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domingo, 29 de diciembre de 2013

EL FRANCOTIRADOR PACIENTE de Arturo Pérez-Reverte


             Es importante, yo creo, que un autor seda capaz de cambiar de registro en sus temáticas y contarnos historias distintas que puedan sorprendernos. El caso de Pérez-Reverte ya no es la primera vez que esto sucede. Lo que pasa es que después de los Alatristes no tiene mucho de raro que alguna gente pueda identificarlo que los asuntos de espadas y de esa época más o menos. No es verdad, repito, pero cabe esa asimilación, sencillamente por el volumen de su obra en ese asunto y en esa época.

           El caso de EL FRANCOTIRADOR PACIENTE viene a demostrar una vez más, que Arturo guarda dentro de sí muchas posibilidades y aquí nos muestra una que no tiene antecedentes en su obra. Nos introduce en el mundo de los grafiteros, parece que con una fuerte carga de documentación que yo confieso que me ha sorprendido. Bien es verdad que como trama en la que envuelve todo este asunto, al final lo que encontramos es al autor que conocemos, con su lenguaje desnudo, con sus tramas difíciles, casi imposibles y con sus desenlaces contundentes que nos siguen dejando de piedra. Probablemente se trata de un autor aventurero estructural y precisamente en la aventura, sea del tema que sea, el donde haya que descubrir su verdadera personalidad profunda.

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