hogar del Pueblo Judío de Berlín. Se gustan cuando él la encuentra allí preparando un pescado, luego dan algunos paseos, se hacen carantoñas. El hombre, que viajó a Müritz para recuperarse de su dolencia en casa de su hermana, empieza a barruntar que quizá no sea aún demasiado tarde, que acaso pueda entregarse por fin a una mujer sin tantas reservas, y que quizá esa mujer sea aquella joven jovial y atractiva. Empiezan a hacer planes. Vivirán en Berlín, donde siempre quiso instalarse.


domingo, 25 de marzo de 2018

ROCINANTE VUELVE AL CAMINO de John Dos Passos


 John Dos Passos escribió Rocinante vuelve al camino justo antes de publicar su monumental Manhattan Transfer, el éxito que lo catapultó a la gloria literaria a escala internacional. El libro agrupa un conjunto de excelentes crónicas y reportajes periodísticos donde trata de ahondar en el espíritu de España y en el alma de los españoles, mezclando para ello con singular oficio la realidad y la ficción.
Dicha mezcolanza explica la presencia de personajes como Alonso Quijano y su caballo Rocinante o la pareja de Telémaco y Lieo junto a personalidades muy populares en la España de comienzos del siglo XX: Pastora Imperio, Valle Inclán, Blasco Ibáñez, Giner de los Ríos, Pérez Galdós…
La propuesta de John Dos Passos excede la de la mera visión de un turista (no es casual que el viaje concluya en la ciudad de Toledo). El escritor se aproxima a España a través de sus escritores y de sus costumbres. La lectura de Rocinante vuelve al camino permite percatarse de que los juicios sobre aquéllos son bastante más certeros que las reflexiones acerca de éstas (muchas veces en exceso estereotipadas y/o idealizadas), lo que en modo alguno va en detrimento de la indudable calidad literaria de lo escrito.
Algunas de las cuestiones tratadas en Rocinante vuelve al camino son tan actuales que resultan preocupantes: por citar algunos ejemplos concretos, el problema de la inserción de Cataluña en el conjunto de España, la crisis del teatro o el escaso peso específico de los intelectuales en el conjunto de la sociedad.
John Dos Passos demuestra sus considerables niveles de conocimiento sobre la literatura española, particularmente la referida a la Generación del 98 (Azorín, Baroja, Machado, Unamuno) aunque también sobre determinados aspectos culturales (magníficas sus reflexiones sobre El Greco, muy en la línea de las de Cossío o Marañón) y educativos (de nuevo la figura de Giner de los Ríos y su impacto pedagógico) del país.
Años después John Dos Passos regresó a España (fue en 1937 en plena guerra civil); con posterioridad publicó Viajes entre guerras, una recopilación de crónicas, cuya versión en castellano vio la luz en 2005 y sobre el que prometo volver en su momento.
Rocinante vuelve al camino es un libro que puede ser de particular utilidad para los estudiantes de periodismo, los interesados en conocer cómo era la realidad española del periodo de entreguerras o, simplemente, para los amantes de la buena literatura


domingo, 18 de marzo de 2018

MEMORIA DE UNOS OJOS PINTADOS de Lluis Llach


 Memoria de unos ojos pintados (título que alude a la costumbre de Germinal de pintarse la raya de los ojos y que denota la personalidad del personaje así como un gesto definitivo en su vida) es una buenísima lectura, una lectura inteligente no apta para todos los públicos por su dureza, y también por su ternura.
 A raíz del encargo de un guión para un amigo, se puso a escribir y sintió la necesidad de contar cosas. El resultado es esta novela vertebrada por la historia de Germinal y David, criados juntos y que juntos descubren la vida, el amor y la amargura. Porque más allá de la descripción de los años de la II República, la lucha, los ideales, atropellados por el estallido de la guerra, las batallas y los escarnios, queda el amor incondicional de los dos amigos. Un amor que todo lo puede y que no es truncado ni siquiera por la muerte. No importa la homosexualidad, no importan la distancia ni el dolor.
Por otra parte, no deja de sorprender la magnitud de esta novela para un hombre acostumbrado a escribir pequeñas historias, pues eso son las canciones; el hilo narrativo de esta obra para un poeta. Así, es evidente que Lluís Llach está dotado del don de la escritura. La estructura narrativa de esta novela se basa en la conversación del viejo Germinal con un director de cine interesado en hacer una película sobre esa época. De esta forma cada grabación forma un capítulo que se construye como un relato breve de la historia lineal que va narrando el protagonista. Son numerosos los personajes que aparecen, cada uno con su correspondiente importancia en el argumento, perfectamente caracterizados y desarrollados todos ellos. La narración destila un realismo impresionante, con el uso de una prosa sencilla, directa, y descripciones de una gran fuerza e incluso crudeza. Pero también cuenta con pasajes de belleza extraordinaria, especialmente los dedicados a hablar de ese microcosmos que era la Barceloneta (que Llach tan bien conoce y recrea) y de los sentimientos de los personajes. La despedida de la amiga que emigra a Argentina con sus padres, la visión del padre como un ser superior, la gente que llega desorientada a la estación de Barcelona, los bombardeos, la muerte de la otra amiga, los encuentros sexuales, los soldados en la batalla del Ebro, o David en el pelotón de fusilamiento. Imágenes que se quedan grabadas en nuestra retina aunque solo sean palabras. La venganza final es quizá la escena más novelesca, pero no desdice del conjunto argumental, incluso sirve para aumentar el dramatismo y contribuir al sabor agridulce que nos deja finalmente esta magnífica historia. Una pequeña redención para el atormentado protagonista


sábado, 10 de marzo de 2018

USOS AMOROSOS DE LA POSTGUERRA ESPAÑOLA de Carmen Martín Gaite


Todo libro que intente revisar un aspecto concreto de un período histórico debe contar al menos con una teoría y una aportación inédita. Carmen Martín Gaite cumple la norma y establece que los años cuarenta se encuentran marcados por el signo del miedo al exceso, el miedo a gastar demasiado, propiciado por las consignas de racionamiento lanzadas por el régimen, "tiene un desplazamiento semántico en el uso amoroso; al menos esta es mi teoría". En el capítulo de nuevas aportaciones, la escritora afirma, en torno a las consecuencias de unos usos amorosos impuestos, regidos por códigos rigurosos que no se pueden esquivar, que lo más grave de todo no es, como se ha venido afirmando de forma reiterada y machacona, que haya habido una represión, sexual, que existió, sino que se diera una represión de la amistad, que en mi opinión es la que genera el amor"."Lo peor", afirmó la escritora, "no es que los condicionamientos sociales, religiosos o políticos hicieran imposible que un hombre y una mujer se acostasen, sino que impedían que se conociesen". De esbozo, análisis precario o pequeña cala en el tema motivo de la conferencia calificó Carmen Martín Gaite su aportación al conocimiento de los usos amorosos en los años cuarenta. Fue un análisis del lenguaje utilizado, de las etapas que jalonaban el largo proceso que llevaba de la primera mirada a la presentación, pasando por los primeros paseos, la declaración y la boda. "Códigos rigurosos e inesquivables, ritual impuesto en las relaciones amorosas que te podías saltar, pero cayendo en la marginación". A continuación expuso lo que se podría llamar las fases físicas de una relación amorosa que en condiciones normales deberían de concluir en el matrimonio. "Una era el juego de miradas, por ejemplo, en el que se iniciaba la primera elección, aunque esas miradas nunca eran secretas, pues eran advertidas por todos los presentes. Era el único momento en el que los jóvenes podían expresarse sin grandes restricciones. Después venía la declaración, fase que no se resolvía inmediatamente, sino que a veces daba lugar a esperas prolongadas. Y más tarde llegaba él noviazgo, que quedaba legitimado con la entrada en casa de la novia".