Seguidores

sábado, 22 de agosto de 2020

LA OCTAVA VIDA : PARA BRILKA de Nino Haratischwili

 

 

Todo empieza cuando la joven desarraigada Niza se ve obligada a ir tras su sobrina Brilka, de 12 años, que se ha escapado en un viaje con su grupo de danza y pretende llegar sola a Viena para cumplir uno de los sueños rotos de la constelación familiar. Estamos en 2006, pero enseguida volvemos atrás, a 1917, cuando un teniente de la Guardia Blanca y Stasia, hija del maestro chocolatero, empiezan su noviazgo. El novio es enviado a la ciudad del Neva poco antes de la toma del Palacio de Invierno, y el chocolatero entrega a su hija como dote la receta secreta de su chocolate mágico. Esa pócima sublime podía provocar catástrofes en las vidas de quienes la bebían y volverá a aparecer a lo largo de la novela como un leitmotiv de lo aciago familiar. La utilizarán Stasia y Christine en momentos delicados y acabará en manos de Niza, que deshará la dulce maldición encontrando el conjuro en el mismo acto de contar.

La novela avanza con el reloj de sangre del siglo. El teniente Dzhashi se ve arrastrado por el ímpetu revolucionario, y así empiezan los sinsabores de Stasia, que pretendía ser bailarina. Y pronto será Christine, hija de la segunda mujer del chocolatero, la que caerá en las redes de los nuevos tiempos, que como dice un proverbio georgiano son los que reinan, no los reyes. En el Tiflis de los años treinta, Christine es la reina de los salones gracias a Ramas, su marido, la mano derecha del sanguinario Beria, llamado en la novela “Pequeño Gran Hombre”, así como a Stalin se le llama siempre “el Generalísimo”. Ambos eran georgianos. La caída en desgracia de Ramas salpicará a la familia, pero la Christine de los dos rostros saldrá adelante. Luego le toca el turno a Kostia, hijo de Stasia, que sigue los pasos del padre ausente en el servicio ciego al Estado soviético. Muy diferente es su hermana Kitty, la cual sufre el abuso del poder y termina, tras un desquite rocambolesco, en el exilio, donde lo dejado atrás se veía más claro y “no se podía embellecer nada”. También la conflictiva historia de Elene, nacida en plena Guerra Fría, no tiene desperdicio, así como la de su hija Daria, convertida en fugaz estrella de cine.


No hay comentarios:

Publicar un comentario