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domingo, 16 de febrero de 2014

LÁZARO, CALLA de Gabriel Celaya


     Del donostierra de Hernani Gabriel Celaya es difícil no conocer aquello de que LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO, que ha quedado como un himno de los setenta, pero tenemos que saber que su autor, el ingeniero Gabriel Celaya, un día decidió darse de baja de su prometedor presente y futuro tecnológico y familiar y, con su inseparable Amparito, dedicarse por completo a la literatura, formando parte de lo que por aquel entonces se llamó Poesía social, junto con Blas de Otero y otros.
            La obra de Gabriel Celaya es amplia. Cultivó la poesía sobre todo, también el ensayo y la novela. Por casualidad me encontré este LÁZARO, CALLA y decidí meterle mano porque sólo conocía de Celaya su poesía.
         No puedo decir que me haya decepcionado porque está muy bien escrita. Lo que sí me asombra es darme cuenta de que una persona como Celaya, progresista de toda la vida, trata un asunto que, sin ser autobiográfico tiene que ver con su peripecia personal y nos traslada una imagen que huele a viejo y que, por lo menos a mí, me deja ver que el tiempo no ha pasado muy bien por esa obra. Lo que me lleva a pensar que la vida ha evolucionado mucho más de lo que pudo pensar Celaya cuando escribió esta novela. Probablemente es cierto que en el tema de las relaciones entre hombres y mujeres, ni nosotros mismos so mos capaces de terminar de creer que hemos cambiado tanto, por más que sigamos viendo que todavía queda mucho por hacer.
          De todas formas yo la aconsejaría, aunque no fuera más que para verificar esta constatación, que no me parece menor y que nos puede decir que así como en este tema estamos mucho más allá de lo previsible hace unos pocos años, eso no quiere decir que en todos los asuntos estemos en el mismo orden, ni mucho menos. Hay temas en los que estamos retrocediendo claramente.



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