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domingo, 27 de diciembre de 2015

MIRA POR DÓNDE de Fernando Savater




Aunque su autor la llame "razonada", esta autobiografía de Fernando Savater tiene mucho cuerpo. Las 54 fotos del álbum final (en realidad 55 si contamos la del filósofo entero, con cazadora abierta y sonrisa abrigada, que inicia esas páginas finales) le muestran, desde la infancia a la madurez, acompañado y solo, en bañador o casaca militar, como persona que fue creciendo y ampliándose, hasta alcanzar en algunos momentos de su vida un sobrepeso específico. Pero no me refiero a tal forma de corporalidad. Savater introduce frecuentemente —para meterse con él sin piedad— el motivo de su físico, y "desde que la preocupación del cuerpo interviene, hay que temer una infiltración cómica", escribió Henri Bergson. Mira por dónde abunda en infiltraciones cómicas, sin duda porque su autor, aun relatando episodios graves y desdichados, mantiene el "tipo" humorístico. "Los héroes de tragedia no beben, no comen, no se calientan. Incluso, mientras es posible, no se sientan. Sentarse en medio de una perorata sería acordarse de que se tiene un cuerpo", añade Bergson en otro pasaje de La risa. Savater, reacio a ostentar el cuño del heroísmo, es, en todo caso, un héroe con el espíritu de la comedia: comilón, bebedor, sesteador, fumador de habanos y muy volcado siempre al acto de sentarse. A escribir.
     Gran aficionado al
 thriller y a las novelas de espías, Savater se da a sí mismo el gusto de presentarse como un "infiltrado" en el mundo académico, un simple temporero del pensamiento —o periodista de la filosofía—, y "por eso sólo escribo para niños o para ignorantes, para cómplices modestos y devotos con quienes conecto porque comprendo su perplejidad, su confusión; y las comparto". La tendencia a quitarse méritos es un síntoma de la verdadera importancia, pero el lector de este libro hará bien —sin privarse de reír en los muchos momentos de ocurrencia verbal, mordacidad y burla que se le ofrecen— separando lo que es exagerado humor autoflagelatorio de lo que es verdad. Y la verdad de la obra de Savater supera en mucho esa modesta proposición que él postula para sus libros. No dudo de su sinceridad al afirmar en el prólogo de Mira por dónde que "he escrito y pensado para vivir mejor, a tientas [...] me fastidiaría segregar perennidad no siendo perenne; que lo que he hecho durase más de lo que soy". Quienes fueron o son alumnos y amigos de Fernando han disfrutado, en efecto, de un estimulante y generoso mode d'emploi vital hecho a la pequeña medida humana de "ese" hombre o "aquella" mujer. Pero —siento contradecirle— hay al menos diez o doce títulos del escritor Savater que serán duraderamente criaturas de un aire que el tiempo no disipará, haciendo que personas que nunca oyeron su risa de alto volumen, ni le vieron mover la cabeza en círculos llenos de ideas, ni supieron de su diario valor civil, rían y piensen y actúen con más entereza gracias a él.
     En la autobiografía aparecen, según los avatares, distintos "savateres";
 Mira por dónde encara con una descarada libertad el género memorialista. Están el polemista, el retratista, el hijo (más que el padre), el admirador, el amante, aunque en ese apartado Savater elude nombres y situaciones, temiendo, dice galantemente, incurrir en la provocación, la jactancia o el daño ajeno. Aun así, la mercurialidad "savaterina" brilla incandescente, siempre bajo la luz del humor, como cuando, al hablar del buen influjo de sus amantes, escribe lo siguiente: "Y me regocijo de haber desertado a ratos de la sutileza sentimental para preguntar a un amable compañero o compañera, con la confidencia de cerdo a cerdo de la piara epicúrea: '¿Hozas, vida?'".
     También sabíamos, sus lectores, que Savater domina —endiabladamente— el equilibrio entre la ironía y el
 pathos, pero en este libro hay dos bellísimos pasajes que alcanzan un grado de emoción tal vez nueva en su obra. Me refiero en primer lugar al penúltimo capítulo, el 40, una declaración de amor a la mujer con quien comparte desde hace años su vida, en la que la pasión no le corta el ingenio: "Te amo como al Concorde a punto de despegar, como a una película de Hitchcock [...] como a Dancing Brave cuando no ganó el Derby por un error de su jinete [...] como a un habano robusto y perfecto, como a la noche en que me sentí arrebatado a amarte." El segundo fue el origen de Mira por dónde, una carta sin destinatario escrita a su madre, enferma del mal de Alzheimer; ocho páginas de confesión en voz alta que, por encima del tributo a la figura querida y fundamental, constituyen el vivísimo, elocuente retrato de una mujer que se sienten ganas de haber conocido en su plenitud.
     Savater ha dejado últimamente de escribir novela (aunque se revela todavía tentado por el teatro), pero numerosas páginas de
 Mira por dónde confirman un poderoso talento narrativo para crear peripecias y personajes memorables. ¿Personajes? Se trata, naturalmente, de personas reales, casi todas muy conocidas, pero el autor las pinta con tal agudeza, con tanto colorido, que corremos el riesgo de pensar que las malicias de Bergamín están mejoradas por nuestro gran malicioso, o que Cioran, como durante unos años se creyó en los círculos (habitualmente mal informados) de la cultura universitaria española, fue una invención del joven y algo nihilista profesor de filosofía. Disfruté mucho con la semblanza, breve pero jugosa, de Juan García Hortelano, ese impenitente hombre de izquierdas pero también incorregible zumbón exclamando, en la noche de las primeras elecciones democráticas españolas: "¡Ganan los nuestros! Dentro de dos horas, nos encontramos en el mostrador de Iberia para vuelos internacionales..." Son igualmente llamativos el apunte emparejado de Cabrera Infante y Miriam Gómez, la instantánea de Lévi-Strauss y el detenido perfil de Agustín García Calvo, y demoledora la viñeta sobre el arzobispo de San Sebastián José María Setién, captado por el ojo atento de nuestro filósofo en un gesto de sectarismo y orgullo nada evangélicos.
     A escala personal siento que Savater no evoque, por ejemplo, a Juan Benet, con quien tuvo una natural sintonía amistosa, aunque sospecho que la timidez de ambos les impidió hacerse cumplidos literarios; me consta que la admiración de Benet por los ensayos de Savater era grande. El encendido pero nada zalamero retrato de Octavio Paz, que ocupa la extensa primera parte del capítulo 37, se cierra con un conmovedor episodio maravillosamente contado: la caricia que su mujer, Marie-Jo, le hace al poeta, ya gravemente devastado por la enfermedad, mientras dice al amigo (Fernando) que les visita en su casa de Coyoacán: "Mira qué pelo más bonito tiene todavía."
     Uno de los rasgos más encantadores y originales del libro es su modestia, que tiene el sonido de lo sincero. Savater se dice idólatra, y para demostrarlo hace el recuento de los fetiches, juguetes, fotos y monstruitos diversos que le acompañan en sus casas de Madrid y San Sebastián, donde mucha gente pagaría gustosa cualquier precio por la visita guiada. A mí, con todo, la idolatría suya que más me atrae es la que expresa, vehemente, por sus modelos literarios; como es sabido, en el mundo intelectual más que idólatras se dan iconoclastas, siempre con el mazo a punto de golpear reputaciones y obras. Y que un maestro como Savater —por mucho que le chinche el sustantivo pedagógico— se afirme en el aprendizaje de los que admira resulta insólito y saludable (aunque manifiesta, tal vez para recordarnos que también él es demasiado humano, alguna perversión en el gusto, como al elogiar, nada menos que al lado de Céline y Thomas Bernhard, a ese gran
 poseur y charlatán del escarnio que es Fernando Vallejo).
     Hay en el libro una corriente melancólica que ni siquiera el optimista puede esconder. ¿Pero acaso la autobiografía no es el refugio de los desolados? Cualquier vida que supere los cincuenta años ha de habituarse a la privación y el abandono, y la memoria larga se transforma en guardiana de los amados objetos perdidos. Savater cumple espléndidamente la tarea que Chateaubriand, agobiado por la idea de ser "el único hombre en el mundo que sabe que esas personas han existido", se imponía en sus
 Memorias de ultratumba: recordar a los innominados de la muerte. Es un rasgo, por lo demás, no sólo generoso sino infantil, como infantiles son tantas de las diabluras y deseos de este libro. El niño se resiste a perder sus frágiles posesiones, y, como esa anciana insensata que vaga por la residencia geriátrica donde el autor visita a su madre, a todas horas dice "¿Y lo mío, lo mío, lo mío?". Lo de Savater es la antítesis de la madurez, de la "forma" en el sentido de restricción del yo informal que Gombrowicz daba al término, y así lo aclara en el capítulo 15 de Mira por dónde contando que cuando de niño le preguntaban qué quería ser de mayor respondía: "¡Pequeño!". Las cosas de la vida adulta, sigue diciendo, le intrigaban entonces o le turbaban, "pero ninguna me parecía 'envidiable'. Constato que sigo pensando igual, ya desveladas las intrigas y desvanecidas las turbaciones".
     A algunos lectores les puede resultar discordante o frívolo que la persona valiosa, involuntariamente modélica, políticamente referencial de este gran escritor busque tan a menudo refugio en la cálida pequeñez de una minoría de edad espiritual. Pero tengámoslo en cuenta: Baudelaire, muy bien leído por Savater, señaló que "el genio es la infancia recuperada a voluntad".



domingo, 20 de diciembre de 2015

HOMBRES DESNUDOSS de Alicia Giménez Bartlett



Hay un momento en que el taladro rompe la pared, y el joven profesor de literatura es despedido del colegio de monjas, y la empresaria modelo y perfecta casada ve cómo su fábrica se derrumba y su marido la deja: la economía va mal. El novelista de crímenes Jean-Patrick Manchette consideraba a la novela negra parte del realismo crítico, pero ahora el realismo crítico en general se vuelve novela negra. En la novela negra, según Manchette, no cabe otro personaje positivo que el detective, y en Hombres desnudos, de Alicia Giménez Bartlett, no hay detective, no está la comisaria Petra Delicado, aunque quizá haya crímenes: la quiebra económica se ha convertido en un estado de ánimo de inevitable siniestro total.
Javier, el profesor, cambia el aula por la cola del paro, el club de estriptis, el servicio sexual para señoras. “¿Qué es esto, La metamorfosis de Kafka? Un día te levantas y en vez de tener al lado a tu pareja tienes un bicho”, dice su novia. Eso es el paro: todos empiezan a ver con otros ojos al desempleado, incluso él mismo, en peligro de demolición como el cesante de Galdós en Miau. La millonaria en dificultades, Irene, lo que no le perdonará al marido-rata no es que huya del barco con una rata mucho más joven que ella: “Seré incapaz de perdonarle que haya hecho de mí otra mujer”. Porque un matrimonio disuelto significa que quien parecía equilibrado es todo lo contrario. Irene se transforma en otra: descubre a los chicos de alterne.

Alicia Giménez Barlett ha mezclado en un tubo de ensayo el caso del profesor despedido y el caso de la mujer abandonada, y ha añadido un reactivo: el crash económico. Lo que parecían vidas o líneas paralelas se revelan líneas convergentes que juntarán dos intermediarios, dos ángeles: un imprevisto amigo de Javier, Iván, con nombre de zar terrible, sensibilidad de bajos fondos e inteligencia y humor en estado bruto, que no entiende los remordimientos desesperados del estudiante asesino de Crimen y castigo y piensa que la dignidad es cuestión de dinero, no de trabajo; y Genoveva, cincuentona princesa de la diversión, “mujer sin ataduras” que plantó a su marido por “un chaval carne de gimnasio, guapo, joven y cutre”. Iván el pobre y Genoveva la rica comparten un modismo: “Siempre he ido a mi bola”.
Hombres desnudos fluye sobre cuatro conciencias que se cruzan, antagónicas entre sí, en primera persona, mientras la autora permanece a un lado, espectadora imparcial y sonriente de la comedia que está montando: si el cuadro de costumbres se ennegrece, el humor ilumina la negrura hasta que la violencia soterrada irrumpe como fulminantes pasos de danza. El profesor estríper ve a la millonaria “perturbada, la persona más desagradable, arisca como una alimaña”, pero añade: “Me gusta y sé que puede ser fatal como un veneno”. La millonaria fatal, Irene, corrige al profesor de literatura a propósito de La Celestina: no son el sexo y el deseo lo importante, sino las diferencias sociales entre los nobles amantes y la chusma, que usa la pasión como arma para aprovecharse de los poderosos. “La relación con Javier es como un experimento sociológico (…). Me hallo instalada en el exceso, en la anarquía. Soy feliz así”, dice en su soberanía, como si fuera discípula de Georges Bataille.


domingo, 13 de diciembre de 2015

EN EL ÚLTIMO AZUL de Carme Riera



PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS 2015
«Una espléndida novela histórica llena de intrigas, pasiones y ruindades, y una metáfora de la intransigencia de nuestra época.»
Crónica 16
El 7 de marzo de 1687, un grupo de judíos conversos mallorquines, temiendo ser detenidos por la Inquisición, decidieron embarcarse rumbo a tierras de libertad. El mal tiempo frustró su huida, fueron apresados y, finalmente, treinta y siete de ellos condenados a la hoguera en cuatro Autos de Fe, en la primavera de 1691.
En el último azul, Premio Nacional de Narrativa, recrea cómo vivieron y murieron los criptojudíos mallorquines del siglo XVII, en un mundo en el que se entrecruzan inquisidores, aristócratas, comerciantes, campesinos, bandoleros o mujeres venales, ofreciendo un amplio mosaico de acontecimientos, en cuya trama el lector queda atrapado desde las primeras páginas.
La crítica ha dicho...
«En el último azul es una excelente novela que permitirá al lector amante de lo literario descubrir un filón de placer... Cuando en una novela el lector no puede casi levantar sus ojos de ella, aferrado al desarrollo de una densa trama, enganchado al primoroso destilar de su intriga y necesitado de llegar a un ansiado final apenas queda otras cosa que descubrirse ante su autor.»
Ramón Acín, Heraldo de Aragón
«En el último azul está a la altura de las mejores novelas: por su ambición, por el rigor y la riqueza lingüística, por la habilidad para barajar invención y tradición y por dotar de un pensamiento actual a una novela histórica, sin que pierda por ello el sabor de época.»
Fernando Valls, El Mundo
«En el último azul es una ajustada y bien construida novela contra los horrores de la intolerancia.»
Miguel García-Posada, El País


domingo, 6 de diciembre de 2015

LA INVENCIÓN DEL AMOR de José Ovejero



La invención del amor transcurre en Madrid y relata la historia de Samuel, soltero de 40 años, que es socio de una empresa de materiales de construcción, que se enamora de una mujer que ha muerto. A partir de ahí empieza a reinventar su vida. Esa búsqueda del amor lo lleva a salir de sí mismo y a asomarse al mundo real de la España actual. Según la editorial, "es una novela con solteros y crisis que crece y se ramifica, a partir de la curiosidad por lo inmediato, llegando a tocar el misterio. El narrador protagonista nos hace cómplices hablándonos directamente sobre la soledad, el amor y la capacidad para reinventarse y autoengañarse". Un relato generacional tanto en lo sentimental como social.

Desde su terraza, Samuel observa el trajín cotidiano como quien está de vuelta sin haber llegado a nada. Él es una persona que no se compromete con nada ni con nadie. Una madrugada, alguien le anuncia por teléfono que Clara ha muerto en un accidente. Aunque Samuel no conoce a ninguna Clara, decide asistir a su funeral, empujado por una mezcla de curiosidad y aburrimiento. Fascinado por la posibilidad de suplantar a la persona con la que lo confunden Samuel se inventa una relación con Clara para Carina, la hermana de ésta, y entra en un juego del que va perdiendo poco a poco el control; al poco tiempo no tiene nada claro si el amor que está inventando lo va a salvar o a acabar de hundirlo. Una novela que combina la intriga del thriller con la inmediatez del reportaje. Narrada en primera persona, a través de una voz cercana, inquisitiva e irónica, el protagonista va desvelando las imposturas del amor y al mismo tiempo su absoluta necesidad.
una novela con solteros y crisis que crece y se ramifica, a partir de la curiosidad por lo inmediato, llegando a tocar el misterio. El narrador protagonista nos hace cómplices hablándonos directamente sobre la soledad, el amor y la capacidad para reinventarse y autoengañarse. Con elementos del thriller clásico, se trata de un libro romántico pero muy pegado a la calle, un relato generacional ubicado en Madrid.



sábado, 28 de noviembre de 2015

LA ESPERANZA de André Malraux



Es uno de los grandes personajes de la cultura europea del pasado siglo, y lo es porque a la calidad de sus novelas y ensayos hay que añadir una larga e infrecuente actividad política. Malraux une reflexión y acción, y lo hace de forma tan intensa que la interrelación de los dos conceptos es evidente tanto en su vida como en su obra. Sus juveniles años en Camboya, en donde participó en una misión arqueológica, y su incuestionable simpatía hacia la revolución china revierten en la excelente novela, La condición humana (1927). Años más tarde, siempre dentro de su incesante actividad, participa con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española. Sus dotes narrativas, su capacidad de observación y su sentido solidario con quienes considera que defienden la libertad y dignidad humanas encuentran en La esperanza, su mayor y personal homenaje. Malraux publica esta novela siendo aún militante del Partido Comunista Francés, una militancia que abandonará poco después, en 1939, perplejo ante el pacto que establecen Hitler y Stalin: la convicción de sus ideas es más fuerte que las decisiones políticas, lo que no le impide volver a la acción participando en la Resistencia francesa durante la II Guerra Mundial. Acción, reflexión, dos constantes en la vida de quien desde responsabilidades más sedentarias (participó durante años en diversos gobiernos, siempre con el general De Gaulle) mantuvo en todo momento la fe en el ser humano.


sábado, 21 de noviembre de 2015

LA DANZA DE LA REALIDAD de Alejandro Jodorovsky



Este libro es un ejercicio de autobiografía imaginaria, aunque no en el sentido de ;ficticia pues todos los personajes, lugares (Floresta), acontecimientos son verdaderos, sino en el hecho de que la realidad y la historia profunda de mi vida es un esfuerzo constante para expadir la imaginación y ampliar sus ingeniosos e imperdecibes límites, para aprehenderla en su potencial terapéutico y transformador. Ella actúa en todos los terrenos de nuestra vida, incluso como un juego en los que consideramos racionales. Por eso, no se puede abordar la realidad sin desarrollar la imaginación que modifica la realidad que parecia indeleble y desdibuja sus múltiples ángulos. Normalmente lo visualizamos todo según los estrechos límites de nuestras creencias condicionadas. De la realidad misteriosa, tan vasta e imprevisible, no percibimos más que lo que se filtra a través de nuestro reducido punto de vista y la imaginación activa es la clave de una visión amplia: permite enfocar la vida desde ángulos que no son los nuestros, imaginando otros niveles de conciencia, superiores al nuestro. Esta búsqueda me separó de mi Yo ilusorio, me hizo huir de Chile y me impulsó a buscar con desesperación un sentido a la vida . Alejandro Jodorowsky . Estoy danzando o lo estoy imaginando? Chulo no lo va creer.


sábado, 14 de noviembre de 2015

SANTUARIO DEL ODIO de Antonio Enrique



Cuando estalla la guerra civil española, el oficial Díez Arellano recibe la orden de reintegrarse a su regimiento en una capital de provincia. Emprende el camino liberando a su paso a los asediados en los cuarteles. Al llegar a la ciudad es arrestado, ya que sus superiores dudan de su lealtad. Tras la toma del Alcázar es co ndecorado por esos mismos superiores. A partir de ese momento recibe la orden de infiltrarse en el Madrdid republicano. Al contacto con la miseria y la degradación sus convicciones irán desplazándose hasta no saber cuál es el bando por el que lucha ni a qué bandera pertenece.
Sorprendido en zona rural adicta a la República aquel dieciocho de julio, un oficial, que acaba de repeler un ataque de insurgentes en su puesto de mando, recibe la orden de reintegrarse a su regimiento, en la capital de la provincia. La confusión es extrema, ignorándose de firme la procedencia y alcance del golpe de Estado en aquellos primeros instantes. Acata el oficial la orden, si bien, en el tránsito a su lugar de destino, caído para entonces en poder de los facciosos, va a demorarse días y días, recogiendo y liberando por los pueblos a los asediados en sus distintos cuarteles. A su llegada a la ciudad, le aguarda la incomprensión de sus superiores, que dudan de su lealtad por el tiempo transcurrido, razón por la cual se le arresta. La toma del Alcázar, por aquellos días, da la vuelta a su situación, al convenirse que su desobediencia -ahora simplemente demora- fue debida a consideraciones humanitarias. Y es agasajado y condecorado por los mismos, hasta provocar en él un hondo rechazo. Se le confían, entonces, labores de inteligencia militar en una misión de infiltramiento en el Madrid republicano "España, guadaña" será su consigna-, a donde accede, tras un accidentado viaje, en los decisivos días de noviembre de 1936. Al contacto con la miseria y la degradación, pero también la lealtad y el heroísmo, sus convicciones irán desplazándose hasta no saber por qué bando lucha ni a qué bandera sirve. Así el comandante Díez Arellano terminará sus días de guerra, en un pueblo levantino, trabajando como bracero anónimo en la finca que fue propiedad de su familia, agotado por el sufrimiento moral y quebrantado por la falta de esperanza. Santuario del odio hace alusión a la sacralización del odio en ambos bandos, lo que explica no ya que los espanoles nos matásemos entre sí, sino la manera brutal en que lo hicimos.


sábado, 7 de noviembre de 2015

MEMORABILIA de Juan Gil - Albert



Tres obras maestras se reúnen en este volumen memorialístico del gran poeta y prosista Juan Gil-Albert. En la primera y más extensa, Memorabilia, el autor nos invita a entrar en el mundo arcádico de su adolescencia –la familia, el colegio, Alcoy y la finca El Salt– hasta la guerra civil, que quebró aquella existencia plácida y refinada. Por sus páginas desfilan, en memorables retratos, Ramón Gaya, Luis Cernuda, Federico García Lorca, María Zambrano y Manuel Altolaguirre, entre muchos otros. Drama patrio, a su vez, ahonda en la guerra civil, revisitada no sólo con distancia (se escribe en 1964, como reacción a los «25 años de paz»), sino también, como afirma Gil-Albert, con el propósito de dejar constancia «de lo que he visto y he vivido, de lo que oí y pensé» en torno a la contienda; tres poemas complementan este texto, ofreciendo una cara más íntima de la época en que el autor regresó a España, en plena posguerra. En el último libro, Los días están contados,Gil-Albertreunió varias crónicas sobre algunos referentes de su particular universo, desde Visconti u Ortega y Gasset, hasta una reflexión sobre el hombre y el mundo en que le toca vivir, como proyección de una preocupación más honda: el paso del tiempo. 
Estos tres libros fueron publicados anteriormente, cada uno por separado, por Tusquets Editores en la colección Marginales: Memorabilia, en 1975, Drama patrio, en 1977, y Los días están contados en 1974, los tres en vida del autor. Ahora, el presente volumen nos devuelve la admirable prosa autobiográfica deGil-Albert, «el gran memorialista», como afirmó el poeta Juan Luis Panero, «de tantas páginas imprescindibles».

Acaso al amparo del centenario de su nacimiento, Juan Gil-Albert tenga ahora la posibilidad de una nueva vida pública, temo que no muy dilatada, pero sí del todo oportuna. A ello contribuirá la afortunada iniciativa de la Editorial Tusquets de hacer un tomo con tres de sus escritos autobiográficos, que este mismo sello ya había difundido en volúmenes sueltos hace un cuarto de siglo. Esos textos, independientes pero conectados por su inspiración memorialística, son Memorabilia, Drama patrio y Los días están contados. Estas obras tienen registros y texturas comunes, pero también rasgos diferenciadores. Los días están contados despliega una reflexión vital sosegada y senequista, en la que el autor se encarama hasta cimas de emocionalidad, con un sentimiento elegíaco muy vivo y contenido. También figura ahí el ensayo «Viscontiniana», con finas observaciones sobre los impulsos creativos del cineasta italiano, sobre las relaciones entre cine y literatura a propósito de la versión que el viejo director neorrealista hizo de Muerte en Página 1 de 3 Venecia, de Thomas Mann, y sobre el poderoso imperio de los sentidos, que Gil-Albert aprovecha para explayarse acerca de un motivo literario ajeno, el de la homosexualidad, que lo era también suyo, tanto literario como vital.


domingo, 1 de noviembre de 2015

PRIMAVERA DE LA MUERTE de Carlos Bousoño



Hace pocos días acaba de morir Carlos Bousoño,  superados los 90 años. Parece adecuado con esta excusa adentrarnos un poco en su poesía ya que el mejor homenaje que se le puewde hacer a un autor es leer su obra.

Tras la publicación, en 1993 y en esta misma colección, de El ojo de la aguja (Marginales 127), honra nuestro catálogo, en esta ocasión con sus poemas completos y en su versión definitiva, Carlos Bousoño, artífice de una de las más fecundas e imaginativas aventuras creadoras del panorama poético español del siglo XX, además de lúcido explorador de la teoría poética.   Un largo camino lleva recorrido Bousoño desde Subida al amor (1945), aquel primer libro de poemas en que traslucía sus ansias de Dios y que, junto con Primavera de la muerte (1946), ese canto a la victoria de lo vital sobre la muerte, y el metafísico Noche del sentido (1957), concluye un primer ciclo que se cierra con la duda más sombría. Su cuarta obra poética, Invasión de la realidad (1962), marca un cambio de rumbo, caracterizado por la apertura, en el plano temático, hacia el mundo objetivo, real, y, en el estilístico, hacia el verso libre y el abandono de los moldes clásicos. Con Oda a la ceniza (1967), Bousoño confirma esta nueva línea y abre, a juicio de los críticos, una segunda trilogía, la que completan Las monedas contra la losa (1973) y Metáfora del desafuero (1988), y en la que se inaugura un procedimiento retórico: «El alargamiento de una imagen que, partiendo de un postulado racional, ensayístico, culmina en lo irracional» (L.A. de Villena) y llega a lo visionario. Por difícil que pareciera superar eso, el poeta sorprendió luego a todos con su libro más denso, maduro y metafísico, El ojo de la aguja, que resume toda su trayectoria poética y ejemplifica su reflexión teórica. Dos últimas obras ―Canto de salvación (1993) y El martillo en el yunque (1996)― cierran este auténtico viaje por la luz y las tinieblas en busca de la plenitud y la verdad poética.


sábado, 24 de octubre de 2015

VOCES DE CHERNOBIL de Svetlana Alexievich


Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.
Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero,a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.

«Alexiévich  describe de manera muy elocuente la incompetencia, el heroísmo y el dolor: mediante los monólogos de sus entrevistados crea una historia que el lector, por muy distante que esté de los acontecimientos, será capaz de palpar.»
The Daily Telegraph
«Terribles y grotescas, las historias se consolidan página tras página como los radionúclidos instalados en los cuerpos de los supervivientes.»
The New York Times
Svetlana Alexievich (1948), la reciente Premio Nóbel,  es una afamada periodista, escritora y ensayista bielorrusa cuya obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua Unión Soviética y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Se licenció en periodismo por la universidad de Minsk y colaboró con la revista local Neman, para la que escribía ensayos, cuentos y reportajes. Ha cultivado su propio género literario, al que denomina «novelas de voces», donde el narrador es el hombre corriente -aquel que no tiene voz, el mismo que se ha llevado su propia historia a la tumba, desde la Revolución hasta Chernóbil y la caída del imperio soviético-. En sus libros, traducidos a más de veinte idiomas, Svetlana Alexievich trata de acercarse a la dimensión humana de los hechos a través de una yuxtaposición de testimonios individuales, un collage que acompaña al lector y a la propia Alexievich a un terrible «descenso al infierno». Es autora de U wojny ne zenskoje lizo (La guerra no tiene rostro de mujer, 1985; ed. act. 2008), Zinkovye malchiki (Los muchachos de zinc, 1989; ed. act. 2007), Tchernobylskaya molitva (Voces de Chernóbil, 1997; ed. act. 2014), Poslednie Svideteli (Últimos testigos, 2004) y Vremya sekond-khend (Tiempo de segunda mano, 2013). Ha recibido varios galardones, entre los que cabe destacar, el Premio Ryszard-Kapuscinski de Polonia (1996), el Premio Herder de Austria (1999), el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Estados Unidos por Voces de Chernóbil (2006), el Premio Médicis de Ensayo en Francia por Tiempo de segunda mano (2013) y el Premio de la Paz de los libreros alemanes (2013), entre otros.


domingo, 18 de octubre de 2015

LOS NIÑOS TERRIBLES de Jean Cocteau



- Jean Cocteau escribió "Los niños terribles" en tan solo dieciséis días, mientras se encontraba ingresado en la clínica de Saint-Cloud en proceso de desintoxicación de su adicción al opio. En más de una ocasión ha confesado que esta era una historia que estaba desde siempre en su interior y que salió de él en este corto periodo de tiempo casi de manera automática, como si fueran las palabras las que dirigieran sus manos para quedar plasmadas en el papel.

- El personaje de Dargelos, el hermoso niño por el que el protagonista se siente absolutamente fascinado, está basado en un compañero de colegio del propio Cocteau. Gérard ama a Paul y éste, a su vez, ama a Dargelos. Paul, como también hizo Cocteau en la vida real, vierte sobre Dargelos un sentimiento secreto de admiración, que podría ser el primer brote que indicara el nacimiento de una sexualidad ambigua.
Los dos hermanos son habitantes de las sombras, del desorden y del sueño, niños atrapados en un juego que llegaron a hacer más real que la realidad misma, al que pertenecen desde siempre y al que no podrán renunciar para dejar paso a la edad adulta cuando llame a su puerta. Paul yElisabeth ejercen de dioses creadores del universo devorador de la habitación, un mundo real de fantasía donde ellos, como actores y directores, hacen, deshacen y tienen los poderes de quitar y de dar la vida. Son centinelas de un tesoro formado por valiosas posesiones en forma de imagen, recuerdo o amuleto. Sólo ellos dos pueden decidir el momento en que un objeto llega a la categoría de tesoro y cuándo un extraño es digno de entrar en el reino sagrado de la habitación para ser espectador del magnífico juego que se disputa en su interior. La habitación es el teatro en el que cada día se representa una vida alternativa que llega a ser más valiosa que la convencional. Allí pueden dar rienda suelta a su afán creador, todo es posible allí precisamente por ser un espacio imposible. En la habitación odian, aman, desdeñan, apartan, atacan, acogen, se alejan y se encuentran. El carácter ficticio de este escenario les ofrece la oportunidad de vivir la vida más auténtica.


domingo, 11 de octubre de 2015

AJUSTE DE CUENTAS de Benjamín Prado



El significado exacto de la expresión remite a la venganza, en efecto, como sucede con la novela Ajuste de cuentas, de Benjamín Prado; pero podemos imaginar que esa locución fue promovida por los agresores y no por los agredidos. El que “ajusta” las cuentas pendientes cree que su acción violenta queda justificada por la deuda de su víctima y que la agresión no hace sino dejar las cosas en su sitio, con el balance en orden. Por el contrario, el que sufre la puñalada no considerará que ése sea el justo pago por su débito ni que con ella se ajuste la cuenta pendiente mediante un equilibrio entre los ingresos y los costes.
Aun con esas trampas, la expresión “ajuste de cuentas” leída tras un suceso nos deja tranquilos, sí. Nosotros no somos ultras, ni debemos dinero a un mafioso, ni hemos dejado deudas de droga. Pero si esa locución encubre la venganza, el odio, el desquite, la ira, la salvajada, tal vez sea bueno que nos sintamos implicados al oírla, empezando por el inmediato reconocimiento del peligro que significan las palabras que desaloja.
Los ultras, los delincuentes... también forman parte del género humano, y sus acciones nos conciernen por ello. Algo habrá fallado en el lenguaje colectivo si unos violentos tienen en su mente la expresión “ajuste de cuentas” en vez de “asesinato”.


domingo, 4 de octubre de 2015

LA CASA DEL PADRE de Justo Navarro




Justo Navarro, autor granadino afincado en la Universidad de Málaga establece en esta novela todo un esquema de dicción casi obsesivo a través del cual se sumerge en un mundo estrecho, asfixiante, oscuro y estereotipado en el que de tanta esquematización en el comportamiento de los personajes su vida se convierte en diferentes formas de muerte. La sociedad y el momento histórico en el que se desenvuelven no contribuyen a fomentar ningún tipo de vida. Más bien al contrario. Con lo que su lectura nos traslada a un momento en el que muchos no desearíamos vernos por nada del mundo
El personaje principal es un joven de la División Azul, que vuelve a su casa herido, después de que en los hospitales le hayan dictaminado seis meses de vida. «Empieza a vivir los días que le quedan -apunta Navarro- con la pretensión de amoldarse a la sociedad de aquella época».
La personalidad del protagonista de la novela tiene, según el autor del libro, todas las características del género negro. «Es un personaje extrañado. Cuenta las sensaciones de la realidad como si fueran un peligro. Trata la memoria como si fuera una fabulación, de la cual se va deshaciendo poco a poco».






domingo, 27 de septiembre de 2015

TAMBIÉN ESTO PASARÁ de Milena Busquets



Cuando era niña, para ayudarla a superar la muerte de su padre, a Blanca su madre le contó un cuento chino. Un cuento sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: «También esto pasará.» Y la madre añadió: «El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad.» Ahora es la madre de Blanca quien ha muerto y esta novela, que arranca y se cierra en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Pero frente a este dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca, quien afirma: «La ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo.» Esta y otras frases y el tono de la novela, tan ajena a cualquier concesión a lo convencional, evocan aquella Bonjour tristesse de Françoise Sagan, que encandiló a tantos (y escandalizó a no pocos) cuando se publicó en 1954. Todo ello en el transcurso de un verano en Cadaqués, con sus paisajes indómitos y su intensa luz mediterránea que lo baña todo. Milena Busquets transforma en literatura vivencias personales y partiendo de lo íntimo logra una novela que rompe fronteras y se está traduciendo con inusitada rapidez a las principales lenguas, como el inglés, el francés, el alemán, el italiano y el portugués. Y lo logra porque a través de la historia de Blanca y la enfermedad y muerte de su madre, a través de las relaciones con sus amantes y sus amigas, combinando prodigiosamente hondura y ligereza, nos habla de temas universales: el dolor y el amor, el miedo y el deseo, la tristeza y la risa, la desolación y la belleza de un paisaje en el que fugazmente se entrevé a la madre muerta paseando junto al mar, porque aquellos a quienes hemos amado no pueden desaparecer sin más.


domingo, 20 de septiembre de 2015

MANIFIESTO PERSONAL de Ana María Moix



La biografía de Ana María Moix, más allá de todo, es la literatura. Y por dentro, la poesía. Ella fue poeta. Quizá, en eso, algo descreída de sí misma (como exhibe también el inteligentísimo Félix de Azúa). Pero poeta, finalmente. Anduvo en el origen por sendas paralelas a las de Leopoldo María Panero, aunque encontró bien un sitio propio que abandonó en silencio cuanto antes. En eso mostró, pronto, un rastro de naturaleza caída. Y, sin embargo, La Nena estuvo siempre del lado de la poesía. Era una partidaria de la felicidad. Y una ciudadana atenta y finalmente indignada. Quiso decirlo en su 'Manifiesto personal'
«Ni ensayo ni reportaje a pie de calle ni estudio sociológico, estas páginas responden a un simple y, para mí, incitante deseo de reflejar por escrito una visión personal de las preocupaciones, vicios morales particulares y públicos, males sociales y políticos, apatía y otras taras anímicas que, a mi modesto entender, se han abatido sobre la sociedad civil española en los últimos años. Agravado por la crisis actual, el deterioro de la vida, particular y pública, de la ciudadanía no es una novedad ni un fenómeno achacable únicamente a la presente penosa situación económica, sino que –al igual que la hecatombe financiera– viene de lejos. Mi intención, al emprender la escritura de este libro hace aproximadamente un año, no fue elaborar un estudio ensayístico sino intentar captar, simplemente, cómo vive la gente de hoy en nuestro país, qué problemas les quitan el sueño o qué ilusiones les impelen a seguir bregando con un día a día cada vez más dificultoso y en muchísimos casos, demasiados, dramático.»


domingo, 13 de septiembre de 2015

LA CARCAJADA DEL GATO de Luis Spota




El personaje principal de la novela es la Naturaleza Humana reflejada en los caracteres de los protagonistas del relato. Son 5 personas que forman una familiapero no como la conocemos tal vez sólo la llamo así porque viven juntas en la misma casa, basan su existencia en los estudios y teorías de la perfección aleccionados por Lázaro, el líder/padre de estapequeña sociedad.

Los estudios de Lázaro consisten en crear para sus hijos un ambiente idóneo y libre de la moralidad ambigua del mundo, y para lograrlo convierte su casa en un conjunto de murallasque los apartan del exterior y los chicos crecen sin conocer la mentira, las leyes, Dios, el mal y sin privarse de sus instintos naturales que según su padre es lo que lleva al hombre a la infelicidad.Aspira a crear en ellos a personas primitivas y por ende puras e inocentes que serán capaces de aspirar a la sabiduría y al Conocimiento Supremo.

El autor aborda un tema que ha sido debatido pormucho tiempo y es lo concerniente a si el humano es dios y demonio al mismo tiempo, el debate que afirma que no se puede ser completamente “bueno” o ser solamente “malo”. La moralidad es otro tema endonde se expone como un conjunto creado por el hombre para satisfacer su miedo a otro invento humano: Dios, que para los creyentes es el padre benevolente pero al que debes temer para obtener su amor.Transcribo de las solapas del libro:

En un afán de restaurar el paraíso en pleno centro del infierno, en un intento de fundar una raza del porvenir un hombre hace de su núcleo familiar unacomunidad en la que jamás se opone un perjuicio a un deseo, una reserva a un impulso biológico, una vacilación a un apetito. Seres libres de ataduras morales, están separados por un muro infranqueable delos fariseos, los falsos moralistas y los simuladores.
Y es en la atmósfera de esta casa sin relojes, calendarios o espejos donde habrá de consumarse un crimen que no tendrá castigo. 


domingo, 6 de septiembre de 2015

JUAN BELMONTE, MATADOR DE TOROS de Manuel Chaves Nogales






Juan Belmonte, matador de toros es la mejor biografía escrita en España durante el siglo XX. Escrita por el gran periodista sevillano Manuel Chaves Nogales y publicada por entregas en la revista Estampa en 1934, esta admiradísima biografía novelada no ha perdido ni un ápice de su frescura y de su fuerza originales. Toda la vida del torero desfila por estas páginas contada por él mismo: su infancia en los barrios sevillanos de Macarena y Triana, sus sueños adolescentes, sus triunfos y sus fracasos, la tristeza y la miseria de las capeas en los pueblos de Andalucía y Castilla, el pintoresquismo de los círculos taurinos y literarios del Madrid de los años veinte, los grandes viajes a América... Juan Belmonte, matador de toros es el testimonio agudísimo y fiel de una época, un verdadero trozo de vida fruto del encuentro entre Belmonte, y uno de los mejores periodistas españoles de la época,

 A finales de 1935 Manuel Chaves Nogales (1897-1944) dio forma autobiográfica de forma deslumbrante y perdurable en “Juan Belmonte, matador de toros”, a los recuerdos del genial trianero que había revolucionado veinte años antes el arte clásico de torear. Nacido en 1892, la infancia del torero está marcada por el clima de los barrios populares de Sevilla, y su adolescencia, por la ambición de fama y el propósito de emular las hazañas de Frascuelo y Espartero. El secreto de su tauromaquia puede rastrearse en sus duros años de aprendizaje, en sus incursiones nocturnas y clandestinas por cercados y dehesas. A partir de 1913 –fecha de su alternativa– y hasta 1920 –cuando Joselito muere de una cornada en Talavera– su biografía queda inmersa en la más apasionante rivalidad de la historia del toreo: toda España es o gallista o belmontista. Retirado en 1936, Juan Belmonte, cuya muerte en la arena había sido profetizada por todos los entendidos, falleció a los 70 años, dueño de su propio destino.


sábado, 29 de agosto de 2015

HISTORIA DE MI VIDA de George Sand



George Sand (1804 - 1876), escritora francesa cuyo nombre real era Aurore Dupin, fue tan famosa por sus novelas como por sus numerosos amantes.
En Historia de mi vida nos habla de las ventajas de no ser ni guapa ni fea, de su maravillosa infancia, de sus juegos de acción, de sus raras historias inventadas a los cuatro años acerca de príncipes buenos y princesas encantadas. Relata el viaje a España en plena guerra napoleónica envuelto en un halo romántico que conservan otros episodios de su autobiografía: pueblos incendiados, naufragios, ahorcados balanceándose en el bosque, visitas nocturnas a la Iglesia en momentos de arrebato místico. Tuvo fe en su valor y en su suerte, se mudó a París, se instaló en una buhardilla con poco dinero y emprendió la aventura de la literatura, de la cual la autobiografía de esta mujer indómita es una muestra no exenta de perspicacia y humor.
La obra de George Sand es muy discutible, quizás lo más interesante sea Historia de mi vida, la Correspondencia y los Diarios íntimos donde su estilo que Stendhal calificaba de «abominable amaneramiento», es menos afectado, y menos pretencioso, y a nivel del contenido es menos moralista, más directa y sincera. Esta escritora, que como ella intuía («creo que dentro de cincuenta años seré olvidada y quizás completamente desconocida») no cuenta demasiado en el panorama literario. causó sensación en su época, y si bien Nietzsche se refería a ella definiéndola como «esta terrible vaca a escribir que tenía algo de alemana en el mal sentido del término», muchos de sus contemporáneos no le escatimaron los elogios.Trabajadora incansable, sus primeros escritos datan de 1829 Viaje a España, Viaje a la Auvergne, pero empieza realmente a escrbir cuando se encuentra a Jules Sandeau, juntos publican Rosa y Blanco, firmado J. Sand y solo en 1832 nace para la literatura George Sand, con Indiana (la lucha del amor absoluto contra las contradicciones e imposiciones de la civilización), más tarde Leila.


domingo, 23 de agosto de 2015

LA BUENA LETRA de Rafael Chirbes



Hay estupor y tristeza al enterarse en una tarde de sábado silencioso de agosto que acaba de morir Rafael Chirbes. A uno le cuesta todavía pensar que la muerte pueda llevarse así a personas que conoce y que son más o menos de su edad, a las que ha visto hacerse al mismo tiempo que se hacía uno, dedicarse al mismo oficio, ir escribiendo libros a lo largo de los años. De todos los que empezábamos a publicar novelas hacia finales de los ochenta, Rafael Chirbes era el que tuvo desde el principio una vocación más recta, una presencia literaria y personal más invariable. Otros tanteábamos posibilidades narrativas diversas, incluso a veces impostábamos la voz, llevados por un impulso de búsqueda que podía estar contaminado por la moda, por los aires de época. Rafael Chirbes, desde que irrumpió conMimoun, adoptó una manera de escribir y de estar en el mundo que resaltaba doblemente por su integridad y su discreción. La memoria literaria es tan corta en España como la política, de modo que no hay nada más fácil que inventarse pasados a la medida de las conveniencias del presente. Por eso habrá que recordar que el Rafael Chirbes que tuvo tanto y tan merecido éxito con las novelas testimoniales de los últimos años venía ejercitando las mismas convicciones estétivas desde unos tiempos, no tan lejanos, en los que podían provocar indiferencia y hasta desdén.

Antonio Muños Molina

Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. El autor renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad. La buena letra se convierte en deudora de la concepción balzaquiana según la cual la novela es la historia privada de las naciones y descubre los mecanismos que funcionan como silencioso motor de la historia, en cuyo devenir toda generación se levanta sobre las cenizas de otra y cada vez que el poder cambia de manos lo hace bajo el signo de la traición y de un sufrimiento que, siendo inútil, es también una forma descarnada de lucidez.

Acaba de morir un grande de las letras, de las buenas letras.