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domingo, 20 de noviembre de 2016

LA CANCIÓN DEL PIRATA de Fernando Quiñones


Entre enero y junio de 1682, Juan Cantueso, preso en Cádiz, relata su agitada vida, desde la infancia, al bachiller Román de Irala, que será el encargado de divulgarla por escrito. Hijo de una indigente y de un clérigo, su espíritu aventurero lo lleva hasta Venecia y Sevilla, donde se sirve de sus malas artes para medrar. Sus andanzas, incluidas las eróticas, continúan en las Indias (Jamaica, Puerto Rico y otros lugares). Su alianza con un pirata portugués le permite participar en numerosas refriegas marítimas. De nuevo en España, es abandonado por su mujer, que se fuga con un militar francés, y, aunque inocente, es encarcelado y juzgado por su colaboración con un pastelero de Cádiz que elabora sus productos con carne humana. En LA CANCIÓN DEL PIRATA, finalista en su día del Premio Planeta, FERNANDO QUIÑONES rescató, valiéndose de su dominio del arte narrativo, la tradición de la novela picaresca, para levantar un fresco regocijante e implacable a la vez de una de las épocas más atractivas y apasionantes de nuestra historia.
Dando vida a un audaz trotamundos del siglo XVII, Quiñones renueva inesperadamente la novela clásica de aventuras y mar, y le agrega elementos ajenos a aquellas obras: una intriga desvelada al final, el estudio de una conflictiva relación de pareja o la reunión de realidades históricas disociadas en la mentalidad pública, pero que en su día compusieron una unidad mundial vivida, como por el Juan Cantueso de la novela, por muchos hombres de su tiempo; piratas de América, pícaros españoles y Venecias exquisitas, indios selváticos e imperio turco, magias de la Edad Media y navegaciones de la Moderna...
Cádiz y el Caribe, Lisboa y Venecia, Sevilla y Río son escenarios de una acción incesante en situaciones y personajes, en equilibrio erotismo, humor y fuerza dramática, en verdades e imaginaciones que a veces juegan con la realidad y que nunca la ignoran. En la ficción, grávida de documentación histórica e intencionados ecos literarios, un escritor del XVII une su estilo a la voz callejera del protagonista, creando así la narración un lenguaje entre culto y popular, aliviado de arcaísmos y gustoso para cualquier lector.
Borges escribió del autor gaditano: «El único tema es el hombre, y en los relatos de Fernando Quiñones está el hombre, su índole y su destino».

Recibió, entre otros, el Premio de Poesía Gil de Biedma por Las crónicas de Rosemond(1998), el Premio Adonais por Cercanía de la Gracia y el Premio especial Walter Tobago 1998 otorgado en Venecia a la trayectoria de un escritor extranjero. Fue finalista en dos ocasiones del Premio Planeta por Las mil noches de Hortensia Romero (1979) y La canción del pirata (1983). Sus últimas novelas fueron La visita y La gran temporada, ambas publicadas en 1998, año en que falleció en la ciudad de Cádiz.


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