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domingo, 3 de julio de 2016

MADRID, DE CORTE A CHECA de Agustín de Foxá



Este libro es una de las obras más importantes de la literatura española contemporánea. Elogiada desde su publicación, se han realizado numerosas impresiones de Madrid, de Corte a checa. En 2001, fue seleccionada por el diario El Mundo como una de las mejores novelas en castellano del siglo XX. Narrada a través de los ojos de un joven falangista madrileño, esta novela, con tintes autobiográficos, se divide en tres partes: -En la primera, "Flores de lis", se narra la desaparición de la monarquía tras las elecciones municipales de 1931, ante la previa desidia y frivolidad de los que se supone deberían ser sus más acérrimos defensores. -La segunda parte, "Himno de Riego", se inicia con la proclamación de la república, una república esperanza de muchos y pesadilla de otros. Las familias distinguidas alargan sus veraneos en su "exilio" en Francia a la espera de acontecimientos que aclaren la situación del país. -La tercera parte, "Hoz y martillo" transcurre durante los años 1936 y 1937; se narran los avatares de los distintos personajes, envueltos en la sinrazón de una ciudad irreconocible en la que la violencia y la barbarie campan por sus respetos.
Fue la novela natural de un aristócrata monárquico que se había muerto de miedo en el Madrid rojo. "El día 21 de julio estuve a punto de ser fusilado. Eran las cuatro de la tarde cuando oí gritos y blasfemias y empezaron a golpear la puerta con las culatas. Di orden al ama que abriera y entraron ocho facinerosos que me apuntaron", escribe a su hermano, en una carta incluida en el volumen presentado ayer.

Madrid, de corte a checa fue la obra cumbre de un autor que una tarde de 1933 se despidió de sus coqueteos con literatos que exploraban formas nuevas (García Lorca, Alberti...) y abrazó decididamente el credo que le acercaba a un mundo perdido. "José Antonio mejoró mi espíritu. Lo maduró y me salvó del peligro de las tertulias derrotistas y sovietizantes", afirmó. Foxá, recuerda Luis Alberto de Cuenca, que prologó una antología de poemas en 2005 para Renacimiento, echaba de menos el aroma del antiguo régimen: "Pensaba que la Revolución Francesa lo había echado todo a perder, era un reaccionario en el sentido clásico".


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