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sábado, 25 de noviembre de 2017

ALGO DE MÍ MISMO de Rudyard Kipling

Es el último libro escrito por el autor de PuckEl libro de la selvaKim y Capitanes intrépidos , entre otras historias que aquí confiesa destinadas a niños que no supiesen que eran para mayores. Estas memorias póstumas sorprendieron porque Kipling, tan del imperio británico, vino a demostrar una irónica y reconfortante capacidad de autocrítica personal y nacional, que en ningún caso impiden considerar su vida y su obra un ensueño de civilización más que un atajo civilizador o político. Desde la infancia en la India, cuyo ritmo se funde con el de las estaciones del año, plenas a los sentidos y a la emoción de las cosas, hasta el Londres familiar y prerrafaelita y literario; los viajes y estancias por cinco continentes y la recepción del premio Nobel con 41 años, en una Suecia nevada y silenciosa. Algo de mí mismo es el relato de una vocación en que lo imaginado es siempre un más allá de pureza que brinda lo real. Memorias de un escritor y con más de un guiño al oficio -revelan, entre otros secretos, la verdadera naturaleza del poema "Si...", traducido a todos los idiomas del ideal humano-, siempre lejos del coágulo del yo, Algo de mí mismo es algo de nosotros mismos: el mayor libro de aventuras de un escritor de aventuras.

 Desde la infancia en la India, cuyo ritmo se funde con el de las estaciones del año, plenas a los sentidos y a la emoción de las cosas, hasta el Londres familiar y prerrafaelita y literario; los viajes y estancias por cinco continentes y la recepción del premio Nobel con 41 años, en una Suecia nevada y silenciosa. Algo de mí mismo es el relato de una vocación en que lo imaginado es siempre un más allá de pureza que brinda lo real. Memorias de un escritor y con más de un guiño al oficio -revelan, entre otros secretos, la verdadera naturaleza del poema "Si...", traducido a todos los idiomas del ideal humano-, siempre lejos del coágulo del yo, Algo de mí mismo es algo de nosotros mismos: el mayor libro de aventuras de un escritor de aventuras. Jorge Luis Borges admiró en estas memorias la virtud de contar el pasado sin contaminarlo de presente. Por páginas de filia masónica y otras de crítica salvaje al estamento católico, Algo de mí mismo fue censurado y en las obras completas no está completo. Kipling, desde su amor a la vida, era incapaz de entender a quienes anteponen cualquier modalidad de ultratumba. La presente edición es, en rigor, la primera en castellano de este libro polémico, sorprendente y emotivo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

UN ALMA DE DIOS de Gustave Flaubert


Un alma de Dios, escrito en 1877, está considerado uno de los más importantes relatos de la Literatura Universal. A través de su lectura, podemos hacernos una idea general de cómo era la burguesía del siglo XIX: su hipocresía, mediocridad y egoísmo. Pero la grandeza de esta obra nos la encontramos en el personaje principal, Felicidad, un alma cándida, llena de ternura, muy compasiva, que intenta siempre ayudar a los demás. Esta dulzura contrasta con la dureza de su entorno, lo que sirvió a Flaubert para criticar la sociedad de su época con mucha sutileza y utilizando siempre la palabra exacta. Uno de los temas más conocidos del libro será la intensa relación entre Felicidad y su loro, que le brindará la compañía que las personas le niegan.
En este relato nos encontraremos con muchos elementos que aparecen en
Madame Bovary, su más importante novela.
El talento de un artista se manifiesta no solo en sus obras principales, sino también en la distancia corta, en los trabajos aparentemente menores, ejercicios de estilo, esbozos, apuntes y hasta podría decirse que divertimentos. Aunque la obra que nos ocupa, «Un coeur simple»(atinadamente traducido como «Un alma de Dios», igual de bien que todo el libro, por cierto) es un relato tan corto como intenso. Porque en las apenas noventa páginas de esta edición, Flaubert despliega un abanico de emociones y desolaciones humanas que te dejan el corazón tiritando.
El novelista francés aprovecha para tirar con bala contra la hipocresía burguesa, su egoísmo, su mediocridad vestida de opulencia, mientras el héroe de esta película (entre el neorrealismo y la nouvelle vague, valgan las comparaciones) o mejor, la heroína, es una mujer tan sencilla como adorable, un alma cándida, un alma de Dios, como dice el título, una mujer llamada Felicidad que solo conoce la lealtad a su señora y la pasión sincera, desgarradora, por un loro que será a la postre quien la cobije bajo sus alas mientras el género humano la ningunea, la humilla, la echa a la cuneta de la vida. No hacen falta trillones de caracteres para que caiga sobre uno toda la tristeza del mundo. Este libro es la prueba.



sábado, 11 de noviembre de 2017

QUÉDATE ESTE DÍA Y ESTA NOCHE CONMIGO de Belén Goprgui

¿Qué lenguaje es el apropiado para hacer de Google un personaje? Gopegui recurre a un modelo canónico que es fruto, a su vez, de una reflexión similar en condiciones históricas muy diferentes: el lenguaje religioso. Por la función que cumple en la sociedad actual, es más fácil dirigirse a Google como si fuera una divinidad que haciendo de él una simple institución o un simple objeto. Se impone la segunda persona, mezclando el registro reverencial con el gesto desafiante. Y, puesto que la novela no es el monólogo de un perturbado, esa segunda persona se justifica en el contexto de una solicitud de empleo. Los autores de la solicitud que Google deberá evaluar son dos: Mateo, que tiene veintidós años y vive con sus padres, y Olga, una empresaria jubilada de sesenta y dos. La solicitud está concebida como un texto que pueda pasar los filtros de Google pero, al mismo tiempo, como un manifiesto que tal vez provoque alguna reacción en el cerebro corporativo de la bestia. Por supuesto, saben que quien leerá el texto será un becario o una becaria, y en unas ocasiones se dirigen a esta figura, en otras directamente a la marca registrada.

“Alguien pide trabajo. Pedir, solicitar, rogar, suplicar se mueven en un campo semántico parecido”. Los demandantes de empleo se convierten así en suplicantes, y adoptan frente al posible empleador la actitud del creyente pero, a la vez, la del relapso, pues la solicitud, la súplica, se convierte en seguida en acusación y queja. Acusación y queja que el empleador desdeñaría fácilmente pero que, al mismo tiempo, podría interesarle por su condición de gesto inesperado y a la vez desesperado: “Mateo y Olga son una mota de polvo contra un río, y el río eres tú”, Google, pero por lo mismo son una mota de polvo incómoda: “Quizá piensas en tentar a Mateo, sobornarle”. Frente a la presunta omnipotencia de Google, Mateo y Olga oponen resistencia: “Algunas personas dicen que en el error subsiste una resistencia, una voluntad de no encajar”. Es inevitable que comparezca aquí la figura de la criatura que se rebela frente a su creador, el error de programación que desvela la iniquidad del programador. Todo el tiempo planea sobre la novela la conocida imagen de Kierkegaard en La enfermedad mortal: “Supongamos que un autor cometiera una errata y que esta llegara a tener conciencia de que era una errata. Entre paréntesis digamos que en realidad quizá no fuera una errata, sino algo que mirándolo todo desde muy alto formaba parte de la narración íntegra. La cosa es que esa errata se declaraba en rebeldía contra el autor y movida por el odio le prohibía terminantemente que la corrigiese, diciéndole como en un loco desafío: ¡No, no quiero que se me tache, aquí estaré siempre como un testigo de cargo contra ti, como un testigo fehaciente de que eres un autor mediocre!”.

domingo, 5 de noviembre de 2017

LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA de Almudena Grandes

Esta novela es la cuarta entrega de un vasto ciclo narrativo constituido bajo el significativo título de «Episodios de una Guerra Interminable». Se inauguró con «Inés y la alegría», a la que siguieron «El lector de Julio Verne», «Las tres bodas de Manolita», «Los pacientes del doctor García» -que ahora se publica-, y se cerrará con «La madre de Frankestein» y «Mariano en el Bidasoa». Almudena Grandes (Madrid, 1960) es autora que siempre tuvo voluntad galdosiana, y resulta evidente que esta serie debe mucho a los «Episodios Nacionales» porque, al igual que el escritor canario en su tiempo, Grandes ha querido describir una serie de acontecimientos de nuestro pasado más inmediato para esclarecer el presente y, de paso, dejar constancia de sucesos sujetos a manipulación por los que fabrican el ayer a su antojo.
«Los pacientes del doctor García» es deudora del mejor «thriller» y encierra una predisposición en los diálogos y en las descripciones que la hacen idónea para llevarse al cine o hacer una serie de televisión, si nos diera por realizar series con cierto interés. Lo pedagógico del ciclo ya se ha explicado, y aquí enlaza con cierto destino galdosiano, pero esta novela posee las cualidades de un buen best seller: está construida con una economía de medios ejemplar, se cuela en el lector por una cualidad de empatía difícil de definir y, además, está pensada para ser leída, a pesar de su extensión, de una tirada. Algunos llaman a esto oficio y no les falta razón. Pero no agota la explicación. La novela está imbuida de una vocación totalizadora de la vida que en estos tiempos de disgregación el lector tradicional agradece porque se hace la ilusión de que se le está explicando el mundo. Ni que decir tiene que Almudena Grandes tiene sobradas cualidades para llevarnos a ese estado, y esta novela es de las emblemáticas de su autora. No es poco.