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sábado, 19 de agosto de 2017

VIVIR PARA CONTARLA de Gabriel García Márquez

De aquel viaje con su madre para vender la casa de los abuelos en Aracataca con la que se inicia el relato, cuando el autor cuenta 23 años, surgirá, sin duda, La hojarasca, pero también el embrión de una “epopeya” que se irá escribiendo y desechando hasta encontrar la fórmula con la que deslumbró al mundo literario no sólo en castellano. Hasta la página 122 no volverá a aludir a dicho viaje, recreándose en los meandros de la infancia. La clave, como sabíamos, era la recuperación de la imagen de aquella casa abandonada que ahora aparecerá desde otra perspectiva, tras el abandono de la Compañía. Pero asegura el autor que “desde la primera línea tuve por cierto que el nuevo libro debía sustentarse con los recuerdos de un niño de siete años sobreviviente de la matanza pública de 1928 en la zona bananera. Pero lo descarté muy pronto, porque el relato quedaba limitado al punto de vista de un personaje sin bastantes recursos poéticos para contarlo. [...] Pensé en diversificar el monólogo con voces de todo el pueblo, como un coro griego narrador, al modo de Mientras yo agonizo [...] pero me dio la idea de usar sólo las tres voces del abuelo, la madre y el niño, cuyos tonos y destinos tan diferentes podían identificarse por sí solos”. 

Y a raíz del viaje recobrará el nombre de Macondo, que tantas veces habría leído en su infancia. Estas cuestiones de carpintería técnica o las opiniones sobre la naturaleza de la novela no eran frecuentes en obras anteriores. Llegan, jalonando la historia de la vida del escritor, tan rica en lances pintorescos como en avatares familiares. Desde la primera línea -“Mi madre me pidió que la acompañara a vender la casa”- podemos establecer el paralelismo con el inicio de Cien años de soledad: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota...”. En ambos casos el papel del recuerdo es determinante, así como el de la familia. Ahora, sin embargo, la frase resulta de una simplicidad que resalta el tono oral, casi confidencial, que pretende.

Sin embargo, en Vivir para contarla se nos autoriza a adentrarnos en la relativa intimidad de la tan amplia como diversa familia, en la lucha del protagonista por convertirse en escritor, sin enfrentarse al padre que hubiera deseado que finalizara la carrera de Derecho, en las dificultades materiales de la supervivencia, en las lecturas que irán jalonando los descubrimientos de un autodidacta, el papel determinante de los amigos del “grupo de Barranquilla” y del escritor y librero catalán Ramón Vinyes, que ejercerá como guía y maestro. Cobran relevancia las figuras de los abuelos, con los que el autor vivió durante sus primeros años y, en especial, la del abuelo que confeccionaba los pescaditos de oro, piezas de artesanía poco rentables (pág. 103), que advertiremos en Cien años de soledad. Los mecanismos de la composición de la primera parte del relato no disimulan deudas literarias (Rulfo o Faulkner).

domingo, 13 de agosto de 2017

MALA GENTE QUE CAMINA de Benjamín Prado

"Esta novela surge de una sensación de injusticia; en este país, la transición lo ha tapado todo y nos hemos engañado durante mucho tiempo. Aquel acuerdo político se exportó a otros países, pero lo terrible es que antes habíamos exportado también otras prácticas más siniestras a Uruguay, Chile, Argentina...", afirma el escritor.
Prácticas como ese canje de niños, arrancados del seno de sus madres perdedoras y depositados en las casas de familias decentes. Si eran revoltosos o mínimamente rebeldes regresaban al hospicio o a esos lugares siniestros como la cárcel de Ventas, donde podían ser alimentados con gasolina hasta conseguir que sus madres se volvieran locas.
Fueron cosas que Prado comprobó un día viendo en la televisión un reportaje, Los niños perdidos del franquismo, producido por TV-3. "Hasta entonces, estaba escribiendo una novela que no tenía nada que ver con ésta que me ha salido después de enterarme de aquello". Eran métodos aprobados y alentados por los gerifaltes del franquismo, cuya misión fue limpiar España de rojos y rebeldes, y que apoyaban sus atrocidades en la seudociencia de personajes como Antonio Vallejo Nájera. "Era un tipo que creía poder demostrar que el marxismo era una enfermedad contagiosa. ¿Y qué hicieron? ¿Encerrarle por estar como unas castañuelas? No, darle la dirección del servicio psiquiátrico del Ejército".

Allí, Vallejo Nájera podía disfrutar de cuantos conejillos de indias quisiera para demostrar sus teorías alucinatorias. Pero hubo más: escritoras como Carmen de Icaza, "que se hizo cargo del Auxilio Social para poner en práctica lo de la entrega de niños, algo que sospecho no quería hacer su anterior responsable, Mercedes Sanz Bachiller"; además de otros cuyo pasado no ha logrado despojarse de su propia inmundicia con biografías rediseñadas, como Dionisio Ridruejo o José María Pemán... "Ésta es una novela contra la impunidad y los falsos prestigios también, que fueron lógicos en un país que sufrió 38 años de dictadura pero que no tienen ninguna razón de ser ya hoy".

domingo, 6 de agosto de 2017

LA GALLINA CIEGA de Max Aub

Olvidada la obra de Max Aub, tendremos que hacer un gran esfuerzo aún para olvidar su olvido. Nos lo recuerdan a menudo. Max Aub olvidado, dice uno, Max Aub preterido, dice otro, ¡puta pena que ya no se lee a Max Aub!, corean todos, at the end.
Así que me he leído La gallina ciega, de Max Aub, y os la cuento rapidito no sea que el post vaya de que se me ha olvidado La gallina ciega.
Max Aub no es un seudónimo, para empezar. El seudónimo se utiliza cuando el nombre de uno es tan vulgar que piensa uno que nadie va a ser capaz de recordarlo. Como Max Aub ya sabía que nadie se iba a acordar nunca de su puto nombre, aunque sonara a película de serie Z, así que lo dejó estar. Era entre alemán y francés, Max, o sea, todo menos español, pero se vio obligado a ser español porque sus padres lo llevaron a Valencia, por eso de enredarle las raíces.
Allí en Valencia, donde todo son vicios, Max Aub cogió el que daba menos prurito: la lite. Y escribió mil y un putos libros, de los cuales el más conocido es El laberinto mágico, y el más simpa Crímenes ejemplares.
Este La gallina ciega es un diario, de 1969, donde relata sus tres meses en España después de 30 años en México. En España no se publicó hasta 1995; en México salió en 1971. Max se murió en 1972.
Da todo mucha pena, sí.
¿Qué te parece España? Pregunta en apariencia sencilla, fácil de contestar. Esta pregunta se le aparece una y otra vez a Max Aub en La Gallina Ciega. Situemos el libro en 1969, Max Aub vuelve por primera a vez a España desde su exilio mexicano para realizar un libro sobre Buñuel. A la vez, decide elaborar un diario con unas notas que se convertirán más tarde en La Gallina Ciega. No por el juego ni por el cuadro, sino porque para él, España está empollando un huevo que no es el suyo.
A Max Aub le hemos olvidado, pienso yo, porque a)no era español, y los españoles somos muy mirados con eso de ser español para ponerte una calle, b)su obra está escrita para funcionar, y la literatura perdurable no es funcional, no ayuda al cambio ni a derribar al bajito, sino que no vale para nada, c)demasiados novelistas de hoy en día utilizan la info de las novelas de Aub para hacer sus propias novelas de mierda sobre la Guerra Civil: ¿cómo van a querer que leamos a Max Aub?

Quieren ese olvido en nuestra memoria; y ni siquiera se lo vamos a dar, la verdad

sábado, 29 de julio de 2017

LA FUENTE ENTERRADA de Carmen de Icaza

Nacida en 1899, Carmen de Icaza se abrió paso en el mundo literario más o menos a la par que escritoras como Rosa Chacel (1899), María Zambrano (1904) María Teresa León (1904) o Mercé Rodoreda (1908).  Compartía con éstas una sólida formación cultural y literaria, realzada en su caso por una estancia en Berlín para estudiar lenguas modernas y clásicas. En cambio difería radicalmente de ellas en lo relativo al punto de mira o alcance de la ambición literaria, pues mientras sus contemporáneas optaron  por una obra de calidad que por lo general tardó años en serles reconocida, Carmen de Icaza se decantó desde el primer momento por la novela de amor y lujo, una vía de escape que se acentuaría según se fueron deteriorando las condiciones de vida en los años posteriores a la Guerra Civil.

La fuente enterrada (1947) era su cuarta novela y marcó un punto de inflexión  importante en la producción de Carmen de Icaza, por aquel entonces una de las escritoras españolas más leídas y traducidas. Se diría que, al amparo de su destacada posición en el ranking de ventas,  se hubiese propuesto elevar el listón y hacer una obra de más calidad, con personajes mejor perfilados y situaciones de una cierta complejidad y capaces de poner a prueba la fortaleza del tejido moral de quienes se veían inmersos en los sucesivos enredos. Ese plus de calidad le valió entonces entrar en las honestas bibliotecas de todas las honestísimas familias burguesas españolas.


Vista con la distancia de los cincuenta años transcurridos desde su publicación, y según se avanza en su lectura,  La fuente enterrada provoca un creciente sentimiento de perplejidad en el lector que probablemente sea todavía aún más acentuado en el caso de las lectoras que sean la versión actual de aquellas mujeres que se identificaban con las protagonistas de esta clase de novelas y vivían como propios  todos sus logros, amores, desamores y derrotas. Y digo perplejidad porque, al menos de entrada, resulta difícil imaginar que nadie se pueda identificar actualmente con Irene, una mujer cuyos valores supremos, aquello que pone en marcha unos sentimientos que le permiten sobrevivir a las peores ruindades y traiciones del amado son tales como el sacrificio, la entrega incondicional o la abnegación. Con el agravante de que todo ello se ejerce no como unas (por muy curiosas que sean ) vías hacia el placer propio y la autosatisfacción sino para uso y disfrute exclusivos del todopoderoso varón.

domingo, 23 de julio de 2017

LA FORTUNA DE MATILDA TURPIN de Álvaro Pombo

Antes de enfrentarse a la lectura de este libro cabría hacerse tal pregunta para, de desconocer el suelo que se pisa, dejarla para otro momento. El autor escarba en el texto, secciona y destripa hasta los más mínimos detalles del comportamiento de sus personajes, de sus pensamientos y sus acciones; narra con brío y justifica sin titubeos cada acción y cada movimiento a golpe de filosofía con un carisma y un temple reservados solamente a unos cuantos; reflexiona, a modo de ejemplo, sobre el origen del matrimonio de los protagonistas (un matrimonio son dos soledades que mutuamente se reverencian y se respetan), sobre el modo en que se conocieron y fueron evolucionando, sobre las relaciones con los banqueros (amigos de Matilda) y los profesores de filosofía (compañeros de Juan); analiza exhaustivamente el trabajo de ambos cónyuges y habla de negocios, negocios y más negocios como válvula de escape de la protagonista (frente a innumerables pros, quizá sea éste, a mi parecer, el único contra de la novela), como un modo de entender la vida heredado de su padre; y, cómo no, profundiza en las escenas y los escenarios con la maestría propia de un autor de su categoría y su trayectoria.

La obra está estructurada en tres partes: “Al Asubio”, “Juan y Matilda” y “El Asubio”, y consta de cuarenta y cuatro capítulos perfectamente definidos y diferenciados entre sí. Los diálogos son escasos, si bien van aclarando sucesos que el autor deja en el aire en sus descripciones, y los párrafos excesivos en cuanto a su amplitud, en muchas ocasiones de dos, tres o más páginas. A ello se debe que este libro sea más extenso –quizá el doble, tal vez el triple- de lo que en realidad correspondería a otro de su mismo grosor. No obstante, esto no representa problema alguno, ni por supuesto quiere decir que resulte aburrido, más bien lo contrario, cuando uno se zambulle en la lectura, ésta se torna hospitalaria, ágil, entretenida, si bien en ocasiones el estilo resulta, por culto, difícilmente asimilable

domingo, 16 de julio de 2017

LA VIDA NEGOCIABLE de Luis Landero



Título tan acertado como todos los de Landero— habla de la infinita capacidad de caer y sobrevivir en la miseria y el ridículo. Quizá ahora se nota mucho más que otras veces porque la vida de Hugo Bayo está narrada en primera persona, como si fuera el relato de un pícaro moderno: un baqueteado Guzmán, o un cínico don Pablos, más que un ponderado Lázaro…
Hugo Bayo, peluquero de profesión y genio
incomprendido, les cuenta a sus clientes la historia de sus
muchas andanzas, desde su adolescencia en un barrio de
Madrid hasta el momento actual, ya al filo de los cuarenta,
en que sigue buscándole un sentido a la vida.
Y así, recordará la relación tormentosa y amoral con su
madre, el descubrimiento ambiguo de la amistad y del
amor, sus varios oficios y proyectos, sus éxitos y sus
fracasos, y su inagotable capacidad para reinventarse y
para negociar ventajosamente con su pasado, con su
conciencia, con su porvenir, en un intento de encontrar un
lugar en el mundo que lo reconcilie finalmente consigo
mismo y con los demás.
Empieza convocando a que “señores, amigos, cierren los periódicos y sus revistas ilustradas, apaguen sus móviles, pónganse cómodos”, y pronto sospechamos que nuestro charlatán es muy consciente de su condición de género literario cambiante: “Mi vida que venía de un drama se convertía en comedia, entra en un tramo festivo, casi de títeres”; “no habíamos comenzado apenas con el folletín, cuando nuestras vidas dieron un giro inesperado hacia el género policiaco”. Nunca se cansa de enfatizar méritos o miserias, o de hacer filosofía barata de sus pasos: “En mi afán de purificarme me hundí todavía más en el oprobio”, pero unas líneas después, “me sentí lleno de fe y rebosante de mí mismo”, quizá porque “aprendí que, por muy bajo que uno caiga, mal que bien acaba por amoldarse a su situación”. A punto de terminar, concluye, otra vez en forma de queja metaliteraria: “¿En qué proporción se mezclan el ridículo y lo sublime, lo trascendente y lo banal, la comedia, la épica, el drama y el folletín?”.



sábado, 8 de julio de 2017

ARRECIFE de Juan Villoro

Hubo un tiempo en que las playas eran un sitio de descanso. En la época del turismo extremo los viajeros necesitan otras emociones. El ex rockero Mario Müller descubre una visionaria posibilidad en el Caribe: los placeres del miedo. Y a orillas de un inmenso arrecife de coral edifica La Pirámide, resort que ofrece peligros controlados hasta que un buzo muere fuera del agua. Reflexión sobre los daños que elegimos para intensificar la vida, esta apasionante novela describe una nueva ecología: el cambio climático vacía los hoteles y el lavado de dinero los regenera como emporios fantasma. Pero Arrecife también es una historia de amistad, amor y redención. Villoro, uno de los mejores escritores latinoamericanos, otorga realidad a una utopía: los problemas de ese paraíso son las virtudes de una novela excepcional.
«Esas atmósferas ominosas que tanto nos recuerdan por momentos a las ficciones apocalípticas o fantasmagóricas de BallardLos diálogos tienen esa sequedad irónica de las mejores respuestas y observaciones psicológicas de un ChandlerArrecife es una novela perfecta a la hora de sincronizar el desdén por la vida que se inflige el narrador y el esfuerzo casi titánico, agónico, de un moribundo Mario, el amigo capital, por indicarle la ruta de su salvación definitiva. En esta magnífica novela de Juan Villoro no hay tiempos muertos» (J. Ernesto Ayala-Dip, El País).
«Lúcida y poderosa lectura del pasado y presente, donde el terror, el sacrificio de los dioses y el mito se confunden» (J.A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia).
«La prueba irrefutable de que uno está ante un escritor de fuste reside en esa envidiable capacidad para cambiar de temas y registros cuando todo parecía dirigido a volver sobre lo mismo» (Ricardo Baixeras, El Periódico).
«Villoro se ha basado, para su libro, en ese fenómeno sadomasoquista de nuestra civilización que lleva a ciertos turistas del mundo desarrollado a disfrutar de un fin de semana en un campo de concentración o en una mazmorra de la Inquisición. Lo que él ha hecho es darle a su ficción unos tintes étnico-mítico-telúricos que la hacen totalmente verosímil… Una magnífica novela» (Iñaki Ezquerra, El Correo Español).

«No queda nada lejos de Crimen y castigo. Hay un asesinato, un diálogo moral potente y un personaje que lucha para redimirse… Villoro nos recuerda que las noticias de violencia son el pan de cada día en México y hay mucho turista que va desafiando el riesgo, consciente que se puede encontrar perdido en un ataque de guerrilla. Es para satisfacer este morbo que La Pirámide ofrece un catálogo de actividades peligrosas, destinado a aventureros temerarios que quieran tener una experiencia próxima a la muerte» (Josep Lambies, Time Out Barcelona).

domingo, 2 de julio de 2017

TORMENTA DE VERANO de Juan García Hortelano


       Hay lecturas que nos acompañan toda la vida como un fantasma, un confidente o un amigo. Hay otras que se pierden muy pronto en un limbo de palabras sin sentido o que terminamos por olvidar, incluso que las hayamos leído al cabo de un tiempo. Las primeras –las que persisten-, lo hacen porque nos enseñan cosas importantes, nos descubren apoyos nuevos para andar por la vida, nos proporcionan asideros hasta entonces desconocidos, a los que agarrarnos en las curvas. Sin duda, son ésas las que valen o merecen la pena. Y como casi todo lo importante también con ellas sufrimos porque nos afectan o nos vemos inmersos en esa trama que no manejamos nosotros sino el autor y nos vemos abocados a seguir leyendo porque nos incumbe de una manera casi mágica lo que ahí pasa. Es la trama de la vida, de nuestra vida al fin y al cabo.
“Tormenta de verano” pertenece sin duda a esa estirpe de novelas. Su autor, Juan García Hortelano, fue un escritor realista. Estrictamente realista. Llegó a afirmar incluso que a la literatura se le mete demasiada metafísica por el culo. Yo asiento. Si literatura es reflejar una realidad desde una perspectiva nueva, él sin duda es un maestro. Un maestro de “hacer ver”.
Comienza con una situación muy dramática; una joven aparece muerta, desnuda, en la playa de una urbanización de alto copete. El shock provocado por la aparición llevará a Javier, el protagonista del libro, a una contínua introspección y a una revisión de su escala de valores. La novela transcurre lenta, plácidamente, mostrando el entresijo de las relaciones de las parejas que veranean en la urbanización. El transfondo del crimen aporta una tensión subyacente leve, pero omnipresente, casi hiperrealista. La resolución del mismo hará que Javier encuentre la calma y que el orden establecido, aunque pleno de hipocresía, vuelva a reinar.

Una novela interesante, escrita con sagacidad. La excusa de la representación emocional nos permite observar, de trasfondo, los enredos y desenredos de los protagonistas de las altas finanzas de los sesenta. Aunque me gustaron más sus cuentos, se deja leer.

sábado, 24 de junio de 2017

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS de Antonio Muñoz Molina

La noche de los tiempos" cuenta en términos dramáticos y biográficos el conflicto de una generación que tenía un proyecto democratizador, de progreso, de justicia, y que ve cómo los muros de su patria se convierten en un "derrumbadero". José Moreno Villa y Max Aub son dos de las personas que, teniendo un compromiso explícito con la causa popular, no tienen los ojos cerrados a los terribles acontecimientos que suceden en Madrid en el verano de 1936, y que ocurren en la Residencia de Estudiantes y en sus jardines, donde está trancscurre gran parte de esta sublime noche de los tiempos.
Pero la novela no trata de héroes, el relato surge en un mundo cuando alguien empieza a contar la vida común de las personas comunes. La novela es como el reverso de la épica. Pero héroes civiles hay muy pocos, hay seres heróicos y que tienen comportamientos ejemplares en determinadas circunstancias históricas. "La mayor parte de las personas no somos así, como la mayor parte de las personas que actuaron en esa época. En la historia de España, por desgracia, héroes había muy pocos", según el autor de "Beatus Ille". Héroes en el sentido de personas con un comportamiento intachable que no hicieron nada. Ignacio Abel es un hombre desgarrado y dividido en muchas cosas: por una parte entre su vida familiar y su pasión erótica, por otro lado entre su origen como una persona de familia pobre que llega a convertirse en alguien de una posición social elevada en una época de divisiones sociales muy grandes.

Antonio Muñoz Molina ha culminado con "La noche de los tiempos" la novela que siempre quiso escribir. Una obra río, inmensa (de 960 páginas), emocionante, estremecedora, pasional, titánica, amorosa sobre la tentativa de imaginar un pasado que nunca habitó, pero que permanece en la memoria colectiva. Esa es la auténtica memoria histórica que hay que reivindicar, una memoria ética y global, en los antípodas de las banderías, los nacionalismos, los partidismos y las simplificaciones de esta gran nación que habitamos. Desde su ópera prima, "Beatus Ille" (400 páginas en la España de mitad de los ochenta surgidas del talento inagotable de un joven aspirante a escritor de provincias, que editó Pere Gimferrer nada más leer el manuscrito que le envió el joven jiennense) a "El jinete polaco", Antonio Muñoz Molina ha  creado un universo narrativo propio, inmortal, imprescindible.

sábado, 17 de junio de 2017

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS de Francisco Ayala

El jardín de las delicias es un libro de recuerdos y vivencias en el que Francisco Ayala, como en el cuadro homónimo de El Bosco, aborda la dicotomía entre el amor y el dolor, la ternura y la crueldad, la vida y la muerte. Son piezas diversas, escritas a lo largo de los años, a partir de 1941, como si fueran noticias que reposan en las páginas de un periódico que amarillea en una hemeroteca. En realidad, son un espejo del mundo en el que vivimos. Están combinadas, según el propio Ayala, «como los trozos de un espejo roto» sobre los que, al asomarse, «pese a su diversidad, me echan en cara una imagen única, donde no puedo dejar de reconocerme: es la mía». Las piezas van acompañadas de las pinturas, esculturas y monumentos referidos en las mismas, anotadas de puño y letra por el autor. No son simples ornamentos editoriales, sino, como dice Ayala en su Narrativa completa que se publicó Alianza Editorial en 1993, «parte integral de su composición como objeto artístico». Una prosa a la vez elegante y directa unas ilustraciones sin las cuales el texto «quedaría desvirtuado» uniforman, juntas, la que es obra capital de uno de los grandes escritores españoles de nuestro tiempo
Es El jardín de las delicias obra metagenérica y metalingüística. Por ejemplo, en el texto introductorio sobre la presunta condena de un asaltante a un tren, como en el far west, destaca el empleo de la cursiva durante la redacción de los hechos, y la tipografía habitual sobre aquello que de ordinario debería ser lo destacado. Es decir, la ficción ya está siendo apuntada por medio de la forma.

Y metagenérica, pues en ella se entrelazan los géneros literarios de la crónica de sucesos o de viajes, la anécdota, el aforismo, el género epistolar o la reflexión entrañablemente metafísica, que hace que dichos géneros correteen tratando de ofrecer todo un puzle anímico, un collage de vivencias extrapolables, amena “carta al lector”, que es el destinatario último en todo lo que concierne al arte.

Alguien podría decir que determinados artículos periodísticos son más el resultado de una política-ficción que una crónica objetiva y veraz, pero no seamos arteros y digamos que, caso de serlo, tal idea ya fue vaticinada por, entre otros, Francisco Ayala, a través de las noticas-bomba que “recopila” durante la primera mitad del libro. ¿Realidad o ficción? Ambos inextricablemente unidos, un quid pro quo o who is who donde la realidad se incrusta en la ficción, y viceversa. En definitiva, el empleo de la prensa diaria como un espejo (¿reflejo?) de la globalidad.
Así sucede con la -de nuevo supuesta- nota de suicidio de El caso de la starlet duquesita, con la chocante muerte de un niño (Otra vez los gamberros), con la noticia “rosa” de una pareja japonesa sorprendida tras un seto debido a La escasez de la vivienda en Japón, con la confección de una muñeca hinchable en Ciencia e industria, o en fin, con la visión irónica sobre una conferencia acerca de la salud durante la edad provecta en Actividades culturales. 



domingo, 11 de junio de 2017

EL PASADO de Alan Pauls

Después de trece años de amor, Rímini y Sofía se separan. Para él, todo vuelve a ser nuevo y brillante. Pero su relación con Sofía no ha muerto; sólo ha cambiado de forma. Y cuando vuelve, emboscándolo, el amor tiene el rostro del espanto. Enamorada-zombi, espectro insomne y vengador, Sofía reaparece una y otra vez en el horizonte de Rímini para reconquistarlo, torturarlo o redimirlo. Y Rímini se hunde de a poco en un abismo de pesadilla o de comedia, donde el chantaje sentimental, la traición y hasta el crimen son moneda corriente. Lo va perdiendo todo: trabajo, salud, nuevos amores, incluso un hijo, y su calvario sufrirá un vuelco cuando conozca a las Mujeres que Aman Demasiado, una célula de terrorismo emocional liderada por Sofía. Un relato ejemplar sobre las metamorfosis que sufren las pasiones cuando entran en el agujero negro de su posteridad. Una novela de amor-horror que pone al desnudo el otro lado de esa comedia que los seres humanos llaman «pareja»

Conviene decirlo enseguida: El pasado es una novela formidable. También es vertiginosa, hipnótica, una especie de equívoca sinfonía que admite que el lector transite sus líneas sin que sepa nunca con certeza si está leyendo una exaltación sobre la pasión amorosa o un tratado acerca de la calamidad que genera el amor de pareja, o ambas cosas a la vez. Su argumento –como sucede en algunas grandes obras, Crimen y castigo de Dostoievsky, por ejemplo, o La metamorfosis de Kafka– se puede resumir en pocas líneas, pero El pasado sólo tolera que se lean todas y cada una de sus páginas. Y esto supone desplegar un encantamiento de virtuoso. La prosa de Alan Pauls no desfallece; no hay en ella remedos, ni tics, ni muletillas; y en una novela que, con otra tipografía menos apretada, alcanzaría con holgura las setecientas páginas, ese pulso de constante intensidad es un valor que pertenece sólo a los grandes escritores. La pregunta forzada es: ¿son inevitables tantas páginas para contar que el amor no acaba nunca? He aquí su tema: ¿cuándo se sabe que el amor termina? Y si termina, ¿cómo termina? Averiguar en qué consiste el fin, el acabamiento, el olvido de lo inolvidable, es lo que se propone esta novela. Y para ello el narrador ha necesitado explorar todos los recovecos biográficos de sus personajes, husmear en su miseria, presentarlos bajo las múltiples máscaras que componen el espectro que lleva de la normalidad a la anomalía; ha necesitado todas esas páginas para que la novela se rizara sobre su tema, y en lugar de concluir, en vez de cerrarse, simplemente se callara.

sábado, 3 de junio de 2017

CARTUCHO de Nellie Campobello

Marginado por villista, por ser de una mujer, por salirse del canon, Cartucho es uno de los grandes textos de la literatura mexicana. Como señala Jorge Aguilar Mora en su prólogo a este libro, como ningún otro escritor de la Revolución, Nellie Campobello se aproximó al acontecimiento pasajero, aparentemente insignificante, pero profundamente revelador. Perpetuó los instantes más olvidables para otros y más intensos para quienes los vivieron. Ella escribió de lo sucedido en “una tarde tranquila, borrada en la historia de la Revolución”. Su hallazgo iluminador fue hundir la historia –la macrohistoria– en los recintos más diminutos de la voluntad de los hacedores de esa historia. No hay detalle que no tenga un sentido totalizador, no hay un instante que no sea la grieta finísima por donde entra la eternidad
Escrito por Nellie Campobello, Cartucho (1931) es un texto literario compuesto por viñetas que proporcionan un vívido retrato de los héroes y villanos, y de la experiencia personal, de la Revolución Mexicana. Está narrado en primera persona desde la perspectiva de una niña. Mientras que consiste en varias historias contadas en mayor parte por la niña, su madre también contribuye a unos cuentos, y hay otros dictados a la narradora por otra gente.1 La autora veía estas historias como su testimonio sobre la Revolución Mexicana.2
En 1931, fue publicada la primera edición de Cartucho y en gran parte fue pasada por alto. En 1940, se publicó la segunda edición de la novela - Cartucho: Relatos de la lucha en el norte de México, - y en 1960, la tercera. Para la segunda edición Campobello expandió extensamente el texto. Al final ttuvo 56 estampas en vez de las 33 de la primera.4Para esta edición, Campobello hizo varias investigaciones sobre la revolución, y también entrevistó a unos villistas. De estas investigaciones, Campobello sacó diferentes cuentos y perspectivas que añadió a la segunda edición de Cartucho.4 La ediciones subsiguientes tuvieron más éxito que la primera, especialmente después de la muerte de Campobello en 1986. Una edición traducida al inglés, y también incluyendo Las manos de mamá fue publicada en 1988.2

Está compuesto por 56 estampas cortas, que siguen un orden temático, no uno cronológico. La narradora no se enfoca en los detalles de la política, ni provee información detallada sobre las batallas.2 Cartucho se basa en las memorias de Campobello, narradas desde la perspectiva de una niña. La voz infantil de la narradora joven resalta en todos los cuentos, aún cuando se trata de la violencia, que es un tema central en el libro.5 Campobello escribió este texto para “vengar una injuria” porque sentía que otras publicaciones tergiversaron los revolucionarios así como Pancho Villa.2 Las historias tienen lugar en un escenario local, específicamente la ciudad de Parral en Chihuahua. Cartucho se divide en tres partes - “Hombres del Norte,” “Fusilados,” y “En el fuego.”

sábado, 27 de mayo de 2017

TENGO MIEDO TORERO de Pedro Lemebel


Escrito en tercera persona, la novela gira en torno a un personaje principal del cual el narrador describe tanto lo que piensa como lo que siente. Los diálogos están escritos en medio de los párrafos, sin cortar el flujo del texto. El libro está dividido en secciones sin título, y llegado a un punto comienzan a intercalarse algunas secciones dedicadas exclusivamente a Augusto Pinochet y la relación con su esposa, Lucía Hiriart. Ambas historias, la del protagonista y su amado, y la de Pinochet y su esposa, transcurren en paralelo, intercalándose hacia el final del libro con mayor frecuencia, incluso varias veces en una misma sección.9 Donde más se acentúa este paralelismo es cuando se relata el día mismo del atentado a Pinochet, por medio de una descripción cronológica de los hechos, explicitando la hora exacta en que estos van ocurriendo.
La novela gira en torno a diversos eventos reales del Chile de 1986. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez efectivamente existió, adjudicándose el 1 de mayo de ese año, en conmemoración del Día del Trabajador, el extenso corte de luz que afectó a la mitad del país.22 Posteriormente, el 7 de septiembre, sus miembros realizaron un atentado contra Augusto Pinochet en el camino al Cajón del Maipo, del que consiguió escapar sin daños.23
También son reales las constantes protestas, la violencia de Carabineros de Chile para repeler a los manifestantes, y los anuncios de Radio Cooperativa, la cual desempeñó un importante papel de radiodifusión opositora al Régimen Militar, denunciando sus violaciones a los derechos humanos en la medida que le era posible.24
Para el lanzamiento del libro, el autor, conocido por sus performances y apariciones travestis, lució un vestido de rojo intenso y con un tocado de plumas, en una ceremonia con un amplio público conformado por seguidores, políticos, cineastas, periodistas, y muy pocos escritores. La obra estuvo más de un año entre los libros más vendidos de Chile y tuvo un gran reconocimiento internacional, siendo traducida al inglés, el francés y el italiano.25
La novela recibió una excelente crítica por parte de la prensa nacional. Willy Haltenhoff escribió para el periódico La Nación que su escritura era la «más original y portentosa, por su barroquismo, del ambiente literario chileno, una imaginería de excepcional riqueza lingüística», asociándola con El beso de la mujer araña de Manuel Puig, y con las películas Fresa y chocolate y Antes que anochezca. José Promis, para El Mercurio, destacó el «estilo desenfadado, irreverente, sarcástico y, sobre todo, intencionadamente provocativo que siempre ha exhibido el autor», opinando que la lectura de esta obra «sobresalta, desconcierta, pero entretiene y tiene un sabor gratificante». Camilo Marks, para la revista Qué Pasa, por su parte, destacó la temática de la obra como única, considerándola «en parte la obra más destacada de su talento».7

En 2002, Tengo miedo torero fue nominada en la III versión del Premio Altazor de las Artes Nacionales, en la categoría de «Narrativa»,26 siendo no obstante superada por la obra Cuentos completos de José Miguel Varas

domingo, 21 de mayo de 2017

MANHATTAN TRANSFER de John Dos Passos





Es una novela de John Dos Passos escrita a principios del siglo XX y publicada en 1925, al igual que El gran Gatsby, y tiene rasgos similares. Ésta habla del éxito, mientras que Manhattan Transfer habla principalmente del fracaso. El título se refiere a una estación, la de transferencia a Manhattan, y es la metáfora que impregna el libro, que describe episodios de la vida de una serie de personas a lo largo de unos treinta años. Como en las mismas estaciones, hay gente que aparece en un breve capítulo y luego no se vuelve a ver; sin embargo, la mayoría de las personas acaban relacionándose, de una forma u otra: se casan, se divorcian, están en el mismo sitio a la vez.
El vínculo común es la ciudad de Nueva York, el centro de las cosas, donde mucha gente va a triunfar, y en algunos casos lo consigue, pero en muchos sólo consigue acabar en el fondo del río Hudson. Es un libro más bien pesimista; no se mete demasiado en las motivaciones de la gente, ni bucea en su psicología. A veces muestra el tren de pensamientos de algún personaje, pero nunca crea tensión, simplemente relata, como si se tratara de un periodista. Precisamente es un periodista, Jimmy Herf, uno de los personajes principales del libro, sobre todo a través de su contacto con Ellen Thatcher, con cuyo nacimiento comienza
En Nueva York, Jimmy Herf, huérfano de padre y madre, es adoptado por su tío, y desde muy joven empieza a trabajar como periodista. Después combate en la guerra, se enamora y se casa con Hellen Thatcher, una actriz divorciada que le abandona por un rico abogado cuando Jimmy pierde el trabajo y se ve obligado a vivir pobremente, hasta que un día en una reunión de amigos anuncia que va a dejar la ciudad.

Esta espléndida novela cuenta cómo el protagonista, rodeado de cientos de personas que viven en su ciudad, que actúan junto a él y a veces se cruzan con él, intenta vivir en Nueva York durante los años que anteceden y siguen a la Primera Guerra Mundial
«El más grande novelista de nuestro tiempo.»
Jean-Paul Sartre

domingo, 14 de mayo de 2017

HÉROES DE DÍAS ATRÁS de Fernando Schwartz

El 24 de agosto de 1944, la Nueve, una compañía de republicanos españoles, entra en París y consigue la rendición de las fuerzas alemanas. La novela los habrá seguido desde Francia hasta Argelia, el desembarco en Normandía y la brutal galopada por Francia. En este marco, la novela relata la peripecia vital de tres protagonistas: Marie, judía francesa hija de un profesor de la Sorbona, jefe de una célula de la resistencia; Manuel, diplomático español naturalizado francés, y Domingo, anarquista español. Marie y Manuel, separados al principio de la guerra por una serie de malas casualidades, pasarán todo el conflicto buscándose. Cansados de guerra y muerte, los dos amantes atravesarán el final de la con tienda alimentados con la esperanza de volver a verse.
A partir de aquí el relato retrocede hasta el año 1940 en Vichy donde descubriremos cómo la relación y las vidas de Manuel y Marie quedarán marcadas para siempre por un terrible episodio. Seguiremos los pasos de Marie en su lucha por salir adelante y en su cruzada contra los nazis, mientras Manuel y Domingo vivirán su particular calvario que les llevarán hasta el norte de África y, finalmente, hasta la entrada en París donde culmina la novela cerrando el círculo de una intensa trama de tragedia, traición, heroísmo, valor, sacrificio, odio y pasión. 

La pluma del autor nos mantiene en vilo mientras descubriremos todas las claves que condicionan el encuentro final entre Marie y Manuel y los interrogantes sobre si lograrán superar las traiciones cometidas y redimirse de pecados pasados. Además del interés que despierta esta relación ficticio, los caminos separados de los dos amantes nos permitirán conocer a algunos de los principales personajes de la Resistencia Francesa y de La Nueve cuya memoria Schwartz recupera con gran acierto, culminando así una novela breve pero intensa,  que mira hacia el pasado buscando respuestas para poder mirar hacia el futuro con optimismo y esperanza. 

sábado, 6 de mayo de 2017

LA LECCIÓN DE ANATOMÍA de Marta Sanz


Una mujer se queda desnuda para que los demás la miren. La midan. Su cuerpo es el texto en el que se ha escrito su biografía. La mano derecha es más grande que la izquierda porque es la mano con que la mujer agarra, escribe, acaricia, desencaja la tapa de los botes de legumbres. Antes, a la mujer su abuela le da unos azotazos en el culo. Va al colegio y se forja un pequeño corazón competitivo. Nada como si fuera un besugo. Ama desesperadamente a su madre y la salva de morir en un ridículo incendio. Canta desgañitándose Pájaro Chogüí y se hace amiga de muchas niñas y mujeres, y del niño más gamberro de octavo de egebé. Desprecia a las asistentas y va cada noche a los cines de verano. Para seducir se aprieta las carnes ridículamente como si su cuerpo fuera el de otra persona. Bebe, fuma, se pone mala y tiene miedo de sus alumnos. Se manifiesta. Se casa. Trabaja de ocho a ocho. Miente y dice la verdad. Como casi todo el mundo. Cumple cuarenta años. Se queda quieta. Reclama el derecho a dejar de complacer. El derecho a la lentitud.
La lección de anatomía es una novela autobiográfica, de aprendizaje, escrita con el sentido del humor y el colmillo retorcido de la novela picaresca: el pudor no tiene que ver con el contenido de lo que se cuenta –morfologías del pene, pelos del pubis, la primera menstruación–, sino con el hecho de saberlo contar. El lenguaje expulsa al relato del espacio de la obscenidad ramplona y del morbo para darle otro sentido: el de una autobiografía novelada o una novela autobiográfica (¿el orden de los factores altera el producto?) que no explota la singularidad de la voz en primera persona, sino que la acerca a su comunidad anulando la distancia entre el nosotros y el yo, dentro y fuera, ser y parecer, porque, como decía Vonnegut parafraseando a Wilde, «somos lo que aparentamos ser, así que deberíamos tener cuidado con lo que aparentamos ser». Las lecciones de anatomía terminan convirtiéndose en lecciones de geografía e historia, y quizá la percepción de los cuarenta años como lugar desde el que echar la vista atrás sea un acto elegiaco, un signo de madurez en un mundo peterpanesco o una conducta forzada por el envejecimiento prematuro al que nos somete el cambio de era y la obsolescencia electrodoméstica.
«Lo mejor del libro: la facilidad con la que Marta Sanz se convierte en personaje. Y su falta de pudor» (ABC).

«Marta Sanz puede haberse convertido, en un solo instante, en el mismo instante en el que uno descubre la primera página de este libro –prologado con gran acierto por un Rafael Chirbes en estado de gracia– en una de esas autores en las que el refugio, el libro, la literatura, se convierte en esa pequeña jaula de oro en la que navegamos mientras el mar, allá afuera, está embravecido por el calor de las carreteras y las personas que las pueblan…