María, profesora
universitaria, mujer joven e independiente, emprende un viaje a Colombia tras
la llamada de su amiga de la infancia, Carmen, que dedica su vida a acompañar a
mujeres en contextos de prostitución. A través de ella conocerá a Ava, una niña
con una historia marcada por la violencia, el abandono y la vulnerabilidad.
Movida por la ternura y la esperanza, decide adoptarla e inician una nueva vida
en España. Sin embargo, las heridas de la infancia de Ava emergen con fuerza en
la adolescencia, una etapa especialmente delicada en la que los depredadores
sexuales acechan de manera más intensa a jóvenes vulnerables, lo que hará caer
a Ava en las redes de un nuevo perfil de proxeneta: un explotador muy alejado
del estereotipo clásico que se infiltra en la vida de las chicas cargado de
falso cariño y promesas de futuro para utilizarlas sin compasión en un mercado
insaciable. Con la fuerza de la novela negra y la precisión del testimonio
real, Mabel Lozano arrastra al lector a los burdeles, clubes, pisos
clandestinos y carreteras secundarias donde se consumen vidas enteras a cambio
de dinero. Ava es una historia de dignidad y resistencia. Una novela necesaria,
humana e inolvidable que desnuda las entrañas de un sistema que convierte a las
mujeres en objetos de usar y tirar, pero también nos habla del amor como
bálsamo para curar todas las heridas. Mabel Lozano, Premio Letras del
Mediterráneo 2025, demuestra con esta primera novela la fuerza imparable de una
prosa potente, combativa y llamada a perdurar.
“Las redes sociales tienen algo muy
peligroso y es que a estas mujeres con discapacidad intelectual las iguala al
resto”, señala la directora. En un chat de Facebook o a través de la mensajería
privada de Instagram, la discapacidad se desvanece, pero lo que resulta
aterrador es que al otro lado de las redes se encuentran los depredadores
sexuales. Y como asevera Mabel Lozano: “En internet hasta los malos parecen
buenos”.
Esto fue lo que sucedió a Ava, una
adolescente de origen colombiano adoptada por María, que rescató a la pequeña
de un pasado de abusos y violencia física en su país de origen. Nunca imaginó
que años más tarde su hija atravesaría un infierno aún más duro. “Ava fue
interceptada cuando iba al instituto y acabó subida en un autobús en dirección
a Palencia, donde fue explotada sexualmente por 20 hombres cada día en un piso
junto a otras españolas, entre ellas, alguna menor de edad”, explica Lozano.

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